Los científicos no están seguros aún de qué produce estas enormes distorsiones del espacio-tiempo, aunque su principal sospecha es que provienen de parejas de agujeros negros supermasivos.
Fotografía cedida por NANOGrav de un dibujo artístico de una serie de púlsares afectados por ondas gravitacionales producidas por un binario de un supermasivo agujero negro en una galaxia distante. EFE/Enfoque Now
La detección por primera vez de un “ruido de fondo” de ondas gravitacionales anunciada el miércoles por varios equipos científicos de todo el mundo es un descubrimiento trascendental que “hace añicos nuestra percepción estática del universo”, explicaron este jueves varios de sus responsables.}
El subdirector del Directorio de Ciencias Matemáticas y Físicas de la Fundación Nacional de Ciencias (NSF, en inglés), Sean Jones, explicó este jueves durante una presentación que nuestra percepción del cosmos hasta ahora se ha basado en imágenes producidas por telescopios como el Hubble o, más recientemente, el James Webb.
Sin embargo, gracias al novedoso uso de una red galáctica de estrellas de neutrones -conocidas como púlsares- para detectar ondas gravitacionales de muy baja frecuencia, podemos ver “un universo ruidoso y ondulante, animado por la sinfonía cósmica de las ondas gravitacionales”.
Los científicos no están seguros aún de qué produce estas enormes distorsiones del espacio-tiempo, aunque su principal sospecha es que provienen de parejas de agujeros negros supermasivos, sistemas que se forman cuando dos galaxias se funden en una y cuya masa es equivalente a miles de millones de soles.
Pero hay más teorías. Según Kip Thorne, uno de los astrofísicos más famosos del mundo y ganador del premio Nobel de Física, el “ruido de fondo” podría estar causado por los vestigios del Big Bang, el punto inicial a partir del cual se formó todo el universo.
Para Thorne, el “Santo Grial” del equipo NANOGrav, una asociación que agrupa a científicos de todo Estados Unidos y que es uno de los colectivos que ha anunciado sus avances esta semana, sería extraer información de estas ondas para entender mejor el origen de nuestro mundo.
Un detector galáctico
Para detectar estas ondas de baja frecuencia, que pueden tardar hasta una década en repetirse, los científicos de NANOGrav -al igual que varios organismos de China, Australia, Europa y la India- han aprovechado un “detector de escala galáctica”, en palabras de Sean Jones.
Utilizando las emisiones producidas por los restos de estrellas que han agotado su energía, contrayéndose hasta alcanzar el tamaño de una ciudad y girando cientos de veces por segundo, los científicos han logrado detectar estas variaciones en el espacio tiempo causadas por las ondas gravitacionales.
“Esto es ‘hackeo’ a escala galáctica”, explicó el presidente del grupo NANOGrav, Steve Taylor.
Cada vez que una de estas emisiones alcanza la Tierra, se mide utilizando radiotelescopios, lo que permite detectar variaciones en el espacio que las separa de nuestro planeta.
Las teorías de Einstein sobre la relatividad general, publicadas hace más de 100 años, predicen un patrón único para la variación en las emisiones de estos púlsares, y es este patrón lo que los científicos de NANOGrav y de otros países han detectado con asombrosa precisión.
Un trabajo de 15 años
Ha sido un trabajo de más de 15 años, ya que el equipo comenzó a registrar las emisiones producidas por casi 70 púlsares, separados por miles de años luz a lo largo y ancho de la Vía Láctea, en 2007.
No solo eso: nuestro entendimiento de los púlsares, utilizados aquí como una especie de relojes cósmicos ultraprecisos, se basa en el trabajo de astrofísicos como Jocelyn Bell Burnell, que en la década de los sesenta descubrió la primera señal de radio procedente de uno de estos objetos.
La científica, presente por videoconferencia durante la presentación, bromeó con que en aquella época nadie imaginaba que su descubrimiento acabaría usándose para detectar ondas gravitacionales.
El uso de redes de púlsares para estudiar estas variaciones en el espacio-tiempo promete avances en nuestro entendimiento del universo primigenio, aunque aún está por ver hasta qué punto se puede refinar el proceso.
Hasta ahora, la ciencia se había apoyado en instrumentos especializados ultraprecisos, como el Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales, o LIGO, que detectó por primera vez las ondas producidas por la colisión de dos agujeros negros en 2016 y le valió a sus fundadores -entre ellos Kip Thorne- el premio Nobel en 2017.
El uso de púlsares, sin embargo, permite detectar objetos en frecuencias mucho más bajas, lo que abre la puerta a nuevos descubrimientos sobre los primeros momentos de nuestro universo y podría revelar nuevas leyes fundamentales de la física.
Todo dependerá del nivel de refinamiento de este método, explicaron los científicos, cuyo próximo paso será determinar los elementos individuales de este “ruido de fondo” cósmico.
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Una inteligencia artificial reveló por qué más de 50.000 terremotos sacudieron italia entre 2022 y 2025
Un innovador análisis de datos sísmicos permitió descubrir estructuras subterráneas responsables de miles de sismos en el sur del país, y así resolver un misterio que la ciencia tradicional no había logrado descifrar
El análisis de datos sísmicos mediante inteligencia artificial (IA) ha permitido identificar una red de fallas ocultas bajo el volcán Campi Flegrei, lo que explica la inusual secuencia de más de 54.000 terremotos registrados en el sur de Italia entre 2022 y 2025.
Este avance, liderado por especialistas de la Universidad de Stanford, ha resuelto un enigma que los métodos tradicionales no habían logrado descifrar, al revelar la existencia de un “anillo de fallas” responsable de la actividad sísmica en la región.
La investigación, publicada en la revista Science, demostró que los sistemas de monitoreo convencionales solo habían detectado cerca de 12.000 movimientos sísmicos en ese periodo.
Sin embargo, el modelo basado en aprendizaje automático multiplicó esa cifra por más de cuatro, lo que permitió a los científicos cartografiar con precisión el subsuelo del Campi Flegrei y descubrir las estructuras responsables de su inestabilidad actual.
De qué forma el estudio usó IA para analizar este fenómeno en el país europeo
El estudio identificó una correlación directa entre: los microseísmos y un sistema circular de fracturas situado bajo la localidad de Pozzuoli.
Según citó El Confidencial, William Ellsworth, profesor emérito de geofísica en Stanford y coautor del estudio, explicó que “por primera vez tenemos una visión clara de las estructuras que desencadenan esta actividad sísmica”.
El investigador añadió que los datos obtenidos confirman la posibilidad de que la zona experimente terremotos de magnitud 5, lo que podría tener un gran impacto en las áreas habitadas cercanas a Nápoles.
Qué otros datos reveló la inteligencia artificial sobre el territorio
El modelo de inteligencia artificial permitió detectar que el terreno de Pozzuoli continúa elevándose a un ritmo de diez centímetros al año, un fenómeno conocido como bradisismo.
Este ascenso progresivo, que ya se había observado en la década de 1980, coincide con el perímetro del anillo de fallas descubierto. Xing Tan, investigador principal del proyecto, destacó que “nuestros colegas italianos se sorprendieron al ver el anillo tan bien definido; hasta ahora solo tenían indicios fragmentados”.
A pesar de la magnitud del hallazgo, los científicos aclararon que los seísmos analizados son superficiales, porque se producen a menos de 4 kilómetros de profundidad, y no constituyen una señal de ascenso de magma hacia la superficie.
No obstante, advirtieron que un terremoto fuerte o poco profundo podría causar daños muy estructurales, sobre todo considerando que más de 360.000 personas residen dentro de la caldera del Campi Flegrei.
Descubrieron en La Rioja uno de los dinosaurios más antiguos del mundo
Científicos del Conicet, el Museo Argentino de Ciencias Naturales y universidades públicas identificaron a la nueva especie que llamaron Huayracursor jaguensis. Combina características nunca vistas en ejemplares de hace más de 220 millones de años
Un grupo de paleontólogos encontró uno de los dinosaurios más antiguos que ya mostraba el cuello largo y el cuerpo grande al mismo tiempo, algo nunca visto en ejemplares de hace más de 220 millones de años.
El hallazgo ocurrió en la provincia de La Rioja, Argentina, dentro de una región montañosa que antes no había sido explorada.
Se trata de una especie desconocida de dinosaurio herbívoro. Los investigadores que la describieron pertenecen al Centro Regional de Investigaciones Científicasy Transferencia Tecnológica de La Rioja (CRILAR) del Conicet, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de La Rioja y el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN) y la llamaron Huayracursor jaguensis.
“Huayra” significa viento en quechua, “cursor” quiere decir corredor en latín y “jaguensis” se refiere a Jagüé, la zona donde lo encontraron. Es decir, su nombre completo significa “corredor del viento de Jagüé”, una forma de rendir homenaje a su posible agilidad y a su tierra de origen.
La investigación fue publicada en la revista Nature. El equipo estuvo dirigido por Martín Hechenleitner y participaron Agustín Martinelli, Sebastián Rocher, Lucas Fiorelli, Malena Juarez, Jeremías Taborda y Julia Desojo.
Qué se sabía sobre los dinosaurios de cuello largo
Los dinosaurios de cuello largo existieron desde el periodo Triásico, hace aproximadamente 230 millones de años, y prosperaron durante el Jurásico y el Cretácico.
Este grupo sobrevivió por más de 140 millones de años, hasta la extinción masiva que ocurrió hace 66 millones de años. Durante ese largo tiempo, evolucionaron en distintas formas y tamaños, pero casi siempre mantuvieron el cuello largo como característica principal.
Los dinosaurios de cuello largo formaron parte del grupo de los sauropodomorfos. Presentaban cuerpos grandes, patas robustas y colas largas. La mayoría de esos animales fueron herbívoros.
En Brasil, los restos de la especie Bagualosaurus, había mostrado ciertas señales de transición, pero todavía no se conocía un caso tan temprano que combinara ambas características: mayor tamaño y cuello más extenso.
Ahora, el hallazgo del dinosaurio Huayracursor jaguensis en La Rioja aportó más luz.