La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, envió una carta a María Corina Machado y Edmundo González, en respuesta a sus recientes comunicaciones. En el mensaje, la vicepresidenta expresó su agradecimiento por haberles escrito, destacando la importancia de recibir los mensajes en un momento crítico. La carta subraya el aliento que ha significado conocer de primera mano la difícil situación que enfrentan el pueblo venezolano y la oposición.
El mensaje destaca la creciente represión, arrestos y censura que están sufriendo los opositores y ciudadanos bajo el régimen de Nicolás Maduro. El escrito hace especial hincapié en la negativa del régimen a aceptar los resultados de las elecciones democráticas celebradas el 28 de julio. Esta actitud ha exagerado la crisis, intensificando la presión sobre aquellos que buscan un cambio pacífico y democrático en Venezuela.
“Gracias por sus cartas recientes. Me alienta que me hayan escrito, reconociendo que el pueblo venezolano y la oposición enfrentan una creciente represión, arrestos y censura por parte de un régimen que se niega a aceptar los resultados de las elecciones democráticas del 28 de julio. El valor mostrado por el pueblo venezolano, que continúa defendiendo sus derechos y exigiendo un futuro democrático, es admirable y necesario en el camino de Venezuela hacia una democracia restaurada”, dice parte de la carta con fecha del 16 de agosto.
La vicepresidenta de Estados Unidos reitera su apoyo al pueblo venezolano y a los líderes de la oposición en su lucha por la democracia y la justicia.
“Los recientes acontecimientos en torno a las elecciones presidenciales del 28 de julio destacan la urgente necesidad de transparencia y rendición de cuentas dentro del sistema electoral venezolano. Es crucial que el Consejo Nacional Electoral de Venezuela se adhiera a los más altos estándares de transparencia. Esta transparencia debe incluir la publicación de los resultados a nivel de las mesas electorales. Tal transparencia no solo es un aspecto fundamental de un proceso democrático, sino que también sirve como un paso crítico para reflejar la voluntad del pueblo venezolano. Los Estados Unidos apoyan el deseo del pueblo venezolano de un cambio democrático y pacífico después de años de corrupción gubernamental, abuso de poder y mala gestión económica”, dice el escrito de la vicepresidencia.
En la carta se hace un llamado enérgico a las fuerzas militares del país para que actúen con moderación y prudencia:
“Insto enérgicamente a las fuerzas de seguridad en Venezuela a que demuestren moderación, respeten los derechos humanos y la libertad de expresión de todos los venezolanos, y protejan al pueblo venezolano de las amenazas y ataques políticos. Las violaciones de estos derechos solo profundizan la crisis y obstaculizan los esfuerzos hacia una resolución pacífica y democrática. La comunidad internacional, en particular los países dentro de nuestro hemisferio compartido, debe permanecer vigilante y vocal en condenar estas violaciones y en apoyar al pueblo venezolano en su búsqueda de justicia y democracia. Como han demostrado, nuestros socios en la región juegan un papel vital para asegurar que las voces del pueblo venezolano sean escuchadas y respetadas”, recalca el escrito.
Esta es la carta de la vicepresidencia de Estados Unidos.
Lo cierto es que el reconocimiento de la valentía y el compromiso de Machado y González subraya el firme compromiso de Estados Unidos con los principios democráticos y los derechos humanos, incluso en medio de la adversidad que enfrenta Venezuela.
“Los Estados Unidos permanecerán firmes con el pueblo venezolano en su lucha por la libertad y la democracia. Continuaremos alentando a las partes en Venezuela a iniciar discusiones sobre una transferencia de poder respetuosa y pacífica de acuerdo con la ley electoral venezolana y los deseos del pueblo venezolano”, puntualiza la carta firmada por la vicepresidenta Kamala Harris.
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Panamá dio un paso formal en su aspiración de ingresar al Programa de Exención de Visas (Visa Waiver Program, VWP) de Estados Unidos con la conformación del Grupo de Trabajo Interinstitucional para la Exención de Visas, liderado por el ministro de Relaciones Exteriores encargado, Carlos A. Hoyos.
Este grupo fue establecido en una reunión que reunió a representantes de diversas instituciones del Gobierno, con el objetivo de definir los requisitos técnicos, operativos y de seguridad que Panamá deberá cumplir para avanzar en el proceso de ingreso al programa estadounidense.
El encuentro marcó el inicio formal de un proceso que implica una coordinación interinstitucional intensa, con miras a fortalecer la seguridad fronteriza, la gestión migratoria y el intercambio de información.
La mesa de trabajo operará de manera conjunta con la Embajada de Estados Unidos en Panamá y representantes del Departamento de Seguridad Nacional del país norteamericano, en una etapa que se presenta como compleja y de largo plazo.
Durante la reunión, el ministro encargado Hoyos explicó que la integración del grupo responde a un esfuerzo del Estado panameño por cumplir con los estándares técnicos y operativos exigidos por el Programa de Exención de Visas, que no solo cubre aspectos migratorios, sino también seguridad, gestión documental y cooperación bilateral.
Según Hoyos, avanzar en este proceso requiere del aporte coordinado de múltiples entidades nacionales, desde migración hasta aeronáutica civil, con un enfoque de corresponsabilidad para cumplir los requisitos que establece la ley estadounidense.
El funcionario subrayó además que el programa no solo representa una posible facilidad migratoria para los ciudadanos panameños, sino una herramienta para fortalecer los vínculos sociales, académicos y empresariales entre Panamá y Estados Unidos, siempre bajo estándares elevados de seguridad y confiabilidad.
Enfatizó que la exención de visas debe verse en el marco de una visión estratégica de largo plazo, con beneficios potenciales en turismo, comercio y movilidad educativa.
El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Cabrera, presente en el encuentro, señaló que su gobierno está compartiendo información técnica y apoyo con las autoridades panameñas para avanzar en el cumplimiento de los requisitos que establece la legislación estadounidense.
Hoy comienza la edición 2026 de la Copa Libertadores con el inicio de la Primera Fase, una instancia que marca el arranque oficial del certamen más importante de clubes en Sudamérica. El primer partido tendrá lugar en La Paz, donde The Strongest recibirá a Deportivo Táchira a las 21:30 horas en el estadio Hernando Siles, con el arbitraje de Paulo Cesar Zanovelli da Silva. Este encuentro abre la serie E1 y el ganador avanzará a la siguiente ronda, en busca de un lugar en la fase de grupos.
La primera semana de acción continúa el miércoles con el duelo entre 2 de Mayo de Paraguay y Alianza Lima de Perú, seguido el jueves por el enfrentamiento entre Juventud de Las Piedras de Uruguay y Universidad Católica de Ecuador. Todos los partidos de este tramo inicial se disputarán a las 21:30 horas, y la próxima semana se jugarán los encuentros de vuelta para definir a los equipos que seguirán en carrera.
En la Fase 1 participan clubes de Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela, federaciones que buscan dejar su huella en el certamen desde el primer día. Argentina no cuenta con representantes en esta instancia preliminar. Los tres equipos que superen la Fase 1 se sumarán a otros 13 que ya tienen su lugar asegurado en la Fase 2, cuyos partidos se disputarán entre el 17 y el 26 de febrero.
La estructura del torneo establece que tras la Fase 2, los ocho ganadores avanzarán a la última etapa previa, la Fase 3, donde se definirán los cuatro equipos que accederán a la fase de grupos. Aquellos clubes que no logren superar la Fase 3 tendrán la oportunidad de disputar la fase de grupos de la Copa Sudamericana.
En la fase de grupos de la Libertadores competirán 32 equipos de los diez países sudamericanos, incluidos los campeones vigentes de la Libertadores y la Sudamericana, junto a los que logren avanzar desde las rondas previas. Así se pone en marcha una nueva edición del máximo torneo continental, con el sueño intacto de la “Gloria Eterna”.