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Condenado a muerte por asesinato sobrevivió a inyección letal murió de cáncer

Hace 33 años Doyle Hamm fue sentenciado a muerte por asesinar a otro hombre, pero nunca se concretó

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Un preso condenado a muerte en Alabama, Estados Unidos, por un asesinato cometido en la década del ‘80, murió por un cáncer años después de haber sobrevivido a su propia ejecución con la inyección letal.

El hombre, llamado Doyle Hamm, fue condenado a muerte en 1987 y cumplió más de 33 años de prisión por el asesinato de Patrick Cunningham, a quien le dispararon en la cabeza mientras trabajaba en el turno de noche en Anderson’s Motel en Cullman, Alabama.

El estado de Alabama intentó ejecutar a Hamm mediante inyección letal en 2018, pero fue una “ejecución fallida” en la que tuvieron más de dos horas y media al condenado acostado en un camilla mientras trataban de encontrar una vena.

De acuerdo con el abogado del preso, Bernard Harcourt, esa sesión a la que fue sometido su cliente estuvo cerca de la tortura, sobre todo porque este ya venía con graves padecimientos de salud en forma de “un linfoma extremadamente agresivo” con el que venía luchando desde 2014.

Hamm probablemente sufrió daños internos en ese momento, y el estado puede haber perforado su vejiga, una arteria o ambas, dijo Harcourt luego del intento de ejecución en 2018.

Más tarde ese año, el estado de Alabama acordó no establecer más fechas de ejecución para Hamm, según un comunicado de prensa de Harcourt. Él y los abogados de la Oficina del Fiscal General de Alabama celebraron un acuerdo de resolución confidencial en marzo de ese año que resolvió todos los litigios pendientes en los tribunales federales y estatales con respecto a la ejecución de Doyle Lee Hamm.

La fecha de ejecución programada se produjo después de meses de batallas legales que giraron en torno a si las venas de Hamm podían manejar la vía intravenosa requerida para las drogas letales. Harcourt argumentó que las venas de Hamm se habían vuelto casi imposibles de acceder después de años de uso de drogas intravenosas y el diagnóstico y tratamiento de Hamm de cáncer linfático. La Oficina del Fiscal General argumentó en ese momento que el cáncer de Hamm estaba en remisión y que no había ninguna razón por la que no debería ser ejecutado después de pasar 30 años en el corredor de la muerte.

“El resultado fue una ejecución agonizante, tortuosa y fallida que lo dejó en la camilla durante dos horas y media mientras picaban y pinchaban sus piernas e ingle, tratando de encontrar una vena”, dijo Harcourt. “Fue inconcebible”.

Harcourt también dijo que Hamm recibió una atención médica realmente excelente y la atención de la doctora Connie Uzel, una oncóloga de Mobile que trató a Hamm. “Ella era una doctora extraordinaria por la que él estaba realmente agradecido”, dijo Harcourt.

Al momento de su muerte Hamm tenía 64 años y había pasado casi la mitad de su vida en prisión.

Enfoque Now es una plataforma digital dedicada a conectar e informar a la comunidad latina acerca de los acontecimientos que suceden a nivel local e internacional.

Mundo

México ha entregado a EEUU a 55 líderes de cárteles de droga en operaciones secretas durante el 2025

El operativo incluyó sigilo extremo, drones de vigilancia y sustitución de personal penitenciario. Las autoridades temían fugas, atentados y motines de último minuto

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En una de las operaciones conjuntas más ambiciosas entre México y EstadosUnidos, 55 líderes de cárteles mexicanos fueron entregados este año a la justicia estadounidense en dos misiones bajo estrictas medidas de seguridad. La acción, resultado de una presión diplomática ejercida principalmente por la administración de Donald Trump, representa un golpe a las estructuras criminales y un giro en la cooperación bilateral frente al tráfico de drogas.

De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal (WSJ), los reos trasladados representan las cúpulas de organizaciones como Sinaloa, Jalisco Nueva Generación y Zetas. Entre los extraditados figuran nombres emblemáticos como Rafael Caro Quintero, acusado del asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena en 1985 y prófugo de la justicia estadounidense por décadas.

Durante sus estancias en prisiones de México, estos reclusos contaban con redes de corrupción que les permitían acceso a armas, drogas, mujeres y dispositivostelefónicos. Según funcionarios estadounidenses y mexicanos, desde sus celdas coordinaban el envío de toneladas de heroína, fentanilo, cocaína y metanfetamina hacia Estados Unidos, además de ordenar homicidios y secuestros.

El proceso de extradición se mantuvo en completo sigilo ante el temor de fugas, motines y posibles atentados contra los propios capos, quienes representaban riesgos de filtración de información sensible. “Nunca en la historia de nuestra agencia hemos visto la remoción de este nivel de criminales desde México”, señaló Derek Maltz, exjefe interino de la Administración de Control de Drogas (DEA).

La transferencia de los líderes criminales requirió la movilización de 2.000 efectivos de fuerzas especiales mexicanas. “Fue una misión que no podía fallar. Cualquier filtración habría encendido alarmas y disparado la violencia”, aseguró un alto funcionario mexicano al WSJ.

El nivel de secreto fue tal que los propios detenidos desconocían su destino hasta pisar territorio estadounidense. “Welcome to America!”, exclamó Maltz al recibir al primer grupo de extraditados. Los raslados se ejecutaron en dos bloques: la primera hace nueve meses y la segunda en agosto. Los prisioneros desembarcaron en ciudades como Chicago, Phoenix, San Antonio, Nueva York y Washington D.C..

Entre los extraditados sobresalen los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño, antiguos jefes de Los Zetas, organización responsable de una oleada de violencia. Conforme a fuentes oficiales mexicanas, los Treviño controlaban desde prisión una red de más de 600 internos y han sido vinculados al asesinato de 18 custodios penitenciarios.

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Nicolás Maduro recurre a custodios cubanos y se esconde en múltiples lugares ante el temor de un ataque de Estados Unidos

El dictador chavista ha cambiado su rutina, teléfonos y lugares de descanso, y ha delegado responsabilidades clave de su protección en agentes de inteligencia de La Habana

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha reforzado de manera significativa su seguridad personal, incluyendo el cambio de lugar donde duerme, y ha recurrido a Cuba, su principal aliado, ante la creciente amenaza de una intervención militar estadounidense en el país.

Así lo confirman varias personas cercanas al gobierno venezolano. Describen un clima de tensión y preocupación dentro del entorno íntimo del mandatario, aunque aseguran que Maduro considera que mantiene el control y que podrá superar este desafío, el más grave en sus 12 años de gobierno.

Para protegerse de un posible ataque de precisión o de una incursión de fuerzas especiales, Maduro ha cambiado repetidamente de lugar para dormir y de teléfono celular, según dichas fuentes. Estas precauciones se intensificaron desde septiembre, cuando Estados Unidos empezó a acumular buques de guerra y a atacar embarcaciones que la administración de Trump afirma que traficaban drogas desde Venezuela.

Para reducir el riesgo de ser traicionado, Maduro también ha ampliado el papel de los guardaespaldas cubanos en su equipo de seguridad personal y ha incorporado más oficiales de contrainteligencia cubanos al ejército venezolano, indicó una de las fuentes.

Sin embargo, en público, Maduro ha intentado minimizar las amenazas de Washington, mostrándose relajado y despreocupado, haciéndose presente en actos públicos sin previo aviso, bailando y publicando videos propagandísticos en TikTok.

Las siete personas cercanas al gobierno entrevistadas para este artículo pidieron el anonimato por temor a represalias o porque no estaban autorizadas a hablar con la prensa. El Ministerio de Comunicación de Venezuela, responsable de las consultas de medios, no respondió a la solicitud de comentarios sobre el artículo.

La administración Trump ha acusado a Maduro de liderar un “cártel narcoterrorista” que inunda a Estados Unidos de drogas, una narrativa que, según muchos funcionarios actuales y anteriores en Washington, busca en última instancia un cambio de régimen. Sin embargo, Trump ha combinado esas amenazas con menciones a una posible solución diplomática. Él y Maduro conversaron por teléfono el mes pasado para discutir una posible reunión.

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