Este hábito mental supera al sudoku y mejora la memoria en adultos mayores
Investigaciones recientes revelan que un juego de ingenio inesperado supera en beneficios cognitivos a los tradicionales para quienes desean mantener la memoria en óptimas condiciones después de esa edad
La memoria, esa capacidad fundamental que nos permite recordar nombres, fechas y experiencias, tiende a mostrar signos de declive conforme pasan los años. A partir de los 65, es común que las personas experimenten dificultades para evocar información que antes resultaba automática. Esta situación, aunque suele ser motivo de preocupación, no necesariamente constituye una alarma: forma parte del proceso natural de envejecimiento.
Es frecuente que se olviden nombres, se confundan fechas o se tarde más en recordar algún detalle, pero la ciencia contemporánea sostiene que no todo está perdido y que existen estrategias eficaces para ralentizar ese deterioro y mantener la mente en forma.
Los expertos insisten desde hace años en la importancia de mantener el cerebro activo, del mismo modo que se recomienda el ejercicio físico para preservar la musculatura. La mente, lejos de ser un órgano pasivo, responde a estímulos, retos y aprendizajes, manteniéndose activa cuando se la somete a actividades dinámicas que requieren concentración, memorización, planificación o creatividad.
En la vida cotidiana, acciones tan simples como leer, conversar, resolver acertijos o jugar, tienen un impacto mucho mayor del que suele suponerse. Y, según recientes investigaciones, uno de los pasatiempos que más beneficios aporta en este sentido podría estar mucho más al alcance de la mano de lo que se piensa: el cubo de Rubik.
Según PubMed, durante décadas, el cubo de Rubik ha sido visto como un juego o desafío, especialmente popular entre niños y jóvenes aficionados a los rompecabezas. Sin embargo, más allá de la imagen de competición y velocidad asociada a los campeonatos mundiales, donde figuras como Max Park impresionan por su capacidad de resolver el cubo en poco más de tres segundos, existe un universo de beneficios que lo convierten en un extraordinario gimnasio mental portátil.
Creado en 1974 por Ernő Rubik, un profesor de arquitectura húngaro, el cubo fue ideado inicialmente como un objeto educativo para explicar conceptos de geometría tridimensional, pero rápidamente se reveló como un ejercicio de lógica, memoria, coordinación y estrategia.
El interés de la ciencia por este pasatiempo ha ido en aumento con el tiempo. Un estudio publicado en la European Journal of Special Education Research analizó el impacto de resolver el cubo de Rubik en la activación de distintas áreas cerebrales. Aunque la muestra original se centró en niños, los autores subrayaron la posibilidad de extrapolar los resultados a otras edades, destacando que esta práctica activa zonas como la corteza prefrontal, el lóbulo parietal y el hipocampo, regiones directamente relacionadas con funciones de memoria, planificación, orientación espacial y resolución de problemas.
A diferencia de otras actividades como los crucigramas, los sudokus o las sopas de letras, el cubo de Rubik exige al usuario involucrar simultáneamente varias capacidades: recordar secuencias de movimientos, anticipar los efectos de ciertas acciones y corregir errores sobre la marcha. No se trata de velocidad, sino de método y perseverancia. En este sentido, los especialistas coinciden en que cualquier persona puede beneficiarse de su uso, independientemente de su destreza inicial o rapidez para completarlo.
El cubo de Rubik sobresale por su capacidad para fortalecer distintos tipos de memoria y habilidades cognitivas. En primer lugar, la memoria a corto plazo se ve reforzada porque, para resolver el cubo, es fundamental retener durante segundos ciertas secuencias o algoritmos que dictan los movimientos. Esta habilidad, crucial en la vida diaria para tareas como recordar un número de teléfono o una instrucción reciente, tiende a debilitarse con la edad, por lo que ejercitarla resulta provechoso.
Por otro lado, la memoria a largo plazo se ve igualmente beneficiada. Con la práctica, el cerebro procesa y almacena patrones y algoritmos, de modo que muchos de esos movimientos llegan a automatizarse. El proceso es similar al de aprender a montar en bicicleta o tocar un instrumento: al principio requiere atención consciente, pero con la repetición se convierte en un acto casi reflejo. Así, el uso regular del cubo equivale a añadir capas de conocimiento duradero que, a su vez, facilitan el aprendizaje de nuevas técnicas y estrategias.
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Lo que debía ser una travesía de exploración por las aguas del Atlántico Sur terminó convirtiéndose en una emergencia sanitaria internacional. El crucero de expedición MV Hondius, reconocido por sus rutas exclusivas hacia destinos remotos, se encuentra en el centro de una investigación epidemiológica luego de que un presunto brote de hantavirus provocara la muerte de al menos tres personas y obligara a evacuaciones médicas de emergencia durante mayo de 2026.
La situación encendió las alarmas de autoridades sanitarias internacionales cuando varios pasajeros y miembros de la tripulación comenzaron a presentar síntomas compatibles con una infección viral severa: fiebre alta, dificultad respiratoria, agotamiento extremo y, en algunos casos, un deterioro clínico acelerado.
Una emergencia inesperada en medio del océano
Según reportes preliminares, el MV Hondius navegaba por el Atlántico cuando se detectaron los primeros casos sospechosos. A medida que el estado de algunos pacientes empeoró, se activaron protocolos de emergencia internacional cerca de Cabo Verde, donde tres personas con síntomas críticos fueron evacuadas para recibir atención especializada en Europa.
Posteriormente, la embarcación cambió su ruta y puso rumbo hacia las Islas Canarias, donde las autoridades sanitarias comenzaron evaluaciones médicas masivas, controles epidemiológicos y planes de repatriación para los pasajeros.
Algunos ciudadanos españoles fueron trasladados bajo vigilancia médica al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, mientras otros pasajeros permanecieron bajo observación preventiva.
¿Qué es el hantavirus y por qué preocupa tanto?
El hantavirus es una enfermedad poco común, pero potencialmente mortal. Generalmente se transmite a humanos por contacto o inhalación de partículas contaminadas con orina, saliva o excrementos de roedores infectados.
Lo que hace este caso particularmente inquietante es que este tipo de contagio es extremadamente inusual dentro de un crucero, donde normalmente los brotes más frecuentes suelen estar relacionados con virus gastrointestinales como el norovirus, o enfermedades respiratorias como ocurrió durante la pandemia del COVID-19.
Por eso, epidemiólogos internacionales ahora investigan una pregunta clave:
¿Cómo llegó el virus al barco y cómo pudo propagarse en un espacio cerrado?
OMS monitorea el caso
Fuentes internacionales señalan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya se encuentra siguiendo de cerca el caso, coordinando con autoridades marítimas, sanitarias y diplomáticas para garantizar la seguridad de pasajeros, tripulación y comunidades receptoras.
Hasta el momento, no se ha confirmado un riesgo de transmisión comunitaria fuera del barco, pero el caso mantiene en alerta a varios países europeos.
Un recordatorio de la vulnerabilidad en alta mar
Este incidente vuelve a poner sobre la mesa una realidad que la industria de cruceros conoce bien: aunque navegar representa aventura y descanso, los espacios compartidos pueden convertirse rápidamente en escenarios críticos cuando aparece una enfermedad infecciosa inesperada.
La investigación continúa y las próximas horas serán clave para determinar el verdadero alcance del brote.
Cuando el estrés y la ansiedad se “disfrazan” de enfermedades físicas comunes: cómo identificarlas
Sensaciones corporales inesperadas pueden alterar la vida cotidiana y dificultar el diagnóstico, mientras médicos y especialistas buscan respuestas ante los síntomas más diversos
La ansiedad puede provocar síntomas físicos como escalofríos, dolor muscular y malestar estomacal similares a la gripe. Una sensación de malestar físico parecida a la de un resfriado o una gripe puede tener un origen inesperado: la ansiedad. De acuerdo con expertos citados por Prevention, este trastorno de salud mental, suele manifestarse a través de síntomas físicos fácilmente confundibles con enfermedades comunes, lo que dificulta tanto su detección como el tratamiento adecuado.
La ansiedad, el problema de salud mental más frecuente en Estados Unidos, trasciende la simple preocupación o el nerviosismo. El psiquiatra David Merrill, del Pacific Neuroscience Institute, explicó a Prevention: “Además de los síntomas emocionales, muchas personas experimentan irritabilidad, fatiga, inquietud y una sensación general de desequilibrio”
No obstante, los síntomas físicos pueden resultar aún más desconcertantes, al imitar afecciones como resfriados, alergias o una resaca. Merrill advirtió que estos síntomas mentales y físicos suelen formar un ciclo, en el que la ansiedad desencadena malestares corporales y estos, a su vez, intensifican la ansiedad.
Síntomas físicos de la ansiedad
Entre las manifestaciones físicas más frecuentes, los especialistas destacan la aceleración de la frecuencia cardíaca. El psicólogo clínico Joseph Laino, profesor asistente en la Facultad de Medicina Grossman de la NYU, precisó que la ansiedad activa el sistema de alarma del cuerpo.
La amígdala cerebral detecta amenazas y provoca la liberación de sustancias como cortisol y adrenalina, lo que prepara al organismo para reaccionar. Este proceso eleva la frecuencia cardíaca y la presión arterial, e incluso puede causar palpitaciones. Laino subrayó que, aunque esta reacción resulta imprescindible para la supervivencia, puede resultar dañina si se prolonga excesivamente.
Otra manifestación habitual es la alteración de la temperatura corporal. Merrill indicó que el hipotálamo, responsable de regular el calor corporal, responde a la ansiedad con escalofríos, sudoración excesiva o ambos síntomas a la vez. Además, la activación muscular durante estos episodios puede producir dolores musculares inusuales.
La dificultad respiratoria representa otro síntoma relevante. Merrill explicó que el incremento del ritmo cardíaco deja menos oxígeno disponible, lo que obliga a los pulmones a esforzarse más.
En situaciones de ansiedad extrema, como un ataque de pánico, resulta frecuente experimentar taquicardia y sensación de falta de aire. El especialista recomendó practicar respiración profunda para aliviar ambos síntomas, aunque insistió en buscar atención médica inmediata si el dolor en el pecho se mantiene o se agrava.
Los problemas digestivos también son recurrentes. Merrill indicó que el sistema nervioso central, especialmente el intestino, ejerce una función clave en la respuesta al estrés. La serotonina, conocida como la “hormona de la felicidad”, se localiza principalmente en el intestino, y su alteración por estrés emocional produce náuseas, indigestión y malestar estomacal.
El tránsito intestinalpuede variar, alternando entre estreñimiento y diarrea. Merrill explicó que, durante la respuesta de lucha o huida, el cuerpo prioriza el flujo sanguíneo hacia los músculos y órganos sensoriales, lo que disminuye la actividad digestiva. Esto se traduce en hinchazón, gases, dolor abdominal y calambres.