El número de desaparecidos se sitúa ahora en 150, mientras que los localizados con vida son 136. Los rescatistas siguen buscando dar con sobrevivientes o restos de víctimas del derrumbe
Los rescastistas que trabajan por sexto día y contrarreloj en el lugar del derrumbe parcial del edificio de 12 plantas de Surfside (Miami-Dade) anunciaron este lunes el hallazgo de los cuerpos de dos nuevas víctimas, con lo que ya son once los fallecidos, y la identificación de otras tres personas perecidas en el siniestro.
El número de desaparecidos se sitúa ahora en 150, mientras que los localizados con vida son 136, indicó la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, que prometió llegar “hasta al fondo” en la investigación para determinar las causas de esta tragedia que ha tocado a personas y familias de diversos países.
La policía de Miami-Dade difundió además los nombres de tres otras tres víctimas que fueron identificadas. Se trata de Marcus Jospeh Guara, de 52 años, Frank Kleiman, de 55, y Michael David Altman, de 50 años.
Las hijas de Guara, Lucía, de 11 años, y Emma, de 4, así como la esposa de Marcus, Ana, de 52, siguen desaparecidos.
Ana Ortiz, de 46 años, y Luis Bermúdez, de 26, esposa y el hijastro de Kleiman, fueron identificados ayer. Su hermano, Jay Kleiman, y su madre Nancy Kleiman siguen desaparecidos.
La mayoría de las víctimas mortales identificadas hasta ahora eran de origen hispano, como muchos de los rescatistas, entre los que hay equipos llegados de otras zonas de EEUU y también de países como México e Israel.
Entre los fallecidos están Antonio y Gladys Lozano, un matrimonio de origen cubano, de 83 y 79 años, quienes, según sus familiares, temían ser separados por la muerte y habrían cumplido 59 años de casados en julio.
Los venezolanos Leon Oliwkowicz, de 80 años, y Cristina Beatriz Elvira, de 74, también llevaban muchos años casados.
Otra víctima identificada es Manuel LaFont, un hombre separado, de 54 años, y natural de Houston (Texas), al que le gustaba jugar al baloncesto con su hijo en un parque cercano.
La primera víctima identificada fue la estadounidense Stacie Dawn Fang, de 54 años, cuyo hijo de 15 años, Jonah Handler, fue rescatado con vida de los restos del edificio el mismo día del derrumbe y se recupera en un hospital de sus lesiones.
Siguen los trabajos de rescate
Ray Jadallah, vicejefe de los Bomberos de Miami-Dade, indicó que el lunes los rescatistas cambiarían sus posiciones en la montaña de escombros para que la maquinaria pesada levante una gran placa de hormigón armado en una zona donde se han encontrado varios cuerpos durante estos días.
Por causas hasta ahora no determinadas, el ala noreste del edificio Champlain Towers, inaugurado en 1981 y con un total de 136 apartamentos, se derrumbó en segundos a la 1:30 de la mañana (6:30 GMT) del jueves 24 de junio, cuando sus habitantes dormían.
Cincuenta y cinco apartamentos se convirtieron en una montaña de escombros donde hoy trabajaban más de 240 personas en distintos cometidos pero con una prioridad: hallar sobrevivientes, según dijo el alcalde de Surfside, Charles Burkett.
Burkett manifestó el lunes que aunque habían pasado cinco días del derrumbe, todavía es posible hallar personas con vida, como se ha demostrado en terremotos y otras catástrofes similares. Sin embargo, la esperanza disminuye con el paso de las horas.
La prioridad sigue centrada en dar con sobrevivientes o restos de víctimas del derrumbe, pero también se buscan indicios de las posibles causas de lo sucedido.
La alcaldía de Surfside ha asignado a un equipo de ingenieros, comandados por el veterano Allyn Kilshemer, la tarea de determinar cómo pudo colapsar de arriba a abajo en cuestiones de segundos toda el ala noreste del edificio de 12 plantas y 40 años de antigüedad.
Kilsheimer, de KCE Structural Engineers, dijo, tras visitar el lugar, en unas declaraciones que recogió la prensa, que no existe evidencia visible de un fallo estructural importante.
Más documentos sobre problemas del edificio
Además, la alcaldía de Surfside publicó este lunes una nueva tanda de documentos que están en sus registros sobre el edificio siniestrado, que muestran, como otros publicados antes, los problemas estructurales y de otro tipo que tenía.
Entre ellos hay algunos de 2019 en los que la asociación de propietarios de Champlain Towers expresaban su preocupación a la municipalidad por los efectos que podía tener en la estructura la construcción de un gran edificio en las cercanías.
Un año antes, un informe de una firma de ingeniería había indicado que existía un daño estructural “importante” en el edificio, debido, en gran parte, a que una plancha de impermeabilización en la zona de la piscina había sido mal colocada, lo que impedía que el agua escurriera de manera correcta y recomendaba hacer reparaciones.
El diario Miami Herald publicó este lunes una información en la que se afirma que un mes después de ese informe, el funcionario entonces a cargo de estos temas en la Alcaldía, al que identifica como Ross Prieto, le dijo a vecinos de Champlain Towers que el edificio estaba “en una condición muy buena”.
El Miami Herald contactó con Prieto y dijo que no recordaba lo que dijo en una reunión con la junta del condominio, según quedó recogido en un acta a la que tuvo acceso el diario.
Las causas del derrumbe están ya siendo investigadas por las autoridades competentes, pero se da por descontado que va a ser una investigación larga y compleja y las respuestas no van a llegar tan pronto como los sobrevivientes y los familiares de las víctimas quisieran.
Más demandas al horizonte
La primera demanda contra la Asociación de Champlain Towers fue presentada el mismo día del derrumbe por una firma de abogados por “no haber sido capaz de asegurar y salvaguardar las vidas y la propiedad”.
El propietario de un apartamento en Champlain Towers, Manuel Drezner, y “otros en la misma situación” que pueden sumarse a la demanda una vez interpuesta, reclaman una cifra inicial de 5 millones de dólares por daños.
Este lunes, dos bufetes de abogados, Morgan & Morgan y Saltz, Mongeluzzi & Bendesky, especializados en demandas por caída de edificaciones, informaron de que están investigando y explorando posibles acciones legales con respecto al colapso del edificio.
“Estamos investigando activamente qué causó el colapso del edificio, si había señales de advertencia de antemano que se omitieron o ignoraron, y si el sistema de códigos y reglamentos de construcción, que tiene el objetivo de evitar que ocurran estos tipos de desastres, falló”, dijo el abogado René Rocha.
(Con información de EFE)
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Un mes después de ser detenidos, Nicolás Maduro y Cilia Flores siguen encarcelados en Nueva York, aguardando una audiencia judicial programada para marzo.
Las autoridades estadounidenses mantienen en prisión al ex dictador venezolano y a su esposa, quienes se declararon inocentes de acusaciones de narcotráfico y corrupción mientras esperan la próxima audiencia
El ex dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, cumplieron un mes detenidos en Nueva York, donde permanecen recluidos en una cárcel federal tras declararse inocentes de los delitos de narcotráfico y corrupción que les imputa la Justicia de Estados Unidos, mientras aguardan una nueva audiencia judicial prevista para marzo.
En ese contexto, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York solicitó el lunes posponer la próxima audiencia del proceso penal. El órgano fiscal pidió al juez Alvin Hellerstein que la sesión, originalmente fijada para el 17 de marzo, se reprograme para el 26 del mismo mes, con el objetivo de resolver cuestiones logísticas y concluir el intercambio de pruebas con la defensa.
Maduro y Flores se encuentran presos desde el 3 de enero, cuando fueron capturados en Caracas durante una operación militar estadounidense y trasladados al Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn. Dos días después, el 5 de enero, salieron brevemente del penal para asistir a su primera audiencia de lectura de cargos ante un juez federal en un tribunal de Manhattan.
En esa comparecencia inicial, Maduro rechazó las acusaciones y sostuvo ante el juez que continúa siendo el presidente de Venezuela. “Soy un prisionero de guerra” y fui “secuestrado”, afirmó durante la audiencia, según consta en el registro judicial. Flores, por su parte, también se declaró no culpable de los cargos que enfrenta.
La Fiscalía estadounidense acusa a Maduro decuatro delitos federales. Tres de ellos corresponden a conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos. El cuarto cargo es por posesión de esas armas. En el caso de Flores, la imputación incluye otros cuatro cargos: dos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y otro de posesión de armas.
Las acusaciones forman parte de un amplio expediente presentado por la Justicia de Estados Unidos en 2020, que sostenía que altos funcionarios del régimen venezolano integraban el denominado Cártel de los Soles, organización designada terrorista por Washington y que atribuía su liderazgo a Maduro. Sin embargo, tras la captura del ex mandatario, la Fiscalía eliminó en la nueva imputación las referencias al cártel como una organización criminal estructurada y ya no presenta a Maduro como su jefe.
Encalló un buque de desembarco de la Armada de Venezuela durante ejercicios de defensa
El navío Capana (T-61) quedó varado cerca de la costa de Falcón, con el casco sumergido por debajo de su línea de flotación habitual, sin posibilidad de recuperar la flotabilidad ni zafarse por sus propios medios
El buque de desembarcoCapana (T-61) de la Armada Bolivariana de Venezuela quedó parcialmente sumergido durante un ejercicio militar en aguas del estado Falcón, al norte del país, según imágenes difundidas en redes sociales.
En las tomas, el casco del navío aparece hundido por debajo de su línea de flotación habitual, con el agua alcanzando el número identificatorio del buque. El hecho ocurre menos de dos años después de que la nave recibiera una modernización integral.
Según los videos y fotografías tomadas desde la costa, el buque se desplomó de proa luego de encallar y no pudo recuperar su capacidad de flotación ni liberarse por sus propios medios. La embarcación quedó varada cerca de la playa, con el agua cubriendo parte importante del casco.
Hasta el momento, ni el Ministerio de Defensani el Comando Estratégico Operacional de la FANB han emitido un comunicado sobre el episodio ni sobre la situación de la tripulación.
El Capana T-61 es uno de los cuatro buques de desembarco clase Capana-Alligator, encargados originalmente a astilleros de Corea del Sur en 1982 y en servicio desde 1984. Con un desplazamiento de 4.070 toneladas, 104,8 metros de eslora y una capacidad operativa para transportar hasta seis tanques o 18 vehículos blindados, estos buques están equipados para mover tropas y material en grandes volúmenes.
Su dotación regular es de 130 tripulantes, aunque en esta operación se estima que llevaba más de 300 personas entre militares y personal de apoyo, según reportes extraoficiales.
Entre 2020 y 2023, el ARV Capana fue sometido a una revisión de media vida en los astilleros nacionales DIANCA, culminando en abril de 2023. El proceso incluyó la modernización de sistemas de armamento, motores, compartimientos, comunicaciones, rampa de proa y cubierta de vuelo, entre otras áreas críticas.
“El barco fue actualizado y puesto nuevamente en servicio tras una amplia modernización que costó varios años”, informó un reporte oficial sobre las tareas de mantenimiento.