Juan Carlos Delpino publicó un comunicado en el que detalla paso a paso lo que ocurrió durante la jornada de votación que derivó en el fraude perpetrado por la dictadura de Maduro, consagrado ganador sin demostrar pruebas confiables
El Rector Principal del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela denunció este lunes graves irregularidades en las elecciones presidenciales del 28 de julio, cuestionando seriamente la legitimidad de los comicios en los que el dictador Nicolás Maduro se declaró ganador.
En un comunicado publicado en su cuenta de X, Juan Carlos Delpino Boscán, detalló una serie de problemas que, según él, comprometieron la integridad del proceso electoral desde sus inicios. “Desde el inicio de mis funciones en el Consejo Nacional Electoral (CNE), he trabajado con un firme compromiso hacia la ética y la transparencia”, afirmó el rector, estableciendo el tono de sus denuncias.
Uno de los puntos más controvertidos fue la fecha de las elecciones. Delpino reveló: “Desde enero de 2024, se evaluaron las posibles fechas para la convocatoria electoral, tomando en cuenta los acuerdos de Barbados y, posteriormente, el Acuerdo de Caracas. Mi recomendación fue convocar las elecciones para finales de marzo, con fecha electoral prevista para octubre”. Sin embargo, el CNE decidió convocar las elecciones para el 28 de julio, una decisión que, según el rector, no permitía un cronograma adecuado de actividades y auditorías.
Otro punto crítico fue la participación de las organizaciones políticas. “El 15 de marzo, se llevó a cabo una sesión del directorio para determinar cuáles organizaciones políticas estarían autorizadas a participar en las elecciones. A pesar de mi objeción, se excluyeron partidos con mayor porcentaje de votos en elecciones anteriores”, denunció Delpino.
Esta decisión, tomada con una votación de 4 a 1, con el voto salvado del rector, ha sido vista por muchos como un intento de limitar la competencia electoral.
El rector también señaló problemas en la actualización del Registro Electoral. “En la jornada especial de Registro Electoral, se discutió el derecho al voto de los venezolanos en el exterior. A pesar de que la Constitución y la LOPRE estipulan claramente los requisitos para votar, se impusieron condiciones y restricciones que limitaron significativamente la inscripción y actualización de datos de los ciudadanos dentro y fuera de Venezuela”, explicó.
Las dificultades continuaron con el proceso de postulación de candidatos. Según Delpino, “el sistema automatizado para la postulación de candidatos, abierto entre el 21 y el 25 de marzo, presentó problemas de intermitencia y falta de equidad en los horarios asignados a las organizaciones políticas”. A pesar de solicitar una prórroga de 48 horas para resolver estas dificultades, su petición no fue discutida.
La ausencia de observadores internacionales fue otro punto de preocupación. “Me opuse categóricamente a la exclusión de estos observadores, considerando que su presencia era crucial para garantizar la transparencia del proceso electoral”, afirmó el rector.
Asimismo, Delpino denunció que el día de las elecciones “se evidenció un incumplimiento de normas y reglamentos esenciales, cuando se reportaron incidentes de desalojo de testigos de la oposición durante el cierre de mesas”.
Uno de los eventos más preocupantes fue la interrupción en la transmisión de resultados. “Según protocolos, la transmisión de resultados debía hacerse inmediatamente al cierre de las mesas. Sin embargo, fue en ese período que la transmisión fue interrumpida y dicha interrupción fue justificada por un presunto hackeo, habiendo silencio y una demora no explicada”, explicó Delpino.
El rector reveló que recién a las nueve de la noche fue “informado del presunto hackeo y por el que se aseveraba afectó gravemente la transmisión de resultados, reduciendo la transmisión efectiva a un 58%”. “Este evento supuestamente impidió la emisión del primer boletín en el momento adecuado, manteniendo al país en una injustificada espera”, escribió,
Ante estas irregularidades, Delpino Boscán tomó la decisión de no subir a la sala de totalizaciones. “Como rector principal, al no subir a la sala de totalización, carezco de la evidencia que respalda los resultados anunciados”, declaró, explicando su ausencia en la proclamación oficial de los resultados.
Para Delphino no hay “evidencia alguna” de que Nicolás Maduro hubiera obtenido la mayoría de votos. (EFE/ Miguel Gutiérrez)
El rector también reveló que “El 29 de julio, decliné la invitación del presidente del CNE para asistir al acto de proclamación, manteniendo mi postura en desacuerdo con la falta de transparencia en el proceso”. Esta decisión, explicó, se basa en su compromiso con la integridad electoral y su responsabilidad de garantizar que los resultados reflejen la verdadera voluntad del pueblo venezolano.
Delpino Boscán concluyó su comunicado señalando que “Expertos internacionales han coincidido en que los eventos descritos no cumplen con los estándares nacionales e internacionales de transparencia y legalidad”. Además, expresó su desacuerdo con la falta de publicación oportuna de los resultados mesa por mesa, según la tradición dentro de las 48 horas siguientes.
El alto funcionar venezolano reiteró estos conceptos en una entrevista a The New York Times publicada este lunes. Dijo que no había “evidencia alguna” de que Nicolás Maduro hubiera obtenido la mayoría de votos.
El régimen venezolano por el momento no ha emitido una respuesta oficial a las acusaciones de Delpino. Ni el organismo electoral ni Maduro han publicado las actas que verifiquen la victoria del dictador, mientras que la oposición sí hizo publicó un recuento que avalaba la victoria de Edmundo González con casi el 70% de los votos.
En respuesta, el régimen desató una persecución contra los opositores, incluido el proprio González, quien fue citado a declarar este lunes como parte de una investigación por la “presunta comisión de los delitos de usurpación de funciones, forjamiento de documento público, instigación a la desobediencia de las leyes, delitos informáticos, asociación para delinquir y conspiración”.
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Panamá dio un paso formal en su aspiración de ingresar al Programa de Exención de Visas (Visa Waiver Program, VWP) de Estados Unidos con la conformación del Grupo de Trabajo Interinstitucional para la Exención de Visas, liderado por el ministro de Relaciones Exteriores encargado, Carlos A. Hoyos.
Este grupo fue establecido en una reunión que reunió a representantes de diversas instituciones del Gobierno, con el objetivo de definir los requisitos técnicos, operativos y de seguridad que Panamá deberá cumplir para avanzar en el proceso de ingreso al programa estadounidense.
El encuentro marcó el inicio formal de un proceso que implica una coordinación interinstitucional intensa, con miras a fortalecer la seguridad fronteriza, la gestión migratoria y el intercambio de información.
La mesa de trabajo operará de manera conjunta con la Embajada de Estados Unidos en Panamá y representantes del Departamento de Seguridad Nacional del país norteamericano, en una etapa que se presenta como compleja y de largo plazo.
Durante la reunión, el ministro encargado Hoyos explicó que la integración del grupo responde a un esfuerzo del Estado panameño por cumplir con los estándares técnicos y operativos exigidos por el Programa de Exención de Visas, que no solo cubre aspectos migratorios, sino también seguridad, gestión documental y cooperación bilateral.
Según Hoyos, avanzar en este proceso requiere del aporte coordinado de múltiples entidades nacionales, desde migración hasta aeronáutica civil, con un enfoque de corresponsabilidad para cumplir los requisitos que establece la ley estadounidense.
El funcionario subrayó además que el programa no solo representa una posible facilidad migratoria para los ciudadanos panameños, sino una herramienta para fortalecer los vínculos sociales, académicos y empresariales entre Panamá y Estados Unidos, siempre bajo estándares elevados de seguridad y confiabilidad.
Enfatizó que la exención de visas debe verse en el marco de una visión estratégica de largo plazo, con beneficios potenciales en turismo, comercio y movilidad educativa.
El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Cabrera, presente en el encuentro, señaló que su gobierno está compartiendo información técnica y apoyo con las autoridades panameñas para avanzar en el cumplimiento de los requisitos que establece la legislación estadounidense.
Hoy comienza la edición 2026 de la Copa Libertadores con el inicio de la Primera Fase, una instancia que marca el arranque oficial del certamen más importante de clubes en Sudamérica. El primer partido tendrá lugar en La Paz, donde The Strongest recibirá a Deportivo Táchira a las 21:30 horas en el estadio Hernando Siles, con el arbitraje de Paulo Cesar Zanovelli da Silva. Este encuentro abre la serie E1 y el ganador avanzará a la siguiente ronda, en busca de un lugar en la fase de grupos.
La primera semana de acción continúa el miércoles con el duelo entre 2 de Mayo de Paraguay y Alianza Lima de Perú, seguido el jueves por el enfrentamiento entre Juventud de Las Piedras de Uruguay y Universidad Católica de Ecuador. Todos los partidos de este tramo inicial se disputarán a las 21:30 horas, y la próxima semana se jugarán los encuentros de vuelta para definir a los equipos que seguirán en carrera.
En la Fase 1 participan clubes de Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela, federaciones que buscan dejar su huella en el certamen desde el primer día. Argentina no cuenta con representantes en esta instancia preliminar. Los tres equipos que superen la Fase 1 se sumarán a otros 13 que ya tienen su lugar asegurado en la Fase 2, cuyos partidos se disputarán entre el 17 y el 26 de febrero.
La estructura del torneo establece que tras la Fase 2, los ocho ganadores avanzarán a la última etapa previa, la Fase 3, donde se definirán los cuatro equipos que accederán a la fase de grupos. Aquellos clubes que no logren superar la Fase 3 tendrán la oportunidad de disputar la fase de grupos de la Copa Sudamericana.
En la fase de grupos de la Libertadores competirán 32 equipos de los diez países sudamericanos, incluidos los campeones vigentes de la Libertadores y la Sudamericana, junto a los que logren avanzar desde las rondas previas. Así se pone en marcha una nueva edición del máximo torneo continental, con el sueño intacto de la “Gloria Eterna”.