Connect with us

Salud

Se registró un récord de más de 120 mil casos de dengue en Argentina y 61 muertes

Publicado

on

Los casos de pacientes con el diagnóstico de la infección se han reportado en 18 de las 24 jurisdicciones del país. Dónde ocurrieron los fallecimientos

Esta temporada Argentina registró 120.036 casos de personas con dengue. Dentro de ese total, se reportaron 112.109 casos autóctonos en 18 de las 24 jurisdicciones que conforman el país. (iStock)

La peor epidemia de dengue que ha ocurrido en toda la historia de Argentina ya registró un récord de 120.036 casos de dengue desde enero pasado. Dentro de ese total, se reportaron 112.109 casos autóctonos en 18 de las 24 jurisdicciones que conforman el país.

Si se compara la curva de casos con las dos temporadas epidémicas previas se observa que entre marzo y abril de 2023 se registró un número mayor de casos que en 2020 y 2016.

Si bien la epidemia está en retroceso desde fines de marzo, durante la última semana reportada en el Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud de la Nación se sumaron 3.747 casos confirmados de dengue. Esto llevó el registro a 120.036 casos en total.

También se han producido 61 muertes por el dengue durante 2023. Si se considera el total de fallecidos, 36 muertos eran de la región Noroeste del país, y 24 de la región Centro. Esa cifra incluye a 9 muertos en Santa Fe, 8 en ciudad de Buenos Aires, 3 en Córdoba y otros 3 en la provincia de Buenos Aires. Hubo una muerte en Corrientes, que forma parte del Noreste del país.

La incidencia acumulada a nivel país en población general hasta la primera semana de junio fue de 256,62 casos cada 100.000 habitantes, con valores que superan los 300 en población entre 15 y 65 años menor. También se notificaron un total de 61 muertes por dengue entre febrero y junio.

El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti. Cuando el mosquito se alimenta con sangre de una persona enferma de dengue y luego pica a otras personas les transmite esta enfermedad. El contagio se produce principalmente por la picadura de los mosquitos infectados, nunca de una persona a otra, ni a través de objetos o de la leche materna.

Las personas afectadas por dengue no deben tomar aspirinas, ibuprofeno, ni aplicarse medicamentos inyectables. Lo más conveniente es que realice una consulta médica para que le indiquen el tratamiento adecuado.

En cuanto a la distribución espacial de los casos de dengue en Argentina, las 18 jurisdicciones con circulación autóctona del virus fueron las de la región Centro (Buenos Aires, CABA, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe), las de la región NOA (Catamarca, Jujuy, La Rioja, Salta, Santiago del Estero y Tucumán); las de la región NEA (Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones), las de la Cuyo (San Luis y Mendoza y La Pampa en la región Sur.

El factor principal que contribuye a la propagación del dengue es que hay criaderos de larvas y mosquitos dentro y en los alrededores de los edificios. Son lugares que pueden almacenar agua/Archivo

El virus del dengue se presenta en 4 serotipos. Hasta el momento se registró en el país circulación predominante del serotipo 2 (DENV-2). Se lo detectó en el 80,2% de los casos estudiados; seguido de DENV-1, en el 19,7%; y DENV-3, en muy baja circulación, con el 0,05%.

A nivel regional, el serotipo 2 predomina en NOA y Centro y el serotipo 1 en el NEA. En Cuyo se registran pocos casos con predominio de DENV-2 en San Luis y DENV-1 en Mendoza. En el Sur se registra un caso de DENV- 1 en La Pampa.

En relación a los grupos de edad, la epidemia de dengue afecta de forma mayoritaria y relativamente homogénea a personas entre 15 y 65 años, seguidos del grupo de 10 a 14, mayor de 65 y niños menores de 10 años

Los signos y síntomas más frecuentes entre los casos notificados fueron fiebre, cefalea, mialgias, artralgias y dolor alrededor de los ojos, seguidos de náuseas, dolor abdominal, vómitos y diarrea.

A nivel regional, el serotipo 2 predomina en NOA y Centro y el serotipo 1 en el NEA. En Cuyo se registran pocos casos con predominio de DENV-2 en San Luis y DENV-1 en Mendoza. En el Sur se registra un caso de DENV- 1 en La Pampa.

En relación a los grupos de edad, la epidemia de dengue afecta de forma mayoritaria y relativamente homogénea a personas entre 15 y 65 años, seguidos del grupo de 10 a 14, mayor de 65 y niños menores de 10 años

Los signos y síntomas más frecuentes entre los casos notificados fueron fiebre, cefalea, mialgias, artralgias y dolor alrededor de los ojos, seguidos de náuseas, dolor abdominal, vómitos y diarrea.

Si al momento de disminuir la fiebre o en los días posteriores, alguno de los síntomas se agudiza, reaparece o se detectan síntomas nuevos, se debe acudir al centro de salud o al hospital a la brevedad, según el Ministerio de Salud de la Nación/Archivo

¿Cómo prevenir el dengue?

-Eliminar todos los recipientes en desuso que puedan acumular agua (como latas, botellas, neumáticos).

-Dar vuelta los objetos que se encuentran en el exterior y pueden acumular agua cuando llueve (baldes, palanganas, tambores, botellas).

-Cambiar el agua de bebederos de animales, colectores de desagües de aire acondicionado o lluvia, dentro y fuera de la casa, cada 3 días. Recordá frotar las paredes de los recipientes con una esponja o cepillo a fin de desprender los huevos del mosquito que puedan estar adheridos.

-Rellenar los floreros y porta macetas con arena húmeda.

-Mantener los patios y jardines limpios, ordenados y desmalezados.

-Limpiar canaletas y desagües de lluvia de los techos.

-Tapar los tanques y recipientes que se usan para recolectar agua.

-Verter agua hirviendo en las rejillas y colocarles tela mosquitera.

También es importante para prevenir las picaduras del mosquito:

-Usar siempre repelentes, siguiendo cuidadosamente las recomendaciones del envase.

-Utilizar ropa clara que cubra los brazos y las piernas, especialmente durante las actividades al aire libre.

-Colocar mosquiteros en puertas y ventanas, y cuando sea posible usar ventiladores o aire acondicionado en las habitaciones.

-Proteger cunas y cochecitos de bebés con telas mosquiteras.

-Utilizar repelentes ambientales como tabletas y espirales.

Enfoque Now es una plataforma digital dedicada a conectar e informar a la comunidad latina acerca de los acontecimientos que suceden a nivel local e internacional.

Sigue leyendo
Advertisement

Mundo

Cuando el estrés y la ansiedad se “disfrazan” de enfermedades físicas comunes: cómo identificarlas

Sensaciones corporales inesperadas pueden alterar la vida cotidiana y dificultar el diagnóstico, mientras médicos y especialistas buscan respuestas ante los síntomas más diversos

Publicado

on

La ansiedad puede provocar síntomas físicos como escalofríos, dolor muscular y malestar estomacal similares a la gripe. Una sensación de malestar físico parecida a la de un resfriado o una gripe puede tener un origen inesperado: la ansiedad. De acuerdo con expertos citados por Prevention, este trastorno de salud mental, suele manifestarse a través de síntomas físicos fácilmente confundibles con enfermedades comunes, lo que dificulta tanto su detección como el tratamiento adecuado.

La ansiedad, el problema de salud mental más frecuente en Estados Unidos, trasciende la simple preocupación o el nerviosismo. El psiquiatra David Merrill, del Pacific Neuroscience Institute, explicó a Prevention: “Además de los síntomas emocionales, muchas personas experimentan irritabilidad, fatiga, inquietud y una sensación general de desequilibrio

No obstante, los síntomas físicos pueden resultar aún más desconcertantes, al imitar afecciones como resfriados, alergias o una resaca. Merrill advirtió que estos síntomas mentales y físicos suelen formar un ciclo, en el que la ansiedad desencadena malestares corporales y estos, a su vez, intensifican la ansiedad.

Síntomas físicos de la ansiedad

Entre las manifestaciones físicas más frecuentes, los especialistas destacan la aceleración de la frecuencia cardíaca. El psicólogo clínico Joseph Laino, profesor asistente en la Facultad de Medicina Grossman de la NYU, precisó que la ansiedad activa el sistema de alarma del cuerpo.

La amígdala cerebral detecta amenazas y provoca la liberación de sustancias como cortisol y adrenalina, lo que prepara al organismo para reaccionar. Este proceso eleva la frecuencia cardíaca y la presión arterial, e incluso puede causar palpitaciones. Laino subrayó que, aunque esta reacción resulta imprescindible para la supervivencia, puede resultar dañina si se prolonga excesivamente.

Otra manifestación habitual es la alteración de la temperatura corporal. Merrill indicó que el hipotálamo, responsable de regular el calor corporal, responde a la ansiedad con escalofríos, sudoración excesiva o ambos síntomas a la vez. Además, la activación muscular durante estos episodios puede producir dolores musculares inusuales.

La dificultad respiratoria representa otro síntoma relevante. Merrill explicó que el incremento del ritmo cardíaco deja menos oxígeno disponible, lo que obliga a los pulmones a esforzarse más.

En situaciones de ansiedad extrema, como un ataque de pánico, resulta frecuente experimentar taquicardia y sensación de falta de aire. El especialista recomendó practicar respiración profunda para aliviar ambos síntomas, aunque insistió en buscar atención médica inmediata si el dolor en el pecho se mantiene o se agrava.

Los problemas digestivos también son recurrentes. Merrill indicó que el sistema nervioso central, especialmente el intestino, ejerce una función clave en la respuesta al estrés. La serotonina, conocida como la “hormona de la felicidad”, se localiza principalmente en el intestino, y su alteración por estrés emocional produce náuseas, indigestión y malestar estomacal.

El tránsito intestinal puede variar, alternando entre estreñimiento y diarrea. Merrill explicó que, durante la respuesta de lucha o huida, el cuerpo prioriza el flujo sanguíneo hacia los músculos y órganos sensoriales, lo que disminuye la actividad digestiva. Esto se traduce en hinchazón, gases, dolor abdominal y calambres.

Sigue leyendo

Ciencia

Cifra récord de agotamiento laboral en Estados Unidos: el 72% de los empleados dice sentirse exhausto

De acuerdo con el estudio, la fatiga mental y física alcanza su punto más alto en seis años, con especial impacto entre los jóvenes de la Generación Z

Publicado

on

El informe anual realizado por Aflac Incorporated reveló que el 72% de los trabajadores estadounidenses experimenta niveles de agotamiento moderado a alto, cifra que representa el valor más elevado registrado desde 2019. El estudio, denominado Aflac WorkForces Report, fue publicado tras una encuesta realizada entre abril y mayo de 2025 a 2.000 empleados a lo largo de Estados Unidos y destaca el incremento del estrés y la preocupación entre los asalariados.

Según datos proporcionados, el fenómeno afecta de manera transversal a varios sectores de la fuerza laboral, pero son los trabajadores de Generación Z quienes presentan la mayor incidencia, con un 74% reportando síntomas relacionados. El informe matiza que la sobrecarga laboral y la inseguridad financiera son los principales factores detonantes. Newsweek enfatiza que el carácter multifacético de la problemática y la preocupación institucional por el bienestar de los empleados.

El contexto económico y social durante el periodo analizado contribuyó a estos máximos históricos. Las persistentes señales de una desaceleración en el mercado laboral y el encarecimiento del costo de vida han incidido en los resultados. De acuerdo con datos del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, se mantiene una tendencia de moderación en la creación de empleos, motivo por el cual muchas personas optan por permanecer en sus puestos debido a la incertidumbre y la falta de mejores alternativas en el mercado. El estudio se consolida como un indicador representativo de la creciente presión sobre la salud mental y financiera de los asalariados, según reflejan cifras oficiales y análisis sectoriales.

¿Qué es el burnout laboral y cuáles son sus síntomas?

De acuerdo con el estudio, el burnout laboral es un estado de agotamiento emocional, desmotivación y reducción del desempeño originado por la exposición constante a exigencias profesionales y presión en el entorno laboral. El informe describe tres niveles: bajo, moderado y alto. El 72% de los participantes se ubica en los dos niveles superiores.

Entre los síntomas más destacados figuran la fatiga constante, la sensación de desapego, el descenso en la productividad y la dificultad para concentrarse. El documento destaca además que la sobrecarga de tareas y la preocupación financiera agravan este cuadro.

¿Cuáles son las principales causas del burnout en Estados Unidos según el informe?

El informe identifica como principal causante del burnout la carga excesiva de trabajo, mencionada por el 35% de los encuestados. A esto se suma la incertidumbre económica: 44% declara no tener fondos suficientes para afrontar un gasto imprevisto de 1.000 dólares en caso de emergencia sanitaria. El fenómeno llamado “medanxiety” —miedo persistente a los gastos médicos inesperados— afecta al 52% de los trabajadores consultados.

El reporte reconoce la presión adicional provocada por la necesidad de conservar el empleo ante la falta de mejores opciones, fenómeno que ha sido definido como “job hugging”. Estos factores, junto con expectativas no satisfechas respecto al apoyo institucional, alimentan el ciclo de agotamiento.

Sigue leyendo