Más allá de la discusión de El Florero de Llorente, historiadores coinciden en que el relato de la fecha posee una visión centralista y que las primeras liberaciones del gobierno español se dieron en Bolívar.
Perpetuado en la prolongación de la historia y marcado como una fecha para recordar, el 20 de julio 1810 en Colombia está enmarcado en la historia como el Día de la Independencia, hecho que dio lugar a las concertaciones de un estado basado en los Derechos.
En su proceso, las dimisiones esclavistas y sancionatorias por cuenta de la diversidad étnica, sexual y religiosa fueron desapareciendo, algunas con mayor prontitud que otras.
Y es que más allá de la memoria generalizada que poseen todos los colombianos sobre este día por cuenta del mito de El Florero de Llorente, la historia señala que las primeras protestas por la liberación surgieron desde el Caribe colombiano.
Pese a la contraposición de los relatos que existen alrededor de la fecha, la comprensión y elección de la misma corresponde a una decisión fortuita que busca destacar los rasgos de la nacionalidad.
En entrevista con un importante medio de la costa colombiana, Felipe Arias Escobar, historiador de Señal Memoria y autor del libro ¿Otra historia de Colombia?, conversó acerca de los procesos independentistas y el papel que jugó el Caribe.
Lo que llamamos Independencia fue la forma por la cual se pudo materializar en esta parte del mundo un Estado de Derecho, es decir, una organización política que se legítima bajo las ideas de que hay consentimiento de los gobernados y de que la soberanía reside en el pueblo”.
Dentro del proceso de Independencia se señalan varios aspectos importantes, entre ellos la conceptualización del nacionalismo.
“Para nosotros es fácil decir se independizaron porque gobernaban los españoles, porque existe una mentalidad nacionalista que no tenía por qué existir hace dos siglos, lo cual es una fecha muy reciente”.
Esta idea fue influida por la Ilustración y fue viable en medio de los conflictos que sacudían la metrópoli con las guerras napoleónicas y el vacío de poder que puso seriamente en duda la legitimidad de la Corona Española en América.
Además de que a esto se suman las profundas contradicciones de la sociedad colonial, generando un movimiento que involucró a todos los sectores de la población, indígenas, mestizos, comunidades negras, criollos, mujeres y sectores populares.
El Caribe resiste
A propósito de la perspectiva centralista que posee la Independencia, el historiador señala que el 20 de julio fue una fecha elegida que se debe a los acontecimientos de ese día en particular como resultado final, más no como la narrativa total.
“La Independencia no se extendió al Caribe, desde el Caribe se da ejemplo. Primero al liderar el movimiento juntista de 1810 en Cartagena y Mompox y luego con el hecho de que Cartagena es la primera provincia en romper vínculos políticos con España”.
Otra de las cosas importantes es el papel del Caribe monárquico, el que no quería la Independencia, en un conflicto que refleja la disputa entre las poblaciones de la región por la hegemonía política y económica.
Proceso de independencia
Arias agregó que “Santa Marta lideraba el proceso en medio de su rivalidad con Cartagena, pero también los pueblos sinuanos y sabaneros que protestan una Declaración de Independencia que nunca se les consultó y en esa disputa acaban mediando otras poblaciones que salen en apoyo a Cartagena, como la ciudad de Barranquilla”.
En ese conflicto se comenta que Pablo Morillo mató de hambre a Cartagena, pero muy poco de las poblaciones costeñas que recibieron sus tropas con júbilo.
Y la intensidad de ese conflicto, más el papel estratégico de los puertos, hacen que la guerra en el Caribe sea más prolongada: se derrota a los españoles en Boyacá en 1819, pero hay que esperar dos años para hacer lo mismo en el Caribe.
Retos de la República
Por su parte, Francisco Flórez, docente e investigador de la Universidad de Cartagena y autor de La vanguardia intelectual y política de la nación, se refirió a los retos de gobernanza después de la Independencia.
“Una vez se logra la independencia de la corona española, dos retos fundamentales en materia de gobernanza fueron la construcción de un Estado y la formación de un proyecto de nación para un territorio y habitantes con marcadas jerarquías sociales”.
Desde la primera perspectiva, Flórez señala que los sectores dirigentes debieron darle forma a un cuerpo de instituciones a través de la cual se pudiera garantizar, el monopolio de la violencia, la impartición de justicia, el funcionamiento de la administración pública y el recaudo fiscal.
En cuanto al segundo reto que se asume está la configuración de una idea de nación que, en nombre de la igualdad republicana, lograra superar las prácticas aristocráticas y las jerarquías sociales y raciales provenientes del orden colonial.
Construcción de la República
Una vez gestionados estos retos, la construcción de la República demarca la continuidad de los procesos. A esto Francisco se refiere a partir de los trabajos de la también historiadora Marixa Lasso. “Durante las guerras por la Independencia tuvo lugar la configuración de una narrativa igualitaria que dejó de ser controlada por una minoritaria élite criolla y se extendió hacia diversos grupos poblacionales”.
Ese ideal igualitario, expresado en el estatus de ciudadanía y sus múltiples y variados atributos, es quizá uno de los legados republicanos más perdurables, particularmente para aquellos grupos sociales que en distintos momentos históricos han considerado que el ideal de igualdad no se ha logrado materializar.
Panorama andino
Sobre la visión global que posee el Día de la Independencia, el doctorante en historia, Francisco Eversley, menciona que esta sí corresponde a una perspectiva histórica marcada desde el centro del país.
“El 20 de julio es tomado como una fecha de celebración nacional desde una visión andina del país. Pues no se trató de un acto de independencia, sino de independencias, donde realmente la única ciudad que declaró total independencia del rey de España fue Mompox, Bolívar”.
Asimismo, recuerda que dentro de los archivos se encuentran registros de Bolívar diciendo: “Sí a Caracas debo la vida, a Mompox debo la gloria”, haciendo referencia de ser el primero en proclamarse libre.
“Es evidente que el relato posee una parcialización del poder central, una visión andina, el acta que se declara en Santa Fe y es un acto de autonomía, de autogobierno, pero que encabezaría el rey Fernando VII”, agregó Eversley.
Las mujeres en la historia
A propósito del papel de la mujer en el proceso de Independencia, la doctora en Historia, Mabel López, menciona que hay que aclarar que la historia ha sido escrita por hombres, los cuales se encargaron de invisibilizar a la mujer.
“Está más que comprobado que los proceso históricos fueron escritos por hombres, es por ello que las figuras femeninas desaparecen, pero es claro que ellas jugaron un papel fundamental en todo el proceso independentista”.
Lo que confirman las fuentes coloniales es que las mujeres cumplían funciones de subalternos en la historiografía, es decir, las mestizas, afros, libertas e indígenas, que lideraron procesos de agenciamiento para defender sus derechos y de sus comunidades quedaron en el olvido.
“Por esto las mujeres han ido apareciendo en la historia: Policarpa Salavarrieta, Petrolina Nava y Manuela Beltrán, son algunas de las que se asocian a la lucha por los derechos y la reivindicación del género”.
Además de que una de las curiosidades principales se remonta a que solo las mujeres más inteligentes, que representaban una amenaza para la Corona eran condenadas a fusilamiento.
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Panamá dio un paso formal en su aspiración de ingresar al Programa de Exención de Visas (Visa Waiver Program, VWP) de Estados Unidos con la conformación del Grupo de Trabajo Interinstitucional para la Exención de Visas, liderado por el ministro de Relaciones Exteriores encargado, Carlos A. Hoyos.
Este grupo fue establecido en una reunión que reunió a representantes de diversas instituciones del Gobierno, con el objetivo de definir los requisitos técnicos, operativos y de seguridad que Panamá deberá cumplir para avanzar en el proceso de ingreso al programa estadounidense.
El encuentro marcó el inicio formal de un proceso que implica una coordinación interinstitucional intensa, con miras a fortalecer la seguridad fronteriza, la gestión migratoria y el intercambio de información.
La mesa de trabajo operará de manera conjunta con la Embajada de Estados Unidos en Panamá y representantes del Departamento de Seguridad Nacional del país norteamericano, en una etapa que se presenta como compleja y de largo plazo.
Durante la reunión, el ministro encargado Hoyos explicó que la integración del grupo responde a un esfuerzo del Estado panameño por cumplir con los estándares técnicos y operativos exigidos por el Programa de Exención de Visas, que no solo cubre aspectos migratorios, sino también seguridad, gestión documental y cooperación bilateral.
Según Hoyos, avanzar en este proceso requiere del aporte coordinado de múltiples entidades nacionales, desde migración hasta aeronáutica civil, con un enfoque de corresponsabilidad para cumplir los requisitos que establece la ley estadounidense.
El funcionario subrayó además que el programa no solo representa una posible facilidad migratoria para los ciudadanos panameños, sino una herramienta para fortalecer los vínculos sociales, académicos y empresariales entre Panamá y Estados Unidos, siempre bajo estándares elevados de seguridad y confiabilidad.
Enfatizó que la exención de visas debe verse en el marco de una visión estratégica de largo plazo, con beneficios potenciales en turismo, comercio y movilidad educativa.
El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Cabrera, presente en el encuentro, señaló que su gobierno está compartiendo información técnica y apoyo con las autoridades panameñas para avanzar en el cumplimiento de los requisitos que establece la legislación estadounidense.
Hoy comienza la edición 2026 de la Copa Libertadores con el inicio de la Primera Fase, una instancia que marca el arranque oficial del certamen más importante de clubes en Sudamérica. El primer partido tendrá lugar en La Paz, donde The Strongest recibirá a Deportivo Táchira a las 21:30 horas en el estadio Hernando Siles, con el arbitraje de Paulo Cesar Zanovelli da Silva. Este encuentro abre la serie E1 y el ganador avanzará a la siguiente ronda, en busca de un lugar en la fase de grupos.
La primera semana de acción continúa el miércoles con el duelo entre 2 de Mayo de Paraguay y Alianza Lima de Perú, seguido el jueves por el enfrentamiento entre Juventud de Las Piedras de Uruguay y Universidad Católica de Ecuador. Todos los partidos de este tramo inicial se disputarán a las 21:30 horas, y la próxima semana se jugarán los encuentros de vuelta para definir a los equipos que seguirán en carrera.
En la Fase 1 participan clubes de Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela, federaciones que buscan dejar su huella en el certamen desde el primer día. Argentina no cuenta con representantes en esta instancia preliminar. Los tres equipos que superen la Fase 1 se sumarán a otros 13 que ya tienen su lugar asegurado en la Fase 2, cuyos partidos se disputarán entre el 17 y el 26 de febrero.
La estructura del torneo establece que tras la Fase 2, los ocho ganadores avanzarán a la última etapa previa, la Fase 3, donde se definirán los cuatro equipos que accederán a la fase de grupos. Aquellos clubes que no logren superar la Fase 3 tendrán la oportunidad de disputar la fase de grupos de la Copa Sudamericana.
En la fase de grupos de la Libertadores competirán 32 equipos de los diez países sudamericanos, incluidos los campeones vigentes de la Libertadores y la Sudamericana, junto a los que logren avanzar desde las rondas previas. Así se pone en marcha una nueva edición del máximo torneo continental, con el sueño intacto de la “Gloria Eterna”.