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Dos cirujanas detenidas, desnudadas y esposadas en hospitales militares de Venezuela

Dan órdenes, sean activos o retirados de cualquier componente de las Fuerzas Armadas. Pretenden imponerse por encima de protocolos de seguridad, de recomendaciones médicas, de la asignación de personal. Todo con la excusa de la revolución

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La presencia de los militares en todas las instancias públicas del país pasó de ser intromisión para convertirse en un peligro para la población, cuando se trata de la administración de salud. Aunque ya no son ministros ni presidentes del Seguro Social, los militares siguen metidos en el área de Salud, lo que le permite a un sargento dar órdenes a profesionales de la medicina, como ocurre en el Hospital Calles Sierra del estado Falcón.

Es la herencia que dejó Hugo Chávez desde que nombró, como Ministro de Salud, al Mayor General Jesús María Mantilla Oliveros (2007-2009), al general (Ej) Carlos Alberto Rotondaro Cova (2009-2010), le siguió el coronel (Av) Luis Reyes Reyes (febrero a mayo 2010), después la coronela (Av) Eugenia Sader Castellanos (2010-2013), quien dejó una vergonzosa estela de corrupción, aunado a que también los militares controlaron durante años el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS).

Los militares dan órdenes, sean activos o retirados, sean de la Guardia Nacional o de la Guardia del Pueblo o cualquier componente, pretendiendo imponerse por encima de protocolos de seguridad, de recomendaciones médicas, de la asignación de personal. Todo con la excusa de la revolución. Esa acción es más perversa aún si quien lo hace pregona estar amparado por altos funcionarios militares, del Ministerio de Salud y del Seguro Social.

Un hecho significativo sucede con Joelvic José Delgado Colina, Sargento Primero retirado de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), y quien así se presenta para presionar o amenazar. Es el encargado de la vigilancia del Hospital Tipo III “Dr. Rafael Calles Sierra”, perteneciente al Instituto venezolano de los Seguros Sociales, ubicado en Punto Fijo, estado Falcón.

El cargo de Delgado Colina está adscrito a la Dirección General de Prevención y Control de Pérdidas (PCP) del Seguro Social, y publica ser Jefe de la ZISS Falcón (Zona Integral de Seguridad de la Salud) en el IVSS, desde donde se dedica a perseguir a mujeres médicos de ese Hospital, sin que ninguna autoridad del Hospital o del Seguro dé la cara por ellas, víctimas de un individuo misógeno cuando de mujeres profesionales se trata.

Con la excusa de ser chavista y revolucionario, el funcionario de vigilancia, quien vive en Punta Cardón, Punto Fijo, municipio Carirubana, y tiene adscrito un Centro de juegos y Apuestas, violenta las normas de la institución hospitalaria, los protocolos de seguridad, lo que ha llegado a convertirse en un grave riesgo de muerte para pacientes, personal del Hospital y población en general, porque Joelvic Delgado dispone el ingreso discrecional de familiares y amigos, así como ordena que sean hospitalizados pacientes en zonas de COVID, que no cuenta con las camas requeridas debido al alto número de contagiados que hay en la península de Paraguaná.

PRESAS Y SIN DEFENSA

El 24 de abril del año pasado dos doctoras del Hospital Calles Sierra fueron detenidas. Con frecuencia Joelvic Delgado hacía requisas en el dormitorio, con marcada insistencia en las guardias de las doctoras a quienes vigilaba de manera sistemática. Otras veces había encontrado insumos que el personal dejaba tirados.

Ese día la emergencia del Calles Sierra estaba a reventar. Delgado Colina le dice a una de las doctoras que le abra la puerta del dormitorio y ella le responde que le dé unos minutos mientras deja a alguien para que ingrese a unas parturientas.

Cuando llega al cuarto, la doctora se da cuenta que en la puerta no hay cerradura alguna, por lo que extrañada le dice al vigilante y al otro que lo acompañaba que para qué la buscan si en esa puerta no hay cerradura. “Es que alguien debe estar presente”, le responde Delgado.

La doctora empuja la puerta y de inmediato ingresa un funcionario de la Guardia Nacional, quien entra al baño y mira rápidamente, después se sube a la cama y saca del techo una bolsa con unas ampollas. Delgado Colina, levantando la voz, pregunta qué hace eso ahí; la respuesta de la doctora es que ella viene llegando de la calle y no sabe nada de eso y se retira hacia la emergencia.

Posteriormente se presenta la Policía Nacional y cuatro de esos funcionarios escoltan a la cirujana hasta la dirección del Hospital Calles Sierra, donde hay varios guardias nacionales, Joelvic Delgado, el director Chirino Fonseca, otros médicos, quienes estaban conversando. De repente sacan a los médicos y solo quedan las dos cirujanas con los funcionarios militares y policiales. Sobre la mesa había gran cantidad de insumos médicos.

Les dijeron que las dos mujeres debían ir a la sede de la Policía Nacional a dar declaraciones, hecho que fue aceptado por los directivos del Hospital. Ya en la sede de la PNB, el comandante de esta da la orden que les coloquen las esposas a las dos mujeres médicos y las detengan, siendo trasladadas a un cuarto, donde las desnudaron para requisarlas, les quitaron las pertenecías que tenían encima, les colocaron las esposas y les tomaron fotos para reseña policial.

Ahí las cirujanas se enteraron de que quien llamó a la PNB, a la GNB y denunció fue Joelvic José Delgado Colina. Todo el día permanecieron las médicos esposadas y sentadas en unas sillas, hasta que en la noche llegó la Fiscal Superior, se hizo el procedimiento requerido, sin que hubiese pruebas algunas más que la denuncia de Delgado por lo que las dos mujeres fueron dejadas en libertad plena al día siguiente después de la audiencia.

Cuando las mujeres se reincorporan a su trabajo, Delgado Colina se dedicó a perseguirlas, a acosarlas, hasta que una de ellas decidió no seguir en el Hospital Calles Sierra.

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Un mes después de ser detenidos, Nicolás Maduro y Cilia Flores siguen encarcelados en Nueva York, aguardando una audiencia judicial programada para marzo.  

Las autoridades estadounidenses mantienen en prisión al ex dictador venezolano y a su esposa, quienes se declararon inocentes de acusaciones de narcotráfico y corrupción mientras esperan la próxima audiencia

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El ex dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, cumplieron un mes detenidos en Nueva York, donde permanecen recluidos en una cárcel federal tras declararse inocentes de los delitos de narcotráfico y corrupción que les imputa la Justicia de Estados Unidos, mientras aguardan una nueva audiencia judicial prevista para marzo.

En ese contexto, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York solicitó el lunes posponer la próxima audiencia del proceso penal. El órgano fiscal pidió al juez Alvin Hellerstein que la sesión, originalmente fijada para el 17 de marzo, se reprograme para el 26 del mismo mes, con el objetivo de resolver cuestiones logísticas y concluir el intercambio de pruebas con la defensa.

 

Maduro y Flores se encuentran presos desde el 3 de enero, cuando fueron capturados en Caracas durante una operación militar estadounidense y trasladados al Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn. Dos días después, el 5 de enero, salieron brevemente del penal para asistir a su primera audiencia de lectura de cargos ante un juez federal en un tribunal de Manhattan.

En esa comparecencia inicial, Maduro rechazó las acusaciones y sostuvo ante el juez que continúa siendo el presidente de Venezuela. “Soy un prisionero de guerra” y fui “secuestrado”, afirmó durante la audiencia, según consta en el registro judicial. Flores, por su parte, también se declaró no culpable de los cargos que enfrenta.

La Fiscalía estadounidense acusa a Maduro decuatro delitos federales. Tres de ellos corresponden a conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos. El cuarto cargo es por posesión de esas armas. En el caso de Flores, la imputación incluye otros cuatro cargos: dos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y otro de posesión de armas.

Las acusaciones forman parte de un amplio expediente presentado por la Justicia de Estados Unidos en 2020, que sostenía que altos funcionarios del régimen venezolano integraban el denominado Cártel de los Soles, organización designada terrorista por Washington y que atribuía su liderazgo a Maduro. Sin embargo, tras la captura del ex mandatario, la Fiscalía eliminó en la nueva imputación las referencias al cártel como una organización criminal estructurada y ya no presenta a Maduro como su jefe.

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Encalló un buque de desembarco de la Armada de Venezuela durante ejercicios de defensa

El navío Capana (T-61) quedó varado cerca de la costa de Falcón, con el casco sumergido por debajo de su línea de flotación habitual, sin posibilidad de recuperar la flotabilidad ni zafarse por sus propios medios

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El buque de desembarco Capana (T-61) de la Armada Bolivariana de Venezuela quedó parcialmente sumergido durante un ejercicio militar en aguas del estado Falcón, al norte del país, según imágenes difundidas en redes sociales.

En las tomas, el casco del navío aparece hundido por debajo de su línea de flotación habitual, con el agua alcanzando el número identificatorio del buque. El hecho ocurre menos de dos años después de que la nave recibiera una modernización integral.

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