Rusia, aliada de Irán, condenó este sábado, 28 de septiembre, el asesinato del líder del movimiento islamista proiraní Hezbolá, Hassan Nasrallah, en un bombardeo israelí cerca de Beirut, y urgió a Israel a cesar sus operaciones militares en Líbano.
“Condenamos decididamente el último asesinato político llevado a cabo por Israel” y “una vez más instamos con insistencia a Israel a cesar de inmediato sus acciones militares” en Líbano, indicó la Cancillería rusa en un comunicado, que achaca a Israel la “responsabilidad total” de las consecuencias “dramáticas” que podría provocar en la región el asesinato de Nasrallah.
Por su parte, el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) lamentó la muerte del líder del partido milicia Hezbolá, en la víspera bajo los intensos bombardeos del Ejército de Israel sobre Beirut, aunque confía en que vendrá a sucederle una nueva generación de líderes aún “más fuertes y decididos”.
“Hamás ofrece sus sinceras condolencias, simpatía y solidaridad al hermano pueblo libanés, a los hermanos de Hezbolá y a la resistencia islámica en Líbano”, comienza un comunicado en el que condena la “bárbara agresión” que cometió Israel este viernes al bombardear el barrio de Dahieh, en el sur de la capital libanesa.
“Consideramos que esto es un acto cobarde de terrorismo, una masacre y un crimen atroz, lo que demuestra una vez más la sangrienta brutalidad de la ocupación, una entidad canalla que ignora todos los valores, normas y leyes internacionales”, manifiesta Hamás, quien reprocha a la comunidad su “silencio” e “inacción”.
“La ocupación sionista tiene toda la responsabilidad por este crimen atroz y sus peligrosas repercusiones en la seguridad y la estabilidad de la región”, remarcó Hamás, quien señala también hacia Estados Unidos “por su continuo apoyo a esta ocupación” y “no condenar y detener esta escalada del terrorismo sionista”.
Hamás ensalzó la figura de Nasrallah, a quien recordó como un “mártir” cuya vida estuvo “llena de sacrificios”, destacando a su vez sus “honorables posiciones” en favor del pueblo y la causa palestina y su apoyo a la resistencia.
“La historia ha demostrado que siempre que los líderes de la resistencia mueren como mártires serán sucedidos por una nueva generación de líderes más valientes, más fuertes y más decididos a persistir en la lucha contra el enemigo sionista”, destacó el grupo islamistas palestinos.
Hamás cree que este tipo de “crímenes y asesinatos” llevados a cabo por Israel solo conseguirán reforzar aún más la “resistencia” tanto en Líbano como en Palestina “hasta la victoria y derrota de la ocupación”.
El fallecido jefe de Hezbolá, considerado el hombre más poderoso de Líbano, vivía en la clandestinidad desde la última guerra entre Israel y el movimiento islamista en 2006. Pero el viernes el Ejército israelí consiguió localizarlo y matarlo.
Nasrallah, asesinado a los 64 años, apareció contadas veces en público desde la guerra que enfrentó a su movimiento con el Ejército israelí a mediados de 2006, y su lugar de residencia siempre fue un secreto.
El líder de Hezbollah en el Líbano, Sayyed Hassan Nasrallah, aparece en una pantalla mientras se dirige a sus partidarios durante una ceremonia para honrar a los combatientes muertos en la reciente escalada con Israel, en los suburbios del sur de Beirut.
Pero pese a la clandestinidad, el jefe de la poderosa milicia chiita recibía visitantes, incluidos los líderes de movimientos palestinos aliados, que publicaron fotos de los encuentros.
Los periodistas y personalidades que se reunieron con él relataron haber sido conducidos por Hezbolá en coches de seguridad hacia una localización difícil de identificar.
Nasrallah pronunciaba habitualmente discursos transmitidos en vivo, que tenían en vilo al Líbano, ya que era considerado el hombre más poderoso del país porque al frente de Hezbolá contaba con la facultad de decidir sobre la guerra o la paz.
Para sus seguidores chiitas, su figura era objeto de un culto, pero su influencia se extendía en las esferas políticas y su muerte puede tener implicaciones para toda la región.
Enfoque Now es una plataforma digital dedicada a conectar e informar a la comunidad latina acerca de los acontecimientos que suceden a nivel local e internacional.
Panamá dio un paso formal en su aspiración de ingresar al Programa de Exención de Visas (Visa Waiver Program, VWP) de Estados Unidos con la conformación del Grupo de Trabajo Interinstitucional para la Exención de Visas, liderado por el ministro de Relaciones Exteriores encargado, Carlos A. Hoyos.
Este grupo fue establecido en una reunión que reunió a representantes de diversas instituciones del Gobierno, con el objetivo de definir los requisitos técnicos, operativos y de seguridad que Panamá deberá cumplir para avanzar en el proceso de ingreso al programa estadounidense.
El encuentro marcó el inicio formal de un proceso que implica una coordinación interinstitucional intensa, con miras a fortalecer la seguridad fronteriza, la gestión migratoria y el intercambio de información.
La mesa de trabajo operará de manera conjunta con la Embajada de Estados Unidos en Panamá y representantes del Departamento de Seguridad Nacional del país norteamericano, en una etapa que se presenta como compleja y de largo plazo.
Durante la reunión, el ministro encargado Hoyos explicó que la integración del grupo responde a un esfuerzo del Estado panameño por cumplir con los estándares técnicos y operativos exigidos por el Programa de Exención de Visas, que no solo cubre aspectos migratorios, sino también seguridad, gestión documental y cooperación bilateral.
Según Hoyos, avanzar en este proceso requiere del aporte coordinado de múltiples entidades nacionales, desde migración hasta aeronáutica civil, con un enfoque de corresponsabilidad para cumplir los requisitos que establece la ley estadounidense.
El funcionario subrayó además que el programa no solo representa una posible facilidad migratoria para los ciudadanos panameños, sino una herramienta para fortalecer los vínculos sociales, académicos y empresariales entre Panamá y Estados Unidos, siempre bajo estándares elevados de seguridad y confiabilidad.
Enfatizó que la exención de visas debe verse en el marco de una visión estratégica de largo plazo, con beneficios potenciales en turismo, comercio y movilidad educativa.
El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Cabrera, presente en el encuentro, señaló que su gobierno está compartiendo información técnica y apoyo con las autoridades panameñas para avanzar en el cumplimiento de los requisitos que establece la legislación estadounidense.
Hoy comienza la edición 2026 de la Copa Libertadores con el inicio de la Primera Fase, una instancia que marca el arranque oficial del certamen más importante de clubes en Sudamérica. El primer partido tendrá lugar en La Paz, donde The Strongest recibirá a Deportivo Táchira a las 21:30 horas en el estadio Hernando Siles, con el arbitraje de Paulo Cesar Zanovelli da Silva. Este encuentro abre la serie E1 y el ganador avanzará a la siguiente ronda, en busca de un lugar en la fase de grupos.
La primera semana de acción continúa el miércoles con el duelo entre 2 de Mayo de Paraguay y Alianza Lima de Perú, seguido el jueves por el enfrentamiento entre Juventud de Las Piedras de Uruguay y Universidad Católica de Ecuador. Todos los partidos de este tramo inicial se disputarán a las 21:30 horas, y la próxima semana se jugarán los encuentros de vuelta para definir a los equipos que seguirán en carrera.
En la Fase 1 participan clubes de Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela, federaciones que buscan dejar su huella en el certamen desde el primer día. Argentina no cuenta con representantes en esta instancia preliminar. Los tres equipos que superen la Fase 1 se sumarán a otros 13 que ya tienen su lugar asegurado en la Fase 2, cuyos partidos se disputarán entre el 17 y el 26 de febrero.
La estructura del torneo establece que tras la Fase 2, los ocho ganadores avanzarán a la última etapa previa, la Fase 3, donde se definirán los cuatro equipos que accederán a la fase de grupos. Aquellos clubes que no logren superar la Fase 3 tendrán la oportunidad de disputar la fase de grupos de la Copa Sudamericana.
En la fase de grupos de la Libertadores competirán 32 equipos de los diez países sudamericanos, incluidos los campeones vigentes de la Libertadores y la Sudamericana, junto a los que logren avanzar desde las rondas previas. Así se pone en marcha una nueva edición del máximo torneo continental, con el sueño intacto de la “Gloria Eterna”.