Ha pasado un mes desde las elecciones presidenciales de Venezuela en las que las instituciones alineadas al régimen aseguraron, sin pruebas, que Nicolás Maduro habría ganado los comicios.
Desde la jornada del pasado 28 de julio, el Consejo Nacional Electoral (CNE) de ese país afirmó que Maduro se había quedado una vez más con el Palacio de Miraflores, en una contienda que lo enfrentó con el candidato de María Corina Machado, el opositor Edmundo González.
Ese supuesto resultado fue validado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que también está integrado por magistrados afines al régimen de Maduro, una resolución que las instituciones del chavismo validan pese a que las actas electorales en poder de la oposición dan cuenta del triunfo del candidato González.
En ese escenario, el informe Radar Colombia Venezuela del Observatorio de Venezuela, de la Universidad del Rosario, alertó sobre la grave situación que vive el país vecino, resaltando que los venezolanos están viviendo en medio de una agudización de la represión.
“Con la decisión del Tribunal Supremo de Justicia se ha consumado el fraude electoral que ha dado el triunfo a Nicolás Maduro, en medio de protestas, de una feroz represión, del rechazo de la comunidad internacional democrática y de iniciativas de mediación que aún no han dado sus frutos por parte de países como Colombia y Brasil”, aseguró ese centro de estudios, que lleva 20 años haciendo seguimiento a la situación de Venezuela.
Los supuestos resultados electorales ya fueron proclamados por las instituciones afines al régimen y este comenzó una persecución contra los opositores, entre los que están la propia María Corina Machado y Edmundo González, quienes se han visto obligados a vivir en el anonimato ante el riesgo de ser encarcelados. Empero, la juramentación del próximo presidente de ese país será el próximo año, según el calendario electoral.
Por eso, el Observatorio de Venezuela señala que “todavía hay un margen de maniobra hasta el 10 de enero de 2025 cuando el nuevo presidente de Venezuela deberá asumir su cargo”.
Precisamente, los contactos diplomáticos, informes de organizaciones internacionales, movilizaciones que tengan lugar dentro y fuera de Venezuela y las pruebas que se presenten sobre esta situación son determinantes para definir qué pasará en el Palacio de Miraflores durante los próximos seis años.
En el reporte de Radar Colombia Venezuela los investigadores advierten que los resultados del 28 de julio dan cuenta del deseo de la población de poner fin a un ciclo político donde el chavismo ha venido progresivamente perdiendo base social.
“Las actuales autoridades venezolanas han optado por radicalizarse y, ante las protestas que se han generado en el país, ha desplegado una profunda y amplia represión”, escribió el Observatorio de Venezuela en el documento que se publicó este martes 27 de agosto.
Las estadísticas dan cuenta de la grave situación que se vive en Venezuela, donde ya se cuentan 1.377 detenidos entre julio y agosto (según la organización Foro Penal), 23 fallecidos en las manifestaciones (de acuerdo con la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU), perfilamiento de ciudadanos opositores a través de la “Operación Tun Tun” que lidera el régimen, casos de cancelación de pasaportes y acoso a los medios de comunicación, entre otras conductas.
La líder opositora ya se encuentra en Caracas participando de las protestas.
“La andanada represiva está afectando seriamente el Estado de derecho en Venezuela, toda vez que se están produciendo desapariciones, detenciones y allanamientos de casas sin órdenes judiciales, se está anulando arbitrariamente el pasaporte a dirigentes políticos y ciudadanos comunes, se está despidiendo injustificadamente a funcionarios públicos, la Policía revisa los celulares de la gente en las calles y si encuentra algo en contra del Gobierno procede a detener o extorsionar a sus propietarios, por solo citar algunas de las medidas que se han tomado”, agregaron los investigadores.
Asimismo, llamaron la atención sobre que la izquierda democrática de la región quedó en medio de un debate entre ser cómplices de la dictadura, buscar la negociación o condenar los hechos que han ocurrido en ese país, como lo ha hecho el presidente de Chile, Gabriel Boric.
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Panamá dio un paso formal en su aspiración de ingresar al Programa de Exención de Visas (Visa Waiver Program, VWP) de Estados Unidos con la conformación del Grupo de Trabajo Interinstitucional para la Exención de Visas, liderado por el ministro de Relaciones Exteriores encargado, Carlos A. Hoyos.
Este grupo fue establecido en una reunión que reunió a representantes de diversas instituciones del Gobierno, con el objetivo de definir los requisitos técnicos, operativos y de seguridad que Panamá deberá cumplir para avanzar en el proceso de ingreso al programa estadounidense.
El encuentro marcó el inicio formal de un proceso que implica una coordinación interinstitucional intensa, con miras a fortalecer la seguridad fronteriza, la gestión migratoria y el intercambio de información.
La mesa de trabajo operará de manera conjunta con la Embajada de Estados Unidos en Panamá y representantes del Departamento de Seguridad Nacional del país norteamericano, en una etapa que se presenta como compleja y de largo plazo.
Durante la reunión, el ministro encargado Hoyos explicó que la integración del grupo responde a un esfuerzo del Estado panameño por cumplir con los estándares técnicos y operativos exigidos por el Programa de Exención de Visas, que no solo cubre aspectos migratorios, sino también seguridad, gestión documental y cooperación bilateral.
Según Hoyos, avanzar en este proceso requiere del aporte coordinado de múltiples entidades nacionales, desde migración hasta aeronáutica civil, con un enfoque de corresponsabilidad para cumplir los requisitos que establece la ley estadounidense.
El funcionario subrayó además que el programa no solo representa una posible facilidad migratoria para los ciudadanos panameños, sino una herramienta para fortalecer los vínculos sociales, académicos y empresariales entre Panamá y Estados Unidos, siempre bajo estándares elevados de seguridad y confiabilidad.
Enfatizó que la exención de visas debe verse en el marco de una visión estratégica de largo plazo, con beneficios potenciales en turismo, comercio y movilidad educativa.
El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Cabrera, presente en el encuentro, señaló que su gobierno está compartiendo información técnica y apoyo con las autoridades panameñas para avanzar en el cumplimiento de los requisitos que establece la legislación estadounidense.
Hoy comienza la edición 2026 de la Copa Libertadores con el inicio de la Primera Fase, una instancia que marca el arranque oficial del certamen más importante de clubes en Sudamérica. El primer partido tendrá lugar en La Paz, donde The Strongest recibirá a Deportivo Táchira a las 21:30 horas en el estadio Hernando Siles, con el arbitraje de Paulo Cesar Zanovelli da Silva. Este encuentro abre la serie E1 y el ganador avanzará a la siguiente ronda, en busca de un lugar en la fase de grupos.
La primera semana de acción continúa el miércoles con el duelo entre 2 de Mayo de Paraguay y Alianza Lima de Perú, seguido el jueves por el enfrentamiento entre Juventud de Las Piedras de Uruguay y Universidad Católica de Ecuador. Todos los partidos de este tramo inicial se disputarán a las 21:30 horas, y la próxima semana se jugarán los encuentros de vuelta para definir a los equipos que seguirán en carrera.
En la Fase 1 participan clubes de Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela, federaciones que buscan dejar su huella en el certamen desde el primer día. Argentina no cuenta con representantes en esta instancia preliminar. Los tres equipos que superen la Fase 1 se sumarán a otros 13 que ya tienen su lugar asegurado en la Fase 2, cuyos partidos se disputarán entre el 17 y el 26 de febrero.
La estructura del torneo establece que tras la Fase 2, los ocho ganadores avanzarán a la última etapa previa, la Fase 3, donde se definirán los cuatro equipos que accederán a la fase de grupos. Aquellos clubes que no logren superar la Fase 3 tendrán la oportunidad de disputar la fase de grupos de la Copa Sudamericana.
En la fase de grupos de la Libertadores competirán 32 equipos de los diez países sudamericanos, incluidos los campeones vigentes de la Libertadores y la Sudamericana, junto a los que logren avanzar desde las rondas previas. Así se pone en marcha una nueva edición del máximo torneo continental, con el sueño intacto de la “Gloria Eterna”.