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Nuevos embajadores de Colombia y Venezuela

Félix Plasencia, viajará a Bogotá en los próximos días. Por su parte, el, investigado por casos de corrupción, Armando Benedetti, será enviado a Caracas

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Tras la juramentación el pasado fin de semana de Gustavo Petro como el primer presidente de izquierda en Colombia, los matices en los asuntos de política internacional comienzan a marcarse. Es así que, tanto el régimen de Caracas como el recién estrenado mandatario en Bogotá nombraron a sus respectivos embajadores para avanzar en la normalización de sus relaciones diplomáticas, rotas en 2019.

Petro y el dictador venezolano, Nicolás Maduro, anunciaron este jueves los nombres de sus representantes diplomáticos: el ex canciller Félix Plasencia será el embajador de la dictadura de Venezuela en Bogotá, mientras que el ex senador Armando Benedetti será enviado a Caracas.

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“Seguiremos paso a paso, a paso seguro, avanzando en el restablecimiento y la reconstrucción de las relaciones políticas diplomáticas, comerciales”, dijo Maduro en una alocución en la televisión estatal.

Le siguió Petro a los pocos minutos: “He decidido en respuesta al gobierno venezolano, que ha designado al embajador que tendrá como responsabilidad normalizar las relaciones diplomáticas entre los dos países, designar a Armando Benedetti como embajador de Colombia ante Venezuela”.

UN FUNCIONARIO CON VÍNCULOS

Félix Plasencia fue canciller del régimen venezolano entre agosto de 2021 y mayo de 2022 y embajador en China entre 2019 y 2021. Se trata de un un diplomático de carrera de estrecho vínculo con los hermanos Jorge Rodríguez (presidente de la Asamblea Nacional de mayoría chavista) y Delcy Rodríguez (vicepresidenta del régimen de Nicolás Maduro).

Pese a su larga trayectoria de más de 20 años en la diplomacia de su país, este ciudadano venezolano-español, cuyos padres nacieron en Tenerife, no estaba en la primera plana del chavismo hasta su designación como canciller en agosto del año pasado.

Si bien siempre se mostró leal a Hugo Chávez y Nicolás Maduro, Plascencia, licenciado en Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y experto en negociación internacional y diplomacia, desarrolló su carrera con bajo perfil. Quienes lo conocen lo califican de “discreto” y de personalidad “seria”.

“Asumo con gran honor esta responsabilidad encomendada por el presidente Nicolás Maduro. La diplomacia bolivariana de paz será la base sólida para fortalecer la hermandad histórica de un mismo pueblo”, escribió el embajador designado en Twitter.

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Desde la llegada del chavismo en 1999, Plasencia ejerció diversos cargos en la estructura del régimen, aunque previamente ya formaba parte del cuerpo diplomático venezolano desde el año 1991.

Tras terminar una maestría en Estudios Europeos en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, y un postgrado en Estudios Diplomáticos en el New College de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, se convirtió en un diplomático de carrera.

Pero su ascenso en la cúpula de la dictadura venezolana se dio gracias a sus conexiones con los hermanos Rodríguez, con quienes le une una gran amistad. Vínculo que nació después de conocer a Delcy en la embajada venezolana en Londres durante el segundo mandato (1994-1999) del fallecido ex presidente Rafael Caldera.

Ya con Maduro en el poder, el diplomático trabajó primero con Jorge Rodríguez en la Alcaldía del Municipio Libertador, en Caracas, y luego, cuando Delcy llegó a la Cancillería (2014-2017), ejerció varios cargos: fue director de Protocolo, viceministro para Asia, Medio Oriente y Oceanía, viceministro para Temas Multilaterales, y hasta se desempeñó como viceministro de Relaciones Exteriores.

DESIGNACIÓN ANUNCIADA

Armando Benedetti, de 54 años, fue por su parte uno de los primeros políticos tradicionales en sumarse a la aspiración presidencial de Petro, luego de haber llegado al Senado en 2006 como parte de un partido fundado por el ex presidente Álvaro Uribe.

Su designación no sorprendió, ya que era uno de los nombres más sonados para el cargo desde la victoria de Petro por su cercanía al nuevo mandatario.

El embajador designado es Comunicador Social y Periodista. Carece de experiencia diplomática y fue conocido en el ámbito político a finales de la década de los 90 cuando fue elegido concejal de Bogotá.

Se desempeñó como coordinador del canal de televisión regional Telecaribe. También participó en la sección de política nacional e internacional en la redacción del diario El Tiempo, uno de los más prestigiosos de Colombia.

En 2002 fue elegido miembro de la Cámara de Representantes de Colombia y en 2006 senador de la república. En 2010 fue reelecto en el cargo.

Durante su ejercicio como funcionario público ha pasado por varias organizaciones políticas: empezó como militante del Partido Liberal, de tendencia más o menos socialdemócrata, en 2005 saltó al Partido de la U, que encabezaba el ex presidente Álvaro Uribe y en 2020 ingresó a Colombia Humana, el movimiento de Gustavo Petro.

Fue investigado por su supuesta vinculación con el escándalo de la “parapolítica” que señalaba los vínculos de políticos del entorno de Uribe con paramilitares de derecha. También ha sido acusado de complicidad con las tramas corruptas de la constructora brasileña Odebrecht en Colombia.

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“Ninguna línea imaginaria nos volverá a separar como hermanos”, escribió el ex parlamentario en su cuenta de Twitter tras el anuncio.

Asumirá un cargo que estaba vacante desde 2017, cuando el entonces presidente Juan Manuel Santos llamó a consultas a su antecesor Ricardo Lozano.

NEXOS CON LOS RODRÍGUEZ

Maduro anunció además que conformará un “equipo especial sobre Colombia” dirigido por la vicepresidenta, Delcy Rodríguez. “Es un plan muy serio para la apertura programada, progresiva, de toda la frontera, la apertura al comercio, a la inversión al movimiento monetario ganar-ganar con el pueblo de Colombia y el pueblo de la frontera”.

No hay, por ahora, prevista una fecha para abrir los pasos binacionales, cerrados para vehículos desde 2015 y parcialmente abiertos para peatones desde finales del año pasado. Tampoco está pautada una reunión entre ambos presidentes.

Ambos países rompieron relaciones en 2019, el punto más álgido de un vínculo plagado de tensiones en dos décadas de enfrentamientos entre el chavismo gobernante y el período de derecha que inició Álvaro Uribe, que finalizó con la llegada de Petro al poder.

Un restablecimiento previo era imposible toda vez que el anterior presidente Iván Duque no reconocía a Maduro como presidente sino al dirigente opositor Juan Guaidó, al considerar que la reelección del dictador fue fraudulenta.

El contacto diplomático se perdió, cerraron consulados y vuelos, así como los pasos fronterizos, generando el auge de caminos irregulares.

Incluso antes de asumir el gobierno, Petro ya había enviado una delegación a Venezuela para avanzar en el proceso de normalización no solo de las relaciones diplomáticas, sino también de las comerciales. Pese a estas acciones el mandatario colombiano ha descartado una reunión con el dictador de Caracas en lo inmediato.

VÍNCULOS MILITARES

La frontera será protagonista en la compleja agenda común, que abarcan temas como migración, comercio y seguridad en un área con presencia de guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes.

El tema migratorio es crucial, cuando miles de personas cruzan a diario la línea limítrofe.

Colombia acoge a dos de los seis millones de venezolanos que han migrado por la crisis ocasionada por la dictadura venezolana, que recibieron permisos para trabajar y acceder a servicios públicos.

La normalización impulsaría por otra parte el intercambio comercial, que rozó los 7.200 millones de dólares en 2008, pero se vino a pique con el cierre parcial de la frontera en 2015 y total en 2019.

La Cámara Colombo-Venezolana maneja proyecciones de 800 millones a 1.200 millones de dólares en 2022, luego que el año pasado la cifra bordeara los 400 millones.

Sin embargo, la zona es escenario de enfrentamientos entre grupos armados y fuerzas públicas, en medio de denuncias de Duque contra Maduro de dar cobijo a disidentes de las FARC, guerrilleros del ELN y narcos. El dictador socialista lo niega, y acusó reiteradamente al ex gobernante de enviar paramilitares para desestabilizar Venezuela.

Hace dos días, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, adelantó que establecería un contacto con su par colombiano para “restablecer” las relaciones militares.

(Con información de AFP)

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Un mes después de ser detenidos, Nicolás Maduro y Cilia Flores siguen encarcelados en Nueva York, aguardando una audiencia judicial programada para marzo.  

Las autoridades estadounidenses mantienen en prisión al ex dictador venezolano y a su esposa, quienes se declararon inocentes de acusaciones de narcotráfico y corrupción mientras esperan la próxima audiencia

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El ex dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, cumplieron un mes detenidos en Nueva York, donde permanecen recluidos en una cárcel federal tras declararse inocentes de los delitos de narcotráfico y corrupción que les imputa la Justicia de Estados Unidos, mientras aguardan una nueva audiencia judicial prevista para marzo.

En ese contexto, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York solicitó el lunes posponer la próxima audiencia del proceso penal. El órgano fiscal pidió al juez Alvin Hellerstein que la sesión, originalmente fijada para el 17 de marzo, se reprograme para el 26 del mismo mes, con el objetivo de resolver cuestiones logísticas y concluir el intercambio de pruebas con la defensa.

 

Maduro y Flores se encuentran presos desde el 3 de enero, cuando fueron capturados en Caracas durante una operación militar estadounidense y trasladados al Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn. Dos días después, el 5 de enero, salieron brevemente del penal para asistir a su primera audiencia de lectura de cargos ante un juez federal en un tribunal de Manhattan.

En esa comparecencia inicial, Maduro rechazó las acusaciones y sostuvo ante el juez que continúa siendo el presidente de Venezuela. “Soy un prisionero de guerra” y fui “secuestrado”, afirmó durante la audiencia, según consta en el registro judicial. Flores, por su parte, también se declaró no culpable de los cargos que enfrenta.

La Fiscalía estadounidense acusa a Maduro decuatro delitos federales. Tres de ellos corresponden a conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos. El cuarto cargo es por posesión de esas armas. En el caso de Flores, la imputación incluye otros cuatro cargos: dos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y otro de posesión de armas.

Las acusaciones forman parte de un amplio expediente presentado por la Justicia de Estados Unidos en 2020, que sostenía que altos funcionarios del régimen venezolano integraban el denominado Cártel de los Soles, organización designada terrorista por Washington y que atribuía su liderazgo a Maduro. Sin embargo, tras la captura del ex mandatario, la Fiscalía eliminó en la nueva imputación las referencias al cártel como una organización criminal estructurada y ya no presenta a Maduro como su jefe.

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Encalló un buque de desembarco de la Armada de Venezuela durante ejercicios de defensa

El navío Capana (T-61) quedó varado cerca de la costa de Falcón, con el casco sumergido por debajo de su línea de flotación habitual, sin posibilidad de recuperar la flotabilidad ni zafarse por sus propios medios

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El buque de desembarco Capana (T-61) de la Armada Bolivariana de Venezuela quedó parcialmente sumergido durante un ejercicio militar en aguas del estado Falcón, al norte del país, según imágenes difundidas en redes sociales.

En las tomas, el casco del navío aparece hundido por debajo de su línea de flotación habitual, con el agua alcanzando el número identificatorio del buque. El hecho ocurre menos de dos años después de que la nave recibiera una modernización integral.

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