Existe la probabilidad de que alguna roca se estrelle contra él y lo direccione hacia el planeta.
Leidy Estefanía Rico Arboleda
Uno de los asteroides que cuenta con la especial atención de los científicos es el Apophis 9942, el cual se descubrió el 19 de junio del año 2004 por Roy Tucker, David Tholen y Fabrizio Bernardi en el Observatorio Nacional Kitt Peak en Arizona, Estados Unidos, según ‘The Planetary Society’.
En ese año, su hallazgo acaparó toda la atención de los medios de comunicación cuando se conoció que los científicos determinaron que tenía una probabilidad del 2.7 por ciento de chocar contra la Tierra en el año 2029, así como también en el año 2036.
Sin embargo, estudios recientes señalan que dichas probabilidades han cambiado y que este asteroide “potencialmente peligroso” estará muy cerca de la tierra el 13 de abril de 2029, lo cual generó preocupación en algunas personas, de acuerdo con ‘Live Science’.
(Siga leyendo: El impacto de un asteroide gigante desplazó la Luna Ganímedes, la más grande del planeta Júpiter).
¿El asteroide Apophis podría impactar en la Tierra?
El asteroide cuenta con un tamaño de 340 metros de ancho, superando el tamaño de la Torre Eiffel en París (300 m), aunque por sus medidas no se le considera como un destructor de planetas, si puede llegar a acabar con una ciudad de gran tamaño y generar efectos climáticos en el planeta, según ‘Live Science’.
Sin embargo, existe la probabilidad de que este asteroide pueda impactar en nuestro planeta al encontrarse con otra roca o un meteoro, cambiando el rumbo de este y dirigiéndolo directamente hacia la Tierra, causando un cataclismo de grandes proporciones por su tamaño, según la revista ‘Planetary Science Journal’.
Debido a esto, el astrofísico Paul Wiegert de la Universidad de Western Ontario, Canadá, calculó las probabilidades de que lo explicado anteriormente pueda ocurrir y descubrió que el riesgo de que choque en el planeta es de una en un millón.
Además, la probabilidad de que otro asteroide o meteoro se choque con él es de una en mil millones: “Aunque un impacto de asteroide que pudiera desviar a Apophis lo suficiente como para ser peligroso es una posibilidad teórica, los impactos lo suficientemente grandes sobre Apophis son extremadamente raros”, le explicó Wiegert a ‘Europa Press’.
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Un reciente brote de ébola en África ha encendido las alertas de salud pública en Estados Unidos y otros países de Norteamérica a pocas semanas del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, un evento que atraerá a cientos de miles de visitantes de todo el mundo.
Aunque las autoridades sanitarias estadounidenses consideran poco probable un brote importante de ébola en el país, la llegada masiva de aficionados, atletas y turistas ha reavivado las preocupaciones sobre la posible propagación de enfermedades transmisibles durante el torneo.
En respuesta a la situación, los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y México anunciaron medidas sanitarias coordinadas para viajeros procedentes de las regiones africanas consideradas de mayor riesgo. Según un comunicado conjunto, estas acciones buscan proteger tanto a los residentes como a los millones de personas que asistirán al campeonato, sin interrumpir significativamente el flujo de viajes y comercio.
La administración del presidente Donald Trump también ha reforzado sus controles sobre viajeros internacionales y ha implementado políticas destinadas a evitar que personas infectadas o expuestas al virus ingresen al territorio estadounidense.
Expertos en salud pública advierten que, aunque enfermedades como el ébola y el hantavirus son mucho menos contagiosas que el COVID-19, la magnitud de un evento internacional de esta escala exige una preparación rigurosa. Algunos especialistas han expresado preocupación por la capacidad de respuesta de las autoridades sanitarias tras años de recortes y cambios en las estructuras de salud pública.
Mientras tanto, la República Democrática del Congo habría solicitado a la FIFA el reembolso de entradas para aficionados afectados por restricciones de viaje relacionadas con el brote. Además, la selección nacional congoleña y su personal ya habrían abandonado el país para cumplir con requisitos de cuarentena previos a la competencia.
No obstante, especialistas señalan que los riesgos sanitarios más probables durante el Mundial podrían provenir de enfermedades comunes y conocidas, para las cuales ya existen herramientas de prevención y control.
A medida que se acerca el inicio del torneo, autoridades federales, estatales y locales continúan coordinando esfuerzos para garantizar la seguridad sanitaria de uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.
Lo que debía ser una travesía de exploración por las aguas del Atlántico Sur terminó convirtiéndose en una emergencia sanitaria internacional. El crucero de expedición MV Hondius, reconocido por sus rutas exclusivas hacia destinos remotos, se encuentra en el centro de una investigación epidemiológica luego de que un presunto brote de hantavirus provocara la muerte de al menos tres personas y obligara a evacuaciones médicas de emergencia durante mayo de 2026.
La situación encendió las alarmas de autoridades sanitarias internacionales cuando varios pasajeros y miembros de la tripulación comenzaron a presentar síntomas compatibles con una infección viral severa: fiebre alta, dificultad respiratoria, agotamiento extremo y, en algunos casos, un deterioro clínico acelerado.
Una emergencia inesperada en medio del océano
Según reportes preliminares, el MV Hondius navegaba por el Atlántico cuando se detectaron los primeros casos sospechosos. A medida que el estado de algunos pacientes empeoró, se activaron protocolos de emergencia internacional cerca de Cabo Verde, donde tres personas con síntomas críticos fueron evacuadas para recibir atención especializada en Europa.
Posteriormente, la embarcación cambió su ruta y puso rumbo hacia las Islas Canarias, donde las autoridades sanitarias comenzaron evaluaciones médicas masivas, controles epidemiológicos y planes de repatriación para los pasajeros.
Algunos ciudadanos españoles fueron trasladados bajo vigilancia médica al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, mientras otros pasajeros permanecieron bajo observación preventiva.
¿Qué es el hantavirus y por qué preocupa tanto?
El hantavirus es una enfermedad poco común, pero potencialmente mortal. Generalmente se transmite a humanos por contacto o inhalación de partículas contaminadas con orina, saliva o excrementos de roedores infectados.
Lo que hace este caso particularmente inquietante es que este tipo de contagio es extremadamente inusual dentro de un crucero, donde normalmente los brotes más frecuentes suelen estar relacionados con virus gastrointestinales como el norovirus, o enfermedades respiratorias como ocurrió durante la pandemia del COVID-19.
Por eso, epidemiólogos internacionales ahora investigan una pregunta clave:
¿Cómo llegó el virus al barco y cómo pudo propagarse en un espacio cerrado?
OMS monitorea el caso
Fuentes internacionales señalan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya se encuentra siguiendo de cerca el caso, coordinando con autoridades marítimas, sanitarias y diplomáticas para garantizar la seguridad de pasajeros, tripulación y comunidades receptoras.
Hasta el momento, no se ha confirmado un riesgo de transmisión comunitaria fuera del barco, pero el caso mantiene en alerta a varios países europeos.
Un recordatorio de la vulnerabilidad en alta mar
Este incidente vuelve a poner sobre la mesa una realidad que la industria de cruceros conoce bien: aunque navegar representa aventura y descanso, los espacios compartidos pueden convertirse rápidamente en escenarios críticos cuando aparece una enfermedad infecciosa inesperada.
La investigación continúa y las próximas horas serán clave para determinar el verdadero alcance del brote.