El presidente también solicitó 7.300 millones de dólares en asistencia económica y humanitaria para Kiev y otros países afectados por la guerra, 100 millones para ucranianos que solicitan asilo en Estados Unidos y 68 millones para cuestiones nucleares
Joe Biden pidió este jueves al Congreso de Estados Unidos la aprobación de 24.068 millones de dólares para ayudar a Ucrania y a otros países impactados económicamente por la invasión que Rusia inició en febrero del año pasado.
Esta es la primera vez que el Gobierno de Biden pide al Congreso que aumente los fondos para Ucrania desde que los republicanos asumieran el control de la Cámara de Representantes en enero tras las elecciones legislativas de noviembre del año pasado.
Por tanto, esta petición servirá para poner a prueba el apoyo que Ucrania sigue teniendo en el Congreso, ya que algunas figuras del Partido Republicano, empezando por el ex presidente Donald Trump (2017-2021), han cuestionado que se siga enviando grandes cantidades de ayuda a Kiev.
“El presidente ha reafirmado que permaneceremos al lado de Ucrania el tiempo que sea necesario para defender su soberanía, una estrategia que ha unido con éxito a nuestros aliados y socios y que ha servido para que Ucrania se defienda de la agresión rusa”, escribió la directora de la oficina de Presupuesto de la Casa Blanca, Shalanda D. Young, en una carta enviada al Congreso.
Biden espera recibir el apoyo del Congreso para mantener el apoyo a Ucrania (REUTERS/Jonathan Ernst)
El presidente de la Cámara Baja, el republicano Kevin McCarthy, ya dijo en junio que cualquier petición urgente de fondos para Ucrania “no iría a ningún lado” y avisó a Biden de que, si quería más fondos, tendría que someterse al largo proceso de debate del Legislativo.
Bajo la gran partida de 24.068 millones para Ucrania, se incluyen 13.100 millones de dólares para el Pentágono con el propósito de continuar el envío de armamento a Kiev, reabastecer las reservas de armas de Estados Unidos y seguir ofreciendo asistencia a nivel de inteligencia.
También se pide la aprobación de 200 millones de dólares para contrarrestar las actividades en África del grupo paramilitar ruso Wagner en Rusia, un tema que cada vez es de mayor preocupación para Washington.
Además, Biden ha solicitado al Congreso 7.300 millones de dólares en asistencia económica y humanitaria para Ucrania y otros países, así como 100 millones para ayudar a los ucranianos a solicitar asilo en Estados Unidos y 68 millones en ayuda para cuestiones nucleares.
A pesar de que esa partida está identificada como ayuda para Ucrania, una parte del dinero busca frenar a China y dar “alternativas” a países golpeados por la guerra con el objetivo de que no tengan que depender del régimen de Xi Jinping para sus proyectos de infraestructuras.
EEUU colabora militarmente con las fuerzas ucranianas en su contraofensiva contra las tropas rusas (REUTERS/Viacheslav Ratynskyi)
Concretamente, el objetivo de Biden es conseguir 3.300 millones de dólares en nuevos fondos para ampliar los programas de infraestructura del Banco Mundial (BM) y ofrecer alternativas al macroproyecto de infraestructuras de China, conocido como la Nueva Ruta de la Seda.
Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Estados Unidos ha destinado 60.000 millones de dólares a Ucrania, incluyendo más de 40.000 en asistencia militar.
En total, la solicitud de Biden al Congreso de este jueves asciende a 40.087 millones de dólares e incluye, además de los 24.068 millones para Ucrania, 12.000 millones para desastres naturales, 3.959 millones para seguridad fronteriza y 60 millones para pagar los sueldos de los bomberos.
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Panamá dio un paso formal en su aspiración de ingresar al Programa de Exención de Visas (Visa Waiver Program, VWP) de Estados Unidos con la conformación del Grupo de Trabajo Interinstitucional para la Exención de Visas, liderado por el ministro de Relaciones Exteriores encargado, Carlos A. Hoyos.
Este grupo fue establecido en una reunión que reunió a representantes de diversas instituciones del Gobierno, con el objetivo de definir los requisitos técnicos, operativos y de seguridad que Panamá deberá cumplir para avanzar en el proceso de ingreso al programa estadounidense.
El encuentro marcó el inicio formal de un proceso que implica una coordinación interinstitucional intensa, con miras a fortalecer la seguridad fronteriza, la gestión migratoria y el intercambio de información.
La mesa de trabajo operará de manera conjunta con la Embajada de Estados Unidos en Panamá y representantes del Departamento de Seguridad Nacional del país norteamericano, en una etapa que se presenta como compleja y de largo plazo.
Durante la reunión, el ministro encargado Hoyos explicó que la integración del grupo responde a un esfuerzo del Estado panameño por cumplir con los estándares técnicos y operativos exigidos por el Programa de Exención de Visas, que no solo cubre aspectos migratorios, sino también seguridad, gestión documental y cooperación bilateral.
Según Hoyos, avanzar en este proceso requiere del aporte coordinado de múltiples entidades nacionales, desde migración hasta aeronáutica civil, con un enfoque de corresponsabilidad para cumplir los requisitos que establece la ley estadounidense.
El funcionario subrayó además que el programa no solo representa una posible facilidad migratoria para los ciudadanos panameños, sino una herramienta para fortalecer los vínculos sociales, académicos y empresariales entre Panamá y Estados Unidos, siempre bajo estándares elevados de seguridad y confiabilidad.
Enfatizó que la exención de visas debe verse en el marco de una visión estratégica de largo plazo, con beneficios potenciales en turismo, comercio y movilidad educativa.
El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Cabrera, presente en el encuentro, señaló que su gobierno está compartiendo información técnica y apoyo con las autoridades panameñas para avanzar en el cumplimiento de los requisitos que establece la legislación estadounidense.
Hoy comienza la edición 2026 de la Copa Libertadores con el inicio de la Primera Fase, una instancia que marca el arranque oficial del certamen más importante de clubes en Sudamérica. El primer partido tendrá lugar en La Paz, donde The Strongest recibirá a Deportivo Táchira a las 21:30 horas en el estadio Hernando Siles, con el arbitraje de Paulo Cesar Zanovelli da Silva. Este encuentro abre la serie E1 y el ganador avanzará a la siguiente ronda, en busca de un lugar en la fase de grupos.
La primera semana de acción continúa el miércoles con el duelo entre 2 de Mayo de Paraguay y Alianza Lima de Perú, seguido el jueves por el enfrentamiento entre Juventud de Las Piedras de Uruguay y Universidad Católica de Ecuador. Todos los partidos de este tramo inicial se disputarán a las 21:30 horas, y la próxima semana se jugarán los encuentros de vuelta para definir a los equipos que seguirán en carrera.
En la Fase 1 participan clubes de Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela, federaciones que buscan dejar su huella en el certamen desde el primer día. Argentina no cuenta con representantes en esta instancia preliminar. Los tres equipos que superen la Fase 1 se sumarán a otros 13 que ya tienen su lugar asegurado en la Fase 2, cuyos partidos se disputarán entre el 17 y el 26 de febrero.
La estructura del torneo establece que tras la Fase 2, los ocho ganadores avanzarán a la última etapa previa, la Fase 3, donde se definirán los cuatro equipos que accederán a la fase de grupos. Aquellos clubes que no logren superar la Fase 3 tendrán la oportunidad de disputar la fase de grupos de la Copa Sudamericana.
En la fase de grupos de la Libertadores competirán 32 equipos de los diez países sudamericanos, incluidos los campeones vigentes de la Libertadores y la Sudamericana, junto a los que logren avanzar desde las rondas previas. Así se pone en marcha una nueva edición del máximo torneo continental, con el sueño intacto de la “Gloria Eterna”.