La tricolor, venida a menos después de 20 minutos iniciales de brillo, iguala 2-2, cede puntos como local y tropieza en su intento por acercarse al Mundial de 2026
La Selección Colombia sigue lejos del brillo que exhibió al comienzo de las eliminatorias al Mundial de 2026 que la hicieron ver, desde muy temprano, como una de las seguras asistentes al campeonato de Norteamérica. Esa marcha victoriosa inicial se ha visto empañada con una seguidilla de tres derrotas ante Uruguay, Ecuador y Brasil, de la que no ha podido reponerse del todo tras empatar 2-2 este martes con Paraguay en Barranquilla. El equipo comenzó con ímpetu y marcó un gol en el primer minuto y mantuvo un juego intenso durante media hora, pero se desinfló para convertirse en un mar de nervios carente de ideas ante el empuje de la visita, que logró un resultado conveniente que la mantiene en puestos de clasificación directa y con una racha de ocho partidos sin perder.
No se habían terminado de poner en modo fútbol los asistentes al Estadio Metropolitano cuando llegó la primera jugada de ataque de Colombia. Luis Díaz recibió un pase de Jhon Arias tras un saque de banda que le permitió entrar sin problema en el área, enganchar al último defensor paraguayo y definir a bocajarro frente al portero Roberto Fernández. Cuarenta y cuatro segundos, marcaba el reloj con el primer gol, el más rápido de la selección colombiana en más de medio siglo de eliminatorias. El tanto llevó ánimo al banco de Néstor Lorenzo, hoy vestido con una camiseta polo blanca en lugar de la camisa vinotinto que fue sinónimo de buena suerte hasta las recientes derrotas, y le valió a Díaz para igualar al argentino Lionel Messi en la tabla de goleadores de las eliminatorias, con seis anotaciones.
El gol tempranero no arredró a ninguna de las dos selecciones, que siguieron insistiendo en un juego que pintó animado desde el comienzo. Fue en un ataque paraguayo donde nació, a los 13 minutos, el segundo gol de Colombia, tras un rechazo convertido pronto en contragolpe, desviado ligeramente por la punta del zapato de James Rodríguez, que dominó Luis Díaz ya lanzado al ataque. El extremo del Liverpool condujo el balón y arrastró marcas antes de hacer un pase para dejar a Jhon Durán frente al portero, que nada pudo hacer para impedir el gol, el segundo para el delantero del Al-Nassr en las eliminatorias. Parecía que el mal sabor que dejó la derrota agónica ante Brasil la semana pasada empezaba a desaparecer.
El 2-0 tan tempranero ilusionaba a la hinchada con un resultado abultado, pero los paraguayos no desesperaron y mantuvieron la intensidad. Tuvieron, de hecho, una opción clara de gol, después de una salida equivocada de Camilo Vargas fuera del área que dejó a Miguel Almirón con el arco libre para definir. El remate se fue desviado, en parte gracias a la presencia de la defensa. La recompensa para la insistencia guaraní llegó en las postrimerías del primer tiempo, con la tradicional fórmula paraguaya del juego aéreo: tras un tiro de esquina que sobró a Vargas, el lateral izquierdo Junior Alonso cabeceó sin mayor presión para reducir la distancia en el marcador y dejar el resultado abierto para el segundo tiempo.
El complemento empezó con un Paraguay volcado al ataque, en busca del empate rápido, mientras que la defensa colombiana se empezó a mostrar imprecisa y desconcentrada, con Carlos Cuesta invisibilizado y Richard Ríos errático. La visita insistía por todos los medios: el juego aéreo, remates de media distancia, rebotes. Vargas atajó varios disparos y el ataque paraguayo se envalentonaba ante una defensa colombiana nerviosa, pero sin llegar a hacer daño. James Rodríguez, que ha acaudillado al equipo en tantas batallas, esta vez estuvo ausente. Apenas tuvo una opción sobre los 60 minutos, con un cabezazo tras un centro desde la derecha, poco antes de ser sustituido por Jáminton Campaz.
La insistencia paraguaya, cargada de garra y temperamento, tuvo su segunda recompensa a los 62 minutos en el pie de Julio Enciso, que evadió con gran habilidad hasta a cinco rivales para acomodarse desde la medialuna en el borde del área y rematar al ángulo de la izquierda de Camilo Vargas, impotente ante la fortaleza del disparo. El gol fue validado en el VAR, tras instantes de incertidumbre y protestas airadas del banco paraguayo. Los 13 minutos de fortuna del comienzo del partido no bastaron para que Colombia mantuviera un resultado que pintaba ganador desde muy temprano.
La media hora restante transcurrió sin mayores emociones, con una Colombia que buscaba sin éxito y sin grandes ideas, aunque con mucha voluntad, volver a la victoria. Mientras tanto, Paraguay mantenía el orden y acumulaba hombres en la línea de defensa. Los apenas dos cambios que hizo Néstor Lorenzo no surtieron efecto y los guaraníes, atrincherados, firmaron pronto un empate muy útil en un campo difícil como el barranquillero. Algo más de dos meses tendrán que pasar antes de que Colombia tenga otra oportunidad para recomponer el camino, con la visita de una Perú agonizante a Barranquilla, en junio. Por lo pronto, llega a 20 puntos y se mantiene sexta en la tabla, en el último lugar de clasificación directa, a tres puntos de Ecuador que marcha de segunda y con opciones muy altas de ir al Mundial, pero con dudas y una falta de calidad ajena a una Tricolor que hace pocos meses acarició la Copa América.
Hoy comienza la edición 2026 de la Copa Libertadores con el inicio de la Primera Fase, una instancia que marca el arranque oficial del certamen más importante de clubes en Sudamérica. El primer partido tendrá lugar en La Paz, donde The Strongest recibirá a Deportivo Táchira a las 21:30 horas en el estadio Hernando Siles, con el arbitraje de Paulo Cesar Zanovelli da Silva. Este encuentro abre la serie E1 y el ganador avanzará a la siguiente ronda, en busca de un lugar en la fase de grupos.
La primera semana de acción continúa el miércoles con el duelo entre 2 de Mayo de Paraguay y Alianza Lima de Perú, seguido el jueves por el enfrentamiento entre Juventud de Las Piedras de Uruguay y Universidad Católica de Ecuador. Todos los partidos de este tramo inicial se disputarán a las 21:30 horas, y la próxima semana se jugarán los encuentros de vuelta para definir a los equipos que seguirán en carrera.
En la Fase 1 participan clubes de Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela, federaciones que buscan dejar su huella en el certamen desde el primer día. Argentina no cuenta con representantes en esta instancia preliminar. Los tres equipos que superen la Fase 1 se sumarán a otros 13 que ya tienen su lugar asegurado en la Fase 2, cuyos partidos se disputarán entre el 17 y el 26 de febrero.
La estructura del torneo establece que tras la Fase 2, los ocho ganadores avanzarán a la última etapa previa, la Fase 3, donde se definirán los cuatro equipos que accederán a la fase de grupos. Aquellos clubes que no logren superar la Fase 3 tendrán la oportunidad de disputar la fase de grupos de la Copa Sudamericana.
En la fase de grupos de la Libertadores competirán 32 equipos de los diez países sudamericanos, incluidos los campeones vigentes de la Libertadores y la Sudamericana, junto a los que logren avanzar desde las rondas previas. Así se pone en marcha una nueva edición del máximo torneo continental, con el sueño intacto de la “Gloria Eterna”.
La Selección Colombia vive un momento que marca época. En cuestión de días, el fútbol cafetero volvió a demostrar que su talento no es circunstancial, sino estructural, sólido y en crecimiento. Dos victorias recientes —la de la mayor ante México (4-0) y la de la Sub-20 frente a España (3-2) en el Mundial de la categoría— confirman que Colombia tiene presente, identidad y, sobre todo, futuro.
El golpe de autoridad en Arlington
El contundente 4-0 ante México en amistoso FIFA fue mucho más que una victoria. Fue una exhibición de jerarquía, táctica y madurez. Un partido donde el conjunto colombiano impuso ritmo, controló los tiempos y desnudó las carencias de un rival que llegó al encuentro con exceso de confianza.
Durante los días previos, buena parte de la prensa mexicana había minimizado la importancia del duelo y subestimado a Colombia, considerando que el “Tri” no enfrentaba a un rival de peso. Pero el resultado terminó siendo un golpe de realidad al ego mediático mexicano, que ignoró un hecho innegable: Colombia atraviesa uno de los mejores momentos de su historia reciente, habiendo vencido en el último año a potencias como España, Alemania, Brasil y Argentina.
El equipo dirigido por Néstor Lorenzo no solo está clasificado al Mundial de Estados Unidos 2026, sino que terminó tercero en las Eliminatorias Sudamericanas, con un rendimiento que respalda la coherencia de su proceso.
En el terreno de juego, nombres como Luis Díaz, James Rodríguez, Jefferson Lerma, Richard Ríos y, muy especialmente, Daniel Muñoz —quien hoy es considerado por muchos analistas internacionales como el mejor lateral derecho del mundo—, simbolizan la madurez futbolística de una generación que combina talento con disciplina, identidad y compromiso.
La Sub-20, espejo del futuro
Al mismo tiempo, el triunfo 3-2 sobre España en el Mundial Sub-20 elevó aún más el ánimo nacional. Un partido épico, cargado de intensidad y carácter, que tuvo como figura estelar a Neiser Villarreal, autor de los tres goles que sellaron el pase de Colombia a las semifinales, donde enfrentará a la poderosa Argentina.
El talento emergente de jugadores como Rentería, Barrera y Cachimbo demuestra que el proceso formativo del fútbol colombiano está dando frutos de altísima calidad. Esta generación juvenil no solo representa el futuro: es el reflejo de una mentalidad nueva, más competitiva y más ambiciosa.
Colombia, potencia silenciosa
En una era donde los reflectores suelen apuntar a las grandes potencias tradicionales, Colombia se ha ganado respeto en silencio. Su fútbol ya no es solo vistoso o técnico: es estratégico, maduro y eficaz. La victoria ante México y la clasificación de la Sub-20 son más que resultados; son una declaración de identidad.
El país cafetero combina experiencia, juventud y convicción. Y mientras algunos aún la miran por encima del hombro, Colombia sigue sumando triunfos, mostrando evolución y consolidándose como una de las selecciones más completas y consistentes del continente. En un panorama global cada vez más competitivo,aunque hay que continuar con los pies en la tierra , pensando en que los títulos se ganan partido tras partido , pero esta actualidad nos dice que Colombia no solo sueña: ya está lista para hacer historia.