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Edmundo González inicia una gira por Latinoamérica para presionar contra la toma de posesión de Maduro

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Edmundo González Urrutia inicia este sábado una gira por Latinoamérica con la que pretende complicar, o al menos empañar, la investidura presidencial que se llevará a cabo el 10 de enero en Caracas. Ese día se espera que Nicolás Maduro, el actual presidente de Venezuela, se juramente por otros seis años más, pese a las sospechas de que el chavismo ha cometido un fraude electoral. González Urrutia, desde hace un mes, insiste en la idea de que será él y no Maduro el que se cruce sobre el pecho la banda presidencial, aunque no ha dicho la manera en la que eso podría ser posible.

A día de hoy se antoja muy improbable que no se haga con el poder otro que no sea Maduro. Sin embargo, la gira del opositor sirve para desviar la atención hacia su figura y desluce el que debería ser un día grande para el heredero de Hugo Chávez. De hecho, nada más conocerse que González Urrutia planeaba visitar varios países de la región, la policía venezolana anunció que ofrecía 100.000 dólares por su captura, después de que el fiscal general, Tarek William Saab, reactivara una orden de detención en su contra por ocho delitos.

El presidente electo, como lo califican Estados Unidos y otros países que han seguido sus pasos, parecía haberse hecho a un lado cuando se exilió a España, pero con este movimiento toma un nuevo impulso en la misión que comparte con la líder absoluta de la oposición, María Corina Machado, que no es otro que el de conseguir una transición democrática en el país.

González Urrutia será recibido este sábado en la Casa Rosada por el presidente de Argentina, Javier Milei, y horas después se desplazará a Montevideo, donde lo espera el presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou. El día 9 estará en República Dominicana con el presidente Luis Abinader. Estas son sus tres citas confirmadas oficialmente. Se espera que, tras estos encuentros, sea recibido por los presidentes Gabriel Boric en Chile y José Raúl Mulino en Panamá, e incluso que visite EE UU, aunque todo esto está por precisar.

El pulso psicológico, sin embargo, ha comenzado. Edmundo asegura que estará de cuerpo presente en Caracas el día 10 y el chavismo le responde que será detenido nada más aterrizar o cruzar la frontera por cualquiera de sus puntos. El opositor quiere hacer valer las actas que conserva la oposición, casi el 85% de las totales, que le otorgan una victoria arrolladora, prácticamente de dos a uno.

En Buenos Aires tendrá un encuentro con la diáspora venezolana, que alcanza los 200.000 connacionales. Argentina y Uruguay son dos países que han dado reconocimiento a González Urrutia como vencedor de las elecciones del 28 de julio, al igual que Panamá. Boric, uno de los referentes de la izquierda latinoamericana, ha denunciado vocalmente los abusos de Maduro y ha dado su respaldo a la lucha opositora. Chile es el cuarto país, después de Colombia, Perú y Brasil, que más migrantes venezolanos ha recibido en los últimos años.

Sobre el viaje a EE UU, en víspera del traspaso en la Casa Blanca del 20 de enero, no se sabe con certeza si González Urrutia vaya a tener encuentros con el presidente saliente, Joe Biden, o con el electo, Donald Trump. Washington es el principal aliado de la causa opositora en Venezuela. El 31 de diciembre, el secretario de Estado, Antony Blinken, conversó telefónicamente con González Urrutia y la dirigente María Corina Machado para reafirmar el “compromiso de EE UU de apoyar la voluntad del pueblo venezolano como fue expresada en las urnas y la restauración pacífica de la democracia en Venezuela”. Semanas atrás, cuando el opositor anunció sus planes de volver a Venezuela, un portavoz de la Administración Biden aseguró que Estados Unidos podría colaborar con el opositor en su regreso al país, si así se lo pidiera.

La oposición ha revelado a cuentagotas los detalles de su estrategia de cara a la toma de posesión. El chavismo, por su lado, se ha blindado con movilizaciones en la calle de seguidores y funcionarios y el despliegue de oficiales militares y policiales con los que buscan disuadir cualquier intento de boicotear la coronación de Maduro en el Palacio legislativo.

Desde la clandestinidad, Machado también ha lanzado un desafío llamando a los venezolanos a nuevamente encontrarse en las calles, pese a la dura represión vivida en los últimos meses. No está claro cómo González Urrutia regresará al país bajo la amenaza de cárcel que la Fiscalía ha reiterado esta misma semana con acusaciones de conspiración, usurpación de funciones, falsificación de documentos e instigación a la desobediencia a las leyes. En cualquier caso, la fecha del 10 de enero, que está a la vuelta de una semana, supone un nuevo choque institucional en medio de la prolongada crisis política venezolana.

Enfoque Now es una plataforma digital dedicada a conectar e informar a la comunidad latina acerca de los acontecimientos que suceden a nivel local e internacional.

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México ha entregado a EEUU a 55 líderes de cárteles de droga en operaciones secretas durante el 2025

El operativo incluyó sigilo extremo, drones de vigilancia y sustitución de personal penitenciario. Las autoridades temían fugas, atentados y motines de último minuto

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En una de las operaciones conjuntas más ambiciosas entre México y EstadosUnidos, 55 líderes de cárteles mexicanos fueron entregados este año a la justicia estadounidense en dos misiones bajo estrictas medidas de seguridad. La acción, resultado de una presión diplomática ejercida principalmente por la administración de Donald Trump, representa un golpe a las estructuras criminales y un giro en la cooperación bilateral frente al tráfico de drogas.

De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal (WSJ), los reos trasladados representan las cúpulas de organizaciones como Sinaloa, Jalisco Nueva Generación y Zetas. Entre los extraditados figuran nombres emblemáticos como Rafael Caro Quintero, acusado del asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena en 1985 y prófugo de la justicia estadounidense por décadas.

Durante sus estancias en prisiones de México, estos reclusos contaban con redes de corrupción que les permitían acceso a armas, drogas, mujeres y dispositivostelefónicos. Según funcionarios estadounidenses y mexicanos, desde sus celdas coordinaban el envío de toneladas de heroína, fentanilo, cocaína y metanfetamina hacia Estados Unidos, además de ordenar homicidios y secuestros.

El proceso de extradición se mantuvo en completo sigilo ante el temor de fugas, motines y posibles atentados contra los propios capos, quienes representaban riesgos de filtración de información sensible. “Nunca en la historia de nuestra agencia hemos visto la remoción de este nivel de criminales desde México”, señaló Derek Maltz, exjefe interino de la Administración de Control de Drogas (DEA).

La transferencia de los líderes criminales requirió la movilización de 2.000 efectivos de fuerzas especiales mexicanas. “Fue una misión que no podía fallar. Cualquier filtración habría encendido alarmas y disparado la violencia”, aseguró un alto funcionario mexicano al WSJ.

El nivel de secreto fue tal que los propios detenidos desconocían su destino hasta pisar territorio estadounidense. “Welcome to America!”, exclamó Maltz al recibir al primer grupo de extraditados. Los raslados se ejecutaron en dos bloques: la primera hace nueve meses y la segunda en agosto. Los prisioneros desembarcaron en ciudades como Chicago, Phoenix, San Antonio, Nueva York y Washington D.C..

Entre los extraditados sobresalen los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño, antiguos jefes de Los Zetas, organización responsable de una oleada de violencia. Conforme a fuentes oficiales mexicanas, los Treviño controlaban desde prisión una red de más de 600 internos y han sido vinculados al asesinato de 18 custodios penitenciarios.

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Nicolás Maduro recurre a custodios cubanos y se esconde en múltiples lugares ante el temor de un ataque de Estados Unidos

El dictador chavista ha cambiado su rutina, teléfonos y lugares de descanso, y ha delegado responsabilidades clave de su protección en agentes de inteligencia de La Habana

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha reforzado de manera significativa su seguridad personal, incluyendo el cambio de lugar donde duerme, y ha recurrido a Cuba, su principal aliado, ante la creciente amenaza de una intervención militar estadounidense en el país.

Así lo confirman varias personas cercanas al gobierno venezolano. Describen un clima de tensión y preocupación dentro del entorno íntimo del mandatario, aunque aseguran que Maduro considera que mantiene el control y que podrá superar este desafío, el más grave en sus 12 años de gobierno.

Para protegerse de un posible ataque de precisión o de una incursión de fuerzas especiales, Maduro ha cambiado repetidamente de lugar para dormir y de teléfono celular, según dichas fuentes. Estas precauciones se intensificaron desde septiembre, cuando Estados Unidos empezó a acumular buques de guerra y a atacar embarcaciones que la administración de Trump afirma que traficaban drogas desde Venezuela.

Para reducir el riesgo de ser traicionado, Maduro también ha ampliado el papel de los guardaespaldas cubanos en su equipo de seguridad personal y ha incorporado más oficiales de contrainteligencia cubanos al ejército venezolano, indicó una de las fuentes.

Sin embargo, en público, Maduro ha intentado minimizar las amenazas de Washington, mostrándose relajado y despreocupado, haciéndose presente en actos públicos sin previo aviso, bailando y publicando videos propagandísticos en TikTok.

Las siete personas cercanas al gobierno entrevistadas para este artículo pidieron el anonimato por temor a represalias o porque no estaban autorizadas a hablar con la prensa. El Ministerio de Comunicación de Venezuela, responsable de las consultas de medios, no respondió a la solicitud de comentarios sobre el artículo.

La administración Trump ha acusado a Maduro de liderar un “cártel narcoterrorista” que inunda a Estados Unidos de drogas, una narrativa que, según muchos funcionarios actuales y anteriores en Washington, busca en última instancia un cambio de régimen. Sin embargo, Trump ha combinado esas amenazas con menciones a una posible solución diplomática. Él y Maduro conversaron por teléfono el mes pasado para discutir una posible reunión.

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