El documento encargado por el Departamento de Estado de Estados Unidos sugiere que sin una acción rápida y determinante, la IA podría suponer una amenaza de extinción similar o mayor a la que alguna vez representaron las armas nucleares
En un informe encargado por el gobierno de Estados Unidos, expertos advierten sobre los riesgos de seguridad nacional que presentan los avances actuales en inteligencia artificial (IA), incluso sugiriendo que podrían constituir una amenaza de extinción para la especie humana si no se actúa de manera “rápida y decisiva”.
Según el documento, obtenido de manera exclusiva por Time Magazine antes de su publicación, el desarrollo de IA de vanguardia plantea riesgos urgentes y crecientes, comparando su potencial para desestabilizar la seguridad global con la introducción de armas nucleares.
El informe, titulado “Un Plan de Acción para Aumentar la Seguridad y la Seguridad de la IA Avanzada”, fue encargado por el Departamento de Estado de Estados Unidos en noviembre del 2022 bajo un contrato federal de 250,000 dólares, según registros públicos.
Los desarrollos actuales en IA presentan riesgos urgentes y crecientes para la seguridad nacional.
Fue elaborado por Gladstone AI, una pequeña empresa dedicada a impartir sesiones técnicas sobre IA a empleados gubernamentales, tras más de un año de investigación y diálogos con más de 200 empleados del gobierno, expertos y trabajadores de compañías de IA de vanguardia como OpenAI, Google DeepMind, Anthropic y Meta.
Entre las recomendaciones del informe, destaca la propuesta de hacer ilegal el entrenamiento de modelos de IA utilizando más de cierto nivel de potencia de cálculo, sugiriendo que tal umbral sea establecido por una nueva agencia federal de IA. Esta agencia también debería requerir que las empresas de IA en la “frontera” de la industria obtengan permiso del gobierno para entrenar y desplegar nuevos modelos por encima de un cierto umbral inferior.
El documento sugiere, además, considerar urgentemente la prohibición de la publicación de los “pesos” (configuraciones internas) de modelos de IA potentes, donde las violaciones podrían ser castigadas con tiempo en prisión, y recomienda un mayor control en la fabricación y exportación de chips de IA, así como un incremento en la financiación federal hacia la investigación de “alineamiento” para hacer la IA avanzada más segura.
La propuesta surge en un contexto de creciente inquietud pública sobre las capacidades y el potencial impacto de sistemas inteligentes más avanzados, evidenciado por la rápida adopción de herramientas como ChatGPT. (EFE/EPA/Wu Hao)
Las conversaciones con trabajadores de seguridad de IA en laboratorios de vanguardia revelan una preocupación por los incentivos perversos que guían la toma de decisiones de los ejecutivos que controlan sus empresas. “El auge de la IA avanzada y la IA general artificial tiene el potencial de desestabilizar la seguridad global de maneras reminiscentes a la introducción de armas nucleares”, señala el informe.
Esta advertencia llega en un momento de rápido desarrollo tecnológico, visible ampliamente desde el lanzamiento del chatbot ChatGPT en noviembre de 2022, que ha llevado a muchos a cuestionar los posibles riesgos existenciales de futuras IA.
Herramientas nuevas, con más capacidades, han seguido siendo lanzadas a un ritmo acelerado desde entonces. Mientras los gobiernos del mundo discuten cómo regular mejor la IA, las principales empresas tecnológicas ya están construyendo la infraestructura para entrenar la próxima generación de sistemas más potentes, planeando en algunos casos utilizar 10 o 100 veces más potencia de cálculo.
A medida que los gobiernos discuten regulaciones para IA, las grandes tecnológicas avanzan en desarrollar sistemas más poderosos. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Según una encuesta realizada recientemente por el Instituto de Política de IA, más del 80% del público estadounidense cree que la IA podría causar accidentalmente un evento catastrófico, y el 77% de los votantes piensa que el gobierno debería hacer más para regular la IA.
El Departamento de Estado no respondió a varias solicitudes de comentarios sobre el informe realizadas por Time Magazine. Cabe destacar que la primera página del informe aclara que las recomendaciones “no reflejan las vistas del Departamento de Estado de Estados Unidos ni del Gobierno de Estados Unidos”, mostrando una distinción clara entre los hallazgos del informe y la posición oficial del gobierno.
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Un proyecto que podría cambiar la ingeniería mundial
China vuelve a sorprender al mundo con uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de la historia moderna: un tren bala submarino que conectará las ciudades de Dalian y Yantai, atravesando el Mar de Bohai a velocidades de hasta 250 kilómetros por hora.
Actualmente, recorrer esta ruta puede tomar entre 6 y 8 horas, dependiendo si se viaja por carretera o ferry. Con esta nueva obra, el trayecto podría reducirse a apenas 40 minutos, transformando por completo la movilidad de pasajeros y mercancías.
El megaproyecto bajo el mar
La obra, conocida como Bohai Strait Tunnel, contempla una inversión estimada entre 220.000 y 300.000 millones de yuanes (decenas de miles de millones de dólares).
El diseño incluirá:
Dos túneles ferroviarios paralelos Una galería central para emergencias y mantenimiento Sistemas avanzados de ventilación y evacuación Monitoreo inteligente en tiempo real Tecnología de mantenimiento predictivo
El gran reto: ingeniería extrema
El proyecto enfrenta importantes desafíos técnicos debido a la compleja geología marina y la presencia de fallas sísmicas en la zona.
Para garantizar la seguridad, China planea integrar:
Sensores de filtración de agua Centros de control en tiempo real Protocolos especiales de rescate Infraestructura antisísmica avanzada
¿Cuándo estará listo?
Aunque actualmente se encuentra en fase de planificación y evaluación técnica, las autoridades proyectan que el tren submarino podría entrar en operación alrededor del 2035.
Además de revolucionar el transporte, la obra podría generar miles de empleos e impulsar el comercio interno y la exportación. ¿Estamos viendo el futuro del transporte mundial?
La humanidad se encuentra en un momento sin precedentes. Los planes de visitar la Luna, establecer estaciones espaciales permanentes e incluso arribar a Marte en la próxima década, ya no pertenecen al reino de la ciencia ficción.
Sin embargo, junto con estas ambiciones extraordinarias surgen riesgos desconocidos y complejos para la salud humana, siendo el sistema inmunitario uno de los más vulnerables.
Para comprender mejor estos efectos, un equipo internacional liderado por el doctor Daniel Winer, del Buck Institute for Research on Aging, en colaboración con la NASA, la Agencia Espacial Europea y otras universidades, ha desarrollado un marco científico integral denominado astroinmunología.
Esta subdisciplina analiza cómo los factores estresantes del espacio alteran la fisiología inmunitaria y explora estrategias para proteger la salud de los astronautas en misiones de larga duración.
“El futuro de la humanidad implicará vivir en el espacio exterior o en mundos distantes para algunas personas. El objetivo principal de establecer esta subespecialidad emergente de la astroinmunología es desarrollar contramedidas para proteger la salud de quienes exploran la vida fuera de la Tierra”, señaló Winer.
El trabajo publicado en Nature Reviews Immunology no se limita a describir los problemas observados durante las misiones espaciales, sino que ofrece una comprensión mecanicista de cómo la microgravedad, la radiación cósmica, los cambios en los patrones de sueño y los factores de estrés fisiológico afectan la función inmunitaria.
Estos estudios aprovechan análisis multiómicos modernos, que incluyen perfiles transcriptómicos, proteómicos y metabolómicos, para delinear los mecanismos celulares y moleculares que explican la disminución de la eficacia del sistema inmunitario en el espacio.
Uno de los hallazgos más críticos es el impacto de la microgravedad en las células inmunitarias. En ausencia de la atracción gravitacional terrestre, los linfocitos T y las células NK presentan una proliferación, diferenciación y capacidad de respuesta reducidas. La desorganización del citoesqueleto altera la señalización y la comunicación intercelular, mientras que la disfunción mitocondrial incrementa la producción de especies reactivas de oxígeno (ERO), que dañan células y tejidos.