Las autoridades sirias reforzaron la seguridad en Damasco y en las gobernaciones de Homs (norte), Tartus y Latakia (oeste), en medio de un toque de queda
l nuevo ministro del Interior sirio, Mohamed Abdel Rahman, afirmó el miércoles que 14 miembros de su ministerio fueron asesinados por “remanentes” del derrocado presidente Bashar al Asad en la provincia de Tartus, después de que una oenegé reportara enfrentamientos en la zona.
“14 miembros del Ministerio del Interior fueron asesinados y otros 10 resultaron heridos tras (…) una emboscada traicionera de remanentes del régimen criminal” en la provincia de Tartus “mientras realizaban sus labores para mantener la seguridad y la protección”.
Las autoridades sirias reforzaron la seguridad en Damasco y en las gobernaciones de Homs (norte), Tartus y Latakia (oeste), en medio de un toque de queda, tras protestas y enfrentamientos que dejaron “varios muertos”, según comunicados oficiales.
Tras avisar que “golpearán con puño de hierro a cualquiera que se atreva a desestabilizar o crear caos en Siria”, las autoridades de seguridad del Gobierno interino afirmaron en sendos comunicados el refuerzo de la seguridad en dichas provincias, así como en la gobernación céntrica de Hama.
El Ministerio de Interior difundió en sus cuentas imágenes en las se puede ver una intensa presencia de militares, entre ellos efectivos de fuerzas de élite, enmascarados y con uniforme negro, en sitios vitales de ciudades como Damasco y Hama.
El humo sale del lugar de los enfrentamientos entre los yihadistas sirios y las facciones aliadas y las fuerzas del régimen en las líneas del frente en las afueras de la ciudad de Saraqib en la ciudad siria de Alepo (Omar HAJ KADOUR / AFP)
“Fuerzas del Mando de Operaciones Militares desplegadas en la Plaza de los Omeyas en Damasco, en medio de una atmósfera de calma y seguridad”, se lee en uno de los pies de fotos del citado Departamento.
En otro: “Despliegue de efectivos del Departamento de Seguridad Pública en la gobernación de Hama para mantener la seguridad y la estabilidad y proteger las propiedades públicas y privadas”.
El Mando de Operaciones Militares, de la coalición que el pasado día 8 derrocó a Bashar al Assad, destacó, por su parte, “el despliegue de fuerzas adicionales (…) para establecer la seguridad y exigir cuentas a los remanentes del antiguo régimen que están tratando de desestabilizar la seguridad y aterrorizar a los residentes en algunas áreas de la costa siria”.
Un hombre camina sobre un cartel de Bashar al-Assad en el centro de Damasco (REUTERS/Amr Abdallah Dalsh)
El refuerzo de la seguridad coincide con el toque de queda declarado entre las 18.00h (15.00 GMT) de hoy y las 8.00 del jueves tras manifestaciones y enfrentamientos registrados en Homs y en varias áreas de las provincias mediterráneas de Latakia y Tartus.
Según diversas fuentes, las manifestaciones de seguidores la rama alauí chií del islam, a la que pertenece el depuesto Al Assad, se produjeron tras la circulación en las redes de varios vídeos con imágenes del incendio de la tumba, en la ciudad de Alepo (norte), del jeque Abu Abdulá al Khusaiby, uno de sus santuarios religiosos.
El Ministerio de Interior destacó que ese vídeo “es antiguo”, y consideró que su difusión “tiene como objetivo sembrar el conflicto entre el pueblo sirio en esta fase tan delicada por la que atraviesa Siria”, en alusión a simpatizantes del derrocado régimen.
“Algunos remanentes del antiguo régimen en la costa siria intentaron aprovechar los rumores y atacaron a nuestras fuerzas (…), lo que provocó varios mártires y heridos”, subrayó el citado departamento, sin especificar.
Fuentes locales aseguraron, por su parte, que dos personas murieron en enfrentamientos en Tartus, mientras que el Observatorio sirio de Derechos Humanos indicó que al menos seis personas perdieron la vida en choques registrados en las afueras de esa gobernación.
El Mando de Operaciones Militares, de la coalición insurgente que derrocó a Al Assad hace tres semanas, confirmó el toque de queda en Homs, sin referirse a protestas, en tanto que aseguró que sus efectivos “mataron a un grupo de ex miembros del antiguo régimen que habían protagonizado un asedio en las afueras de Tartus”, sin precisar su número.
En una serie de escuetos comunicados en Telegram, el Mando de Operaciones también informó de que sus combatientes “han neutralizado un grupo ilegal en cercanías de Al Kardaha”, una localidad ubicada en las inmediaciones de Latakia.
Según Rami Abdelrahman, director del observatorio sirio de Derechos Humanos, la aldea de Jirbet Al Maaza, en Tartus, fue escenario “antes de las protestas” de “violentos enfrentamientos” entre efectivos del Mando de Operaciones y “un grupo armado de los habitantes que rechazaban el registro de sus casas”.
“Seis personas murieron” en esos enfrentamientos, según Abdelrahman.
El observatorio explicó posteriormente, en un comunicado, que una fuerza de seguridad iba a detener en dicha aldea a un “ex oficial del antiguo régimen por su responsabilidad de los crímenes contra presos en la cárcel de Sednaya” en las afueras de Damasco.
“Mientras lo buscaban, el hermano del hombre buscado y unos jóvenes armados interceptaron y expulsaron a la patrulla”, y posteriormente “tendieron una emboscada cerca del pueblo y atacaron uno de los vehículos de la patrulla, lo que provocó la muerte de seis miembros de las fuerzas de seguridad, y tres atacantes” detalló.
“Las fuerzas de seguridad rodearon Jirbat al Maaza, arrestaron a decenas de personas y las llevaron a un centro de seguridad, en medio de informaciones sobre otros muertos y heridos”, concluyó.
La transición de Siria ha sido sorprendentemente tranquila, pero solo han pasado unas semanas desde que al Assad huyó del país y su administración y fuerzas se disolvieron. Los insurgentes que derrocaron a al Assad están arraigados en una ideología islamista fundamentalista y, aunque han prometido crear un sistema pluralista, no está claro cómo o si planean compartir el poder.
Desde la caída de Assad, decenas de sirios han sido asesinados en actos de venganza, según activistas y observadores, la gran mayoría de ellos de la comunidad alauita minoritaria, una rama del islam chií a la que pertenece Assad.
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Panamá dio un paso formal en su aspiración de ingresar al Programa de Exención de Visas (Visa Waiver Program, VWP) de Estados Unidos con la conformación del Grupo de Trabajo Interinstitucional para la Exención de Visas, liderado por el ministro de Relaciones Exteriores encargado, Carlos A. Hoyos.
Este grupo fue establecido en una reunión que reunió a representantes de diversas instituciones del Gobierno, con el objetivo de definir los requisitos técnicos, operativos y de seguridad que Panamá deberá cumplir para avanzar en el proceso de ingreso al programa estadounidense.
El encuentro marcó el inicio formal de un proceso que implica una coordinación interinstitucional intensa, con miras a fortalecer la seguridad fronteriza, la gestión migratoria y el intercambio de información.
La mesa de trabajo operará de manera conjunta con la Embajada de Estados Unidos en Panamá y representantes del Departamento de Seguridad Nacional del país norteamericano, en una etapa que se presenta como compleja y de largo plazo.
Durante la reunión, el ministro encargado Hoyos explicó que la integración del grupo responde a un esfuerzo del Estado panameño por cumplir con los estándares técnicos y operativos exigidos por el Programa de Exención de Visas, que no solo cubre aspectos migratorios, sino también seguridad, gestión documental y cooperación bilateral.
Según Hoyos, avanzar en este proceso requiere del aporte coordinado de múltiples entidades nacionales, desde migración hasta aeronáutica civil, con un enfoque de corresponsabilidad para cumplir los requisitos que establece la ley estadounidense.
El funcionario subrayó además que el programa no solo representa una posible facilidad migratoria para los ciudadanos panameños, sino una herramienta para fortalecer los vínculos sociales, académicos y empresariales entre Panamá y Estados Unidos, siempre bajo estándares elevados de seguridad y confiabilidad.
Enfatizó que la exención de visas debe verse en el marco de una visión estratégica de largo plazo, con beneficios potenciales en turismo, comercio y movilidad educativa.
El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Cabrera, presente en el encuentro, señaló que su gobierno está compartiendo información técnica y apoyo con las autoridades panameñas para avanzar en el cumplimiento de los requisitos que establece la legislación estadounidense.
Hoy comienza la edición 2026 de la Copa Libertadores con el inicio de la Primera Fase, una instancia que marca el arranque oficial del certamen más importante de clubes en Sudamérica. El primer partido tendrá lugar en La Paz, donde The Strongest recibirá a Deportivo Táchira a las 21:30 horas en el estadio Hernando Siles, con el arbitraje de Paulo Cesar Zanovelli da Silva. Este encuentro abre la serie E1 y el ganador avanzará a la siguiente ronda, en busca de un lugar en la fase de grupos.
La primera semana de acción continúa el miércoles con el duelo entre 2 de Mayo de Paraguay y Alianza Lima de Perú, seguido el jueves por el enfrentamiento entre Juventud de Las Piedras de Uruguay y Universidad Católica de Ecuador. Todos los partidos de este tramo inicial se disputarán a las 21:30 horas, y la próxima semana se jugarán los encuentros de vuelta para definir a los equipos que seguirán en carrera.
En la Fase 1 participan clubes de Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela, federaciones que buscan dejar su huella en el certamen desde el primer día. Argentina no cuenta con representantes en esta instancia preliminar. Los tres equipos que superen la Fase 1 se sumarán a otros 13 que ya tienen su lugar asegurado en la Fase 2, cuyos partidos se disputarán entre el 17 y el 26 de febrero.
La estructura del torneo establece que tras la Fase 2, los ocho ganadores avanzarán a la última etapa previa, la Fase 3, donde se definirán los cuatro equipos que accederán a la fase de grupos. Aquellos clubes que no logren superar la Fase 3 tendrán la oportunidad de disputar la fase de grupos de la Copa Sudamericana.
En la fase de grupos de la Libertadores competirán 32 equipos de los diez países sudamericanos, incluidos los campeones vigentes de la Libertadores y la Sudamericana, junto a los que logren avanzar desde las rondas previas. Así se pone en marcha una nueva edición del máximo torneo continental, con el sueño intacto de la “Gloria Eterna”.