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Un guardacostas de Estados Unidos monitorea los ejercicios chinos con fuego real que alertan a Australia y Nueva Zelanda

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La intervención del USCGC “Midgett” se dio en el marco de la operación “Pacífico Azul”, que busca ayudar a los aliados a defender su soberanía frente a “comportamientos malignos” de Beijing en la zona

En un escenario de creciente tensión en el Pacífico Sur, un guardacostas de Estados Unidos monitoreó de cerca los recientes ejercicios navales con fuego real realizados por la Armada china en aguas internacionales entre Australia Nueva Zelanda, un hecho que ha generado preocupación en ambos países y ha puesto de relieve las complejidades geopolíticas de la región.

El USCGC Midgett, un cúter de la Guardia Costera estadounidense, se encontraba en el mar de Tasmania como parte de la operación “Pacífico Azul”, una iniciativa destinada a fortalecer la cooperación en materia de seguridad marítima con Australia Nueva Zelanda.

Aunque el buque estadounidense no interactuó directamente con los navíos chinos, su presencia en la zona subraya el interés de Washington en mantener la estabilidad en una región donde la influencia de Beijing está en aumento.

Ejercicios chinos con fuego real

Los ejercicios militares chinos, llevados a cabo los días 21 y 22 de febrero, marcaron un hito inusual en la región. Tres buques de guerra de la Armada del Ejército Popular de Liberación (EPL) realizaron maniobras con fuego real en aguas internacionales, lo que obligó a desviar 49 vuelos comerciales por motivos de seguridad. Aunque China no infringió ninguna ley internacional, la falta de aviso previo y la proximidad de las maniobras a las rutas aéreas comerciales generaron malestar en Canberra y Wellington.

El capitán Matthew Rooney, oficial al mando del USCGC Midgett, confirmó que su buque estaba al tanto de la presencia de los navíos chinos, pero evitó cualquier interacción directa. “Sí, éramos conscientes de su presencia. Eso no afectó a nuestras operaciones. Seguimos las normas y reglamentos internacionales para evitar colisiones en el mar y no tuvimos ningún encuentro. Pero esperaríamos que la marina china hiciera lo mismo”, declaró Rooney en una conferencia de prensa.

“Ayudar a mantener la soberanía nacional”

La capitana Rebecca Levitt, oficialLa capitana Rebecca Levitt, oficial al mando del buque australiano HMAS Kuttabul, y capitán Matthew Rooney, oficial al mando del USCGC Midgett. (Reuters/Captura de pantalla)

La presencia del USCGC Midgett en el mar de Tasmania no es casual. Desde 2024, la Guardia Costera estadounidense ha incrementado sus operaciones en el Pacífico Sur, patrullando en busca de pesca ilegal y apoyando a las naciones insulares de la región en la protección de sus recursos marítimos.

Rooney explicó que su misión es “ayudar a las naciones asociadas en el mantenimiento de su soberanía nacional” y prevenir “comportamientos malignos”, como la pesca ilegal y la caza furtiva de recursos.

La capitana Rebecca Levitt, oficial al mando del buque australiano HMAS Kuttabul, destacó la importancia de la cooperación con Estados Unidos. “Tenemos una porción muy grande de océano que necesitamos proteger y proporcionar esa estabilidad dentro de la región. No podemos hacerlo sin Estados Unidos”, afirmó.

Preocupación en Australia y Nueva Zelanda

La fragata Hengyang de claseLa fragata Hengyang de clase Jiangkai del Ejército de Liberación Popular navega por el estrecho de Torres cerca de la costa australiana, el 11 de febrero de 2025. (Fuerza Australiana de Defensa via AP)

Las autoridades australianas y neozelandesas expresaron su preocupación por la falta de comunicación previa de los ejercicios por parte de China. La ministra de Defensa de Nueva Zelanda, Judith Collins, señaló que las maniobras se anunciaron con apenas “un par de horas de antelación”, en lugar de las 12 a 24 horas que suelen considerarse adecuadas. Aunque reconoció que China no violó ninguna norma internacional, Collins afirmó que su gobierno está solicitando “garantías” a la embajada china para evitar situaciones similares en el futuro.

Por su parte, el ministro de Defensa australiano, Richard Marles, calificó las maniobras como “inusuales”, aunque no sin precedentes. Marles subrayó que los buques chinos operaron dentro de la zona económica exclusiva de Australia, un área donde el país tiene derechos económicos exclusivos pero no control militar absoluto.

La respuesta de China

China rechazó las críticas y afirmó que sus buques actuaron de acuerdo con las leyes y prácticas internacionales. El portavoz del Ministerio de Defensa chino, Wu Qian, declaró que los navíos “emitieron repetidamente avisos de seguridad con antelación” y acusó a las autoridades australianas de exagerar el incidente. “Los dirigentes australianos han hecho acusaciones irrazonables contra China y lo han exagerado deliberadamente”, dijo Wu.

Sin embargo, analistas regionales sugieren que las maniobras son una muestra más de la creciente capacidad y ambición naval de China en el Pacífico Sur. Michael Shoebridge, ex funcionario de defensa australiano y director del think tank Strategic Analysis Australia, señaló a la agencia AP que el incidente podría ser una respuesta de Beijing al fortalecimiento de los lazos militares de Australia con países como JapónFilipinas Vietnam, naciones que mantienen disputas territoriales con China.

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México ha entregado a EEUU a 55 líderes de cárteles de droga en operaciones secretas durante el 2025

El operativo incluyó sigilo extremo, drones de vigilancia y sustitución de personal penitenciario. Las autoridades temían fugas, atentados y motines de último minuto

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En una de las operaciones conjuntas más ambiciosas entre México y EstadosUnidos, 55 líderes de cárteles mexicanos fueron entregados este año a la justicia estadounidense en dos misiones bajo estrictas medidas de seguridad. La acción, resultado de una presión diplomática ejercida principalmente por la administración de Donald Trump, representa un golpe a las estructuras criminales y un giro en la cooperación bilateral frente al tráfico de drogas.

De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal (WSJ), los reos trasladados representan las cúpulas de organizaciones como Sinaloa, Jalisco Nueva Generación y Zetas. Entre los extraditados figuran nombres emblemáticos como Rafael Caro Quintero, acusado del asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena en 1985 y prófugo de la justicia estadounidense por décadas.

Durante sus estancias en prisiones de México, estos reclusos contaban con redes de corrupción que les permitían acceso a armas, drogas, mujeres y dispositivostelefónicos. Según funcionarios estadounidenses y mexicanos, desde sus celdas coordinaban el envío de toneladas de heroína, fentanilo, cocaína y metanfetamina hacia Estados Unidos, además de ordenar homicidios y secuestros.

El proceso de extradición se mantuvo en completo sigilo ante el temor de fugas, motines y posibles atentados contra los propios capos, quienes representaban riesgos de filtración de información sensible. “Nunca en la historia de nuestra agencia hemos visto la remoción de este nivel de criminales desde México”, señaló Derek Maltz, exjefe interino de la Administración de Control de Drogas (DEA).

La transferencia de los líderes criminales requirió la movilización de 2.000 efectivos de fuerzas especiales mexicanas. “Fue una misión que no podía fallar. Cualquier filtración habría encendido alarmas y disparado la violencia”, aseguró un alto funcionario mexicano al WSJ.

El nivel de secreto fue tal que los propios detenidos desconocían su destino hasta pisar territorio estadounidense. “Welcome to America!”, exclamó Maltz al recibir al primer grupo de extraditados. Los raslados se ejecutaron en dos bloques: la primera hace nueve meses y la segunda en agosto. Los prisioneros desembarcaron en ciudades como Chicago, Phoenix, San Antonio, Nueva York y Washington D.C..

Entre los extraditados sobresalen los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño, antiguos jefes de Los Zetas, organización responsable de una oleada de violencia. Conforme a fuentes oficiales mexicanas, los Treviño controlaban desde prisión una red de más de 600 internos y han sido vinculados al asesinato de 18 custodios penitenciarios.

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Nicolás Maduro recurre a custodios cubanos y se esconde en múltiples lugares ante el temor de un ataque de Estados Unidos

El dictador chavista ha cambiado su rutina, teléfonos y lugares de descanso, y ha delegado responsabilidades clave de su protección en agentes de inteligencia de La Habana

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha reforzado de manera significativa su seguridad personal, incluyendo el cambio de lugar donde duerme, y ha recurrido a Cuba, su principal aliado, ante la creciente amenaza de una intervención militar estadounidense en el país.

Así lo confirman varias personas cercanas al gobierno venezolano. Describen un clima de tensión y preocupación dentro del entorno íntimo del mandatario, aunque aseguran que Maduro considera que mantiene el control y que podrá superar este desafío, el más grave en sus 12 años de gobierno.

Para protegerse de un posible ataque de precisión o de una incursión de fuerzas especiales, Maduro ha cambiado repetidamente de lugar para dormir y de teléfono celular, según dichas fuentes. Estas precauciones se intensificaron desde septiembre, cuando Estados Unidos empezó a acumular buques de guerra y a atacar embarcaciones que la administración de Trump afirma que traficaban drogas desde Venezuela.

Para reducir el riesgo de ser traicionado, Maduro también ha ampliado el papel de los guardaespaldas cubanos en su equipo de seguridad personal y ha incorporado más oficiales de contrainteligencia cubanos al ejército venezolano, indicó una de las fuentes.

Sin embargo, en público, Maduro ha intentado minimizar las amenazas de Washington, mostrándose relajado y despreocupado, haciéndose presente en actos públicos sin previo aviso, bailando y publicando videos propagandísticos en TikTok.

Las siete personas cercanas al gobierno entrevistadas para este artículo pidieron el anonimato por temor a represalias o porque no estaban autorizadas a hablar con la prensa. El Ministerio de Comunicación de Venezuela, responsable de las consultas de medios, no respondió a la solicitud de comentarios sobre el artículo.

La administración Trump ha acusado a Maduro de liderar un “cártel narcoterrorista” que inunda a Estados Unidos de drogas, una narrativa que, según muchos funcionarios actuales y anteriores en Washington, busca en última instancia un cambio de régimen. Sin embargo, Trump ha combinado esas amenazas con menciones a una posible solución diplomática. Él y Maduro conversaron por teléfono el mes pasado para discutir una posible reunión.

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