Uruguay quiere controlar la pesca ilegal china comprándole patrulleros oceánicos a Beijing
La Armada uruguaya maneja la alternativa propuesta por el régimen de Xi Jinping como la más próxima, aunque advierte que la decisión depende del poder político.
El gobierno uruguayo estaría encaminándose a dejar en manos del régimen chino la patrulla de sus costas al permitir que una de las principales empresas proveedoras del Ejército Popular de Liberación (EPL), China Shipbuilding Industry Corporation (CSOC) sea la beneficiaria de la venta y mantenimiento de dos embarcaciones para el control de los mares. La principal tarea que tendrán estas naves será, irónicamente, controlar que barcos chinos pesqueros no invadan la Zona Económica Exclusiva (ZEE) donde depredan los recursos del país.
La Armada, cuyo jefe es el almirante Jorge Wilson, se inclina por la opción china -pese a las demás ofertas europeas- aunque aclaró que será decisión del gobierno de Luis Lacalle Pou la decisión final.
De acuerdo a información publicada por el sitio especializado Defensa, de aquel país, China continúa en carrera para ser la proveedora de la fuerza naval pese a las advertencias hechas sobre la inconveniencia de vincularse militar y tecnológicamente al régimen de Beijing. Las otras opciones que tiene sobre la mesa Montevideo son las propuestas hechas por las compañías Damen (Holanda) y Kership (Francia).
En las últimas horas, Damen y Kership parecieron haber ganado algo de terreno, aunque la preferencia de las autoridades navales uruguayas continuarían inclinándose por CSOC. “Tras haberse manifestado a favor de la opción de OPV de factoría china para la Armada Uruguaya, la cual siquiera fue la más económica, la petición actual a los 3 candidatos resulta inesperada”, escribió el periodista especializado Javier Bonilla.
En agosto pasado, Bonilla reveló que Wilson había empujado la opción china durante un encuentro técnico. En esa reunión le dio la palabra al presidente de la Comisión Técnica Asesora Marcos Saralegui, quien se manifestó a favor de la adquisición puesta sobre la mesa por el régimen de Xi Jinping. “Saralegui manifestó una vehemente defensa de la opción de OPV de factoría china frente a las alternativas ofertadas por Kership y Damen aunque el actual momento internacional lo desaconseje, agregando que él mismo las recomienda y así las solicita”, denunció el periodista.
Para algunos resulta irónico, además, que Uruguay entregue a China la posibilidad de patrullar sus propios mares donde decenas de buques pesqueros depredan los recursos naturales del país en el Océano Atlántico.
Uruguay, junto al resto de los países latinoamericanos, es uno de los que más padece la pesca ilegal impulsada por China. Estos buques -que realizan sus actividades dentro de la ZEE– provocan un gran daño al medio ambiente y ponen en peligro la fauna marítima al cazar miles de toneladas de calamar y merluza -principalmente- sin autorización y sin reparar en tamaños de ejemplares recomendados por los organismos internacionales.
En una nota reciente a Infobae, Milko Schvartzman, experto en pesca ilegal en América Latina advirtió que muchos gobiernos “miran para otro lado por presión de China o por afinidad ideológica”. Schvartzman es responsable del programa de conservación y pesca del Círculo de Políticas Ambientales. Fue miembro de la Campaña de Océanos de Greenpeace Internacional y ha colaborado en temas de pesca con numerosas organizaciones, entre ellas C4ADs, EJF, Global Fishing Watch, PEW Foundation, Oceana, e Interpol.
Sobre el caso específico de la pesca y las irregularidades en territorio uruguayo, señaló tiempo atrás: “Toda la actividad de la flota pesquera extranjera en el Puerto de Montevideo se encuentra encubierta por complicidad de las autoridades. No hay voluntad del gobierno de Uruguay en luchar contra la pesca ilegal o en contra de los abusos a los derechos humanos a bordo”.
La flota pesquera china depreda los océanos que rodean a Sudamérica. Cada año, más de 400 barcos recorren más de 16.000 kilómetros desde China hasta llegar a las aguas del Pacífico y del Atlántico Sur, para situarse en los límites de las zonas económicas exclusivas de países como Ecuador, Perú, Uruguay, Chile, Argentina y Brasil. Allí, los pesqueros comienzan sus faenas. Buscan pota o calamar gigante, pero se llevan todo incluso especies en peligro de extinción como los tiburones. Los gobiernos de la región hacen poco hasta el momento para detener este saqueo. O llegan al extremo de recurrir a Beijing para que los ayude a detenerlo.
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Lo que debía ser una travesía de exploración por las aguas del Atlántico Sur terminó convirtiéndose en una emergencia sanitaria internacional. El crucero de expedición MV Hondius, reconocido por sus rutas exclusivas hacia destinos remotos, se encuentra en el centro de una investigación epidemiológica luego de que un presunto brote de hantavirus provocara la muerte de al menos tres personas y obligara a evacuaciones médicas de emergencia durante mayo de 2026.
La situación encendió las alarmas de autoridades sanitarias internacionales cuando varios pasajeros y miembros de la tripulación comenzaron a presentar síntomas compatibles con una infección viral severa: fiebre alta, dificultad respiratoria, agotamiento extremo y, en algunos casos, un deterioro clínico acelerado.
Una emergencia inesperada en medio del océano
Según reportes preliminares, el MV Hondius navegaba por el Atlántico cuando se detectaron los primeros casos sospechosos. A medida que el estado de algunos pacientes empeoró, se activaron protocolos de emergencia internacional cerca de Cabo Verde, donde tres personas con síntomas críticos fueron evacuadas para recibir atención especializada en Europa.
Posteriormente, la embarcación cambió su ruta y puso rumbo hacia las Islas Canarias, donde las autoridades sanitarias comenzaron evaluaciones médicas masivas, controles epidemiológicos y planes de repatriación para los pasajeros.
Algunos ciudadanos españoles fueron trasladados bajo vigilancia médica al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, mientras otros pasajeros permanecieron bajo observación preventiva.
¿Qué es el hantavirus y por qué preocupa tanto?
El hantavirus es una enfermedad poco común, pero potencialmente mortal. Generalmente se transmite a humanos por contacto o inhalación de partículas contaminadas con orina, saliva o excrementos de roedores infectados.
Lo que hace este caso particularmente inquietante es que este tipo de contagio es extremadamente inusual dentro de un crucero, donde normalmente los brotes más frecuentes suelen estar relacionados con virus gastrointestinales como el norovirus, o enfermedades respiratorias como ocurrió durante la pandemia del COVID-19.
Por eso, epidemiólogos internacionales ahora investigan una pregunta clave:
¿Cómo llegó el virus al barco y cómo pudo propagarse en un espacio cerrado?
OMS monitorea el caso
Fuentes internacionales señalan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya se encuentra siguiendo de cerca el caso, coordinando con autoridades marítimas, sanitarias y diplomáticas para garantizar la seguridad de pasajeros, tripulación y comunidades receptoras.
Hasta el momento, no se ha confirmado un riesgo de transmisión comunitaria fuera del barco, pero el caso mantiene en alerta a varios países europeos.
Un recordatorio de la vulnerabilidad en alta mar
Este incidente vuelve a poner sobre la mesa una realidad que la industria de cruceros conoce bien: aunque navegar representa aventura y descanso, los espacios compartidos pueden convertirse rápidamente en escenarios críticos cuando aparece una enfermedad infecciosa inesperada.
La investigación continúa y las próximas horas serán clave para determinar el verdadero alcance del brote.
Un proyecto que podría cambiar la ingeniería mundial
China vuelve a sorprender al mundo con uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de la historia moderna: un tren bala submarino que conectará las ciudades de Dalian y Yantai, atravesando el Mar de Bohai a velocidades de hasta 250 kilómetros por hora.
Actualmente, recorrer esta ruta puede tomar entre 6 y 8 horas, dependiendo si se viaja por carretera o ferry. Con esta nueva obra, el trayecto podría reducirse a apenas 40 minutos, transformando por completo la movilidad de pasajeros y mercancías.
El megaproyecto bajo el mar
La obra, conocida como Bohai Strait Tunnel, contempla una inversión estimada entre 220.000 y 300.000 millones de yuanes (decenas de miles de millones de dólares).
El diseño incluirá:
Dos túneles ferroviarios paralelos Una galería central para emergencias y mantenimiento Sistemas avanzados de ventilación y evacuación Monitoreo inteligente en tiempo real Tecnología de mantenimiento predictivo
El gran reto: ingeniería extrema
El proyecto enfrenta importantes desafíos técnicos debido a la compleja geología marina y la presencia de fallas sísmicas en la zona.
Para garantizar la seguridad, China planea integrar:
Sensores de filtración de agua Centros de control en tiempo real Protocolos especiales de rescate Infraestructura antisísmica avanzada
¿Cuándo estará listo?
Aunque actualmente se encuentra en fase de planificación y evaluación técnica, las autoridades proyectan que el tren submarino podría entrar en operación alrededor del 2035.
Además de revolucionar el transporte, la obra podría generar miles de empleos e impulsar el comercio interno y la exportación. ¿Estamos viendo el futuro del transporte mundial?