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Deportes

Para Messi y Argentina, la espera (extra) valió la pena

Parecía que otro título se le escapaba de las manos, pero el equipo y su estrella reclamaron la presea más importante.

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Messi Argentina espera

Lionel Messi tuvo que esperar, esperar y esperar. Tuvo que esperar a los 35 años. Tuvo que esperar hasta haber perdido una final de la Copa del Mundo. Tuvo que esperar luego de que parecía que la había ganado para Argentina en el tiempo normal. Y tuvo que esperar luego de que creyó que había derrotado a Francia una vez más en tiempo extra.

Tuvo que esperar hasta el final de la final más extraordinaria en la historia del torneo, en la que Messi brindó una actuación definitoria de su carrera y aún así, de alguna forma, fue superado por Kylian Mbappé, quien anotó el primer triplete del mayor partido en más de medio siglo.

Solo entonces, al final, su espera —su agonía— acabó. Solo entonces, le entregó la Copa del Mundo —esa preciosa tercera estrella— a Argentina, afianzando su afirmación como el mayor futbolista que alguna vez haya jugado el deporte.

Messi Argentina espera

La emoción que ha acompañado a Argentina en su trayectoria a la final ha estado tan en carne viva, ha sido tan volátil, que parecía inevitable que el último paso del camino estuviera tan tenso y frenético y lleno de desasosiego. Después de todo, había en juego 36 años de historia, así como el legado definitivo de la carrera de Messi. Eso conlleva un peso enorme.

Llegado el momento, no obstante, Argentina pareció llevar la carga con ligereza. Donde Francia parecía floja e incierta, el equipo de Lionel Scaloni era nítido y decidido. Ángel Di María, devuelto al equipo, atormentó a Jules Koundé en la izquierda de Argentina; Messi merodeó, atraído por un radar que ha perfeccionado en las dos últimas décadas y que lo lleva a donde sea que causa más aprietos.

Para el medio tiempo se había establecido y reforzado la supremacía Argentina. Di María, la notable amenaza de ataque del partido, había logrado un penalti decididamente suave por una falta de Ousmane Dembélé; Messi lo convirtió diligentemente y sus colegas de equipo lo cambiaron mientras los seguidores de Argentina se derritieron en un deleite.

Lo que vino a continuación, sin embargo, fue la obra maestra de su selección: cinco pases, realizados en un parpadeo, barriendo a Argentina de un extremo a otro de la cancha, culminando en un gol que iguala, por lo menos, a cualquiera de los anotados en una final mundialista en el último medio siglo.

Di María lo concluyó y hubo papeles de reparto estelar para Alexis Mac Allister y Julián Álvarez, pero pendió de un solo toque aterciopelado de Messi, de pie en la línea de medio campo, un momento de alquimia que tomó las materias primas más comunes y corrientes y las convirtió en algo dorado.

Y eso, en el momento, parecía que era todo. Gran parte del torneo había habido una selección francesa, superada en cuartos de final por Inglaterra y por Marruecos en partes importantes de la semifinal. El control que fue la marca de su victoria en Rusia hace cuatro años brillaba por su ausencia. Parecía ser un equipo que vivía incómodo en el borde.

Deschamps hizo lo que pudo para que su selección volviera al juego, al sacar tanto a Dembélé como a Olivier Giroud antes del medio tiempo. Una acción audaz y decisiva y, a partes iguales, un pánico total y ciego. Hizo poca diferencia. Francia apenas asestó un golpe a Argentina. El tiempo parecía correr en su reinado como campeón mundial.

Bastaron precisamente dos minutos para que todo cambiara. Para que la concienzuda labor de Argentina en este partido, en este torneo, se viniera abajo. Nicólas Otamendi, el defensa central canoso, calculó mal un pase bastante sencillo, lo que permitió que Randal Kolo Muani, uno de los suplentes de Francia, se le escapara; cuando se recuperó, tiró al delantero. Los franceses consiguieron un penalti, convertido por Mbappé, y con eso un rayo de esperanza.

Messi Argentina espera

Argentina apenas recuperaba la compostura cuando llegó el martillazo: Messi se halló holgazaneando con el balón, un toque hábil de Marcus Thuram y una primera volea feroz de Mbappé, que pasó zumbando ante el agarre desesperado de Emiliano Martínez. Los jugadores de Argentina se desplomaron, sin aliento. Habían estado tan cerca, y en un instante estaban tan lejos como siempre.

Por un rato parecía que las esperanzas de Argentina no se extenderían más lejos de llegar a un tiempo extra, y luego aferrarse a los penales. Messi, sin embargo, volvió a intervenir, decidido a no aceptar un final que no había escrito. Cuando Hugo Lloris bloqueó un tiro de Lautaro Martínez, ahí estuvo Messi para llevar el balón a la meta.

Festejó, entonces, como si supiera cuán cerca estaba, cuán cerca estaba su equipo. No contaba con la propia determinación de Mbappé, decidido a ser el amo de su propio destino. Su disparo lo manejó Gonzalo Montiel, con 117 minutos de juego, intervino para parar el penalti, para completar su triplete en una final de Copa del Mundo y asegurar que el juego llegara a la final de la conclusión más dulce y cruel imaginable.

Mbappé anotó. Messi anotó. Pero Kingsley Coman y Aurelién Tchouámeni no lo hicieron, y eso dejó a Montiel, el lateral derecho, que intentara el disparo que haría eco por los siglos. El rugido de la hinchada argentina cuando la pelota golpeó la red pareció horadar el cielo. Messi cayó de rodillas, abrazando a sus compañeros. Su espera había concluido al fin.

© The New York Times 2022

Fútbol con Enfoque

Empieza la Copa Libertadores 2026: el calendario de los partidos de las rondas preliminares y la fecha en que se sorteará la fase de grupos.

El duelo entre The Strongest de Bolivia y Deportivo Táchira de Venezuela dará comienzo a una nueva edición del máximo certamen continental

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Hoy comienza la edición 2026 de la Copa Libertadores con el inicio de la Primera Fase, una instancia que marca el arranque oficial del certamen más importante de clubes en Sudamérica. El primer partido tendrá lugar en La Paz, donde The Strongest recibirá a Deportivo Táchira a las 21:30 horas en el estadio Hernando Siles, con el arbitraje de Paulo Cesar Zanovelli da Silva. Este encuentro abre la serie E1 y el ganador avanzará a la siguiente ronda, en busca de un lugar en la fase de grupos.

La primera semana de acción continúa el miércoles con el duelo entre 2 de Mayo de Paraguay y Alianza Lima de Perú, seguido el jueves por el enfrentamiento entre Juventud de Las Piedras de Uruguay y Universidad Católica de Ecuador. Todos los partidos de este tramo inicial se disputarán a las 21:30 horas, y la próxima semana se jugarán los encuentros de vuelta para definir a los equipos que seguirán en carrera.

En la Fase 1 participan clubes de Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela, federaciones que buscan dejar su huella en el certamen desde el primer día. Argentina no cuenta con representantes en esta instancia preliminar. Los tres equipos que superen la Fase 1 se sumarán a otros 13 que ya tienen su lugar asegurado en la Fase 2, cuyos partidos se disputarán entre el 17 y el 26 de febrero.

La estructura del torneo establece que tras la Fase 2, los ocho ganadores avanzarán a la última etapa previa, la Fase 3, donde se definirán los cuatro equipos que accederán a la fase de grupos. Aquellos clubes que no logren superar la Fase 3 tendrán la oportunidad de disputar la fase de grupos de la Copa Sudamericana.

 

En la fase de grupos de la Libertadores competirán 32 equipos de los diez países sudamericanos, incluidos los campeones vigentes de la Libertadores y la Sudamericana, junto a los que logren avanzar desde las rondas previas. Así se pone en marcha una nueva edición del máximo torneo continental, con el sueño intacto de la “Gloria Eterna”.

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Fútbol con Enfoque

Colombia: Presente brillante y futuro asegurado

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Por: Jimmy Pizarro – EnfoqueNow

La Selección Colombia vive un momento que marca época. En cuestión de días, el fútbol cafetero volvió a demostrar que su talento no es circunstancial, sino estructural, sólido y en crecimiento. Dos victorias recientes —la de la mayor ante México (4-0) y la de la Sub-20 frente a España (3-2) en el Mundial de la categoría— confirman que Colombia tiene presente, identidad y, sobre todo, futuro.

El golpe de autoridad en Arlington

El contundente 4-0 ante México en amistoso FIFA fue mucho más que una victoria. Fue una exhibición de jerarquía, táctica y madurez. Un partido donde el conjunto colombiano impuso ritmo, controló los tiempos y desnudó las carencias de un rival que llegó al encuentro con exceso de confianza.

Durante los días previos, buena parte de la prensa mexicana había minimizado la importancia del duelo y subestimado a Colombia, considerando que el “Tri” no enfrentaba a un rival de peso. Pero el resultado terminó siendo un golpe de realidad al ego mediático mexicano, que ignoró un hecho innegable: Colombia atraviesa uno de los mejores momentos de su historia reciente, habiendo vencido en el último año a potencias como España, Alemania, Brasil y Argentina.

El equipo dirigido por Néstor Lorenzo no solo está clasificado al Mundial de Estados Unidos 2026, sino que terminó tercero en las Eliminatorias Sudamericanas, con un rendimiento que respalda la coherencia de su proceso.

En el terreno de juego, nombres como Luis Díaz, James Rodríguez, Jefferson Lerma, Richard Ríos y, muy especialmente, Daniel Muñoz —quien hoy es considerado por muchos analistas internacionales como el mejor lateral derecho del mundo—, simbolizan la madurez futbolística de una generación que combina talento con disciplina, identidad y compromiso.

La Sub-20, espejo del futuro

Al mismo tiempo, el triunfo 3-2 sobre España en el Mundial Sub-20 elevó aún más el ánimo nacional. Un partido épico, cargado de intensidad y carácter, que tuvo como figura estelar a Neiser Villarreal, autor de los tres goles que sellaron el pase de Colombia a las semifinales, donde enfrentará a la poderosa Argentina.

El talento emergente de jugadores como Rentería, Barrera y Cachimbo demuestra que el proceso formativo del fútbol colombiano está dando frutos de altísima calidad. Esta generación juvenil no solo representa el futuro: es el reflejo de una mentalidad nueva, más competitiva y más ambiciosa.

Colombia, potencia silenciosa

En una era donde los reflectores suelen apuntar a las grandes potencias tradicionales, Colombia se ha ganado respeto en silencio. Su fútbol ya no es solo vistoso o técnico: es estratégico, maduro y eficaz. La victoria ante México y la clasificación de la Sub-20 son más que resultados; son una declaración de identidad.

El país cafetero combina experiencia, juventud y convicción. Y mientras algunos aún la miran por encima del hombro, Colombia sigue sumando triunfos, mostrando evolución y consolidándose como una de las selecciones más completas y consistentes del continente. En un panorama global cada vez más competitivo,aunque hay que continuar con los pies  en la tierra , pensando en que los títulos se ganan partido tras partido , pero esta actualidad nos dice que  Colombia no solo sueña: ya está lista para hacer historia.

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