Los estados de California e Illinois, en Estados Unidos, declararon este lunes el estado de emergencia por el aumento de casos de viruela del mono, sumándose así a Nueva York, que ya hizo lo propio el pasado viernes.
El gobernador de California, Gavin Newsom, declaró el estado de emergencia con el fin de agilizar las labores de combate a la viruela del mono, convirtiéndose en la segunda entidad de Estados Unidos que aplica esta medida en los últimos tres días.
Newsom dijo que la declaración le ayudará al estado a coordinar la respuesta del gobierno, intentar obtener más vacunas y encabezar las iniciativas de educación y divulgación sobre dónde puede la gente obtener tratamiento y vacunas.
“Seguiremos trabajando con el gobierno federal para asegurar más vacunas, elevar la sensibilización en torno a reducir el riesgo, y apoyar a la comunidad LGBTQ en el combate a la estigmatización”, manifestó Newsom en un comunicado en el que anunció su declaración.
Se da la circunstancia de que los tres estados que han declarado la emergencia son los que albergan las tres mayores ciudades de EEUU: Nueva York (en el estado que lleva el mismo nombre), Los Ángeles (California) y Chicago (Illinois).
La declaración de emergencia autoriza a las agencias de los estados a destinar fondos y recursos a ayudar a las localidades para luchar contra esta enfermedad.
El estado de Nueva York hizo una declaración similar el sábado, y la ciudad de San Francisco hizo lo propio el jueves. Pero el gobierno de Newsom había dicho apenas el viernes que era demasiado pronto para hacer un anuncio así.
Tras presionar al gobernador para que declarara la emergencia, el senador estatal demócrata Scott Wiener de San Francisco elogió la medida.
“El brote de viruela símica es una emergencia, y necesitamos usar todas las herramientas de que disponemos para controlarlo”, manifestó Wiener.
El alcalde de Nueva York, Eric Adams y el comisionado Dr. Ashwin Vasan emitieron oficialmente la declaración el sábado, un día después de que la gobernadora Kathy Hochul declarara una emergencia por desastre para conseguir ayuda federal adicional para el estado.
“Hoy declaramos la viruela del mono como una emergencia de salud pública en la ciudad de Nueva York”, dijeron Adams y Vasan. “Esta declaración, que entra en vigor inmediatamente, permitirá al Departamento de Salud e Higiene Mental de la ciudad de Nueva York (DOHMH) emitir órdenes de emergencia del comisionado bajo el Código de Salud de la ciudad de Nueva York y modificar las disposiciones del Código de Salud para establecer medidas que ayuden a frenar la propagación”.
“En las últimas semanas, hemos actuado lo más rápidamente posible para ampliar la divulgación y el acceso a las vacunas y el tratamiento para mantener a la gente a salvo”, agrega el comunicado de la ciudad. Además, asegura que están trabajando con todos los niveles del gobierno, “para obtener tantas dosis adicionales como sea posible, tan rápido como sea posible, para proteger a los neoyorquinos durante este creciente brote”.
“La ciudad de Nueva York es actualmente el epicentro del brote, y estimamos que aproximadamente 150.000 neoyorquinos pueden estar en riesgo de exposición a la viruela del mono. Seguiremos trabajando con nuestros socios federales para asegurar más dosis tan pronto como estén disponibles. Este brote debe afrontarse con urgencia, acción y recursos, tanto a nivel nacional como mundial, y esta declaración de emergencia de salud pública refleja la gravedad del momento.”
Estados Unidos se convierte en el primer país del mundo en superar los 5.000 casos. Hace 30 días tenía menos de 400 casos.
La preocupación de las autoridades abre un interrogante sobre las grandes urbes y el devenir propio que muestra la viruela símica en todo el mundo. Según señalaron desde Nueva York, la declaración de emergencia desbloqueará herramientas adicionales para ayudar a frenar la propagación en la ciudad, que se ha convertido en el epicentro de otra crisis sanitaria.
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Un reciente brote de ébola en África ha encendido las alertas de salud pública en Estados Unidos y otros países de Norteamérica a pocas semanas del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, un evento que atraerá a cientos de miles de visitantes de todo el mundo.
Aunque las autoridades sanitarias estadounidenses consideran poco probable un brote importante de ébola en el país, la llegada masiva de aficionados, atletas y turistas ha reavivado las preocupaciones sobre la posible propagación de enfermedades transmisibles durante el torneo.
En respuesta a la situación, los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y México anunciaron medidas sanitarias coordinadas para viajeros procedentes de las regiones africanas consideradas de mayor riesgo. Según un comunicado conjunto, estas acciones buscan proteger tanto a los residentes como a los millones de personas que asistirán al campeonato, sin interrumpir significativamente el flujo de viajes y comercio.
La administración del presidente Donald Trump también ha reforzado sus controles sobre viajeros internacionales y ha implementado políticas destinadas a evitar que personas infectadas o expuestas al virus ingresen al territorio estadounidense.
Expertos en salud pública advierten que, aunque enfermedades como el ébola y el hantavirus son mucho menos contagiosas que el COVID-19, la magnitud de un evento internacional de esta escala exige una preparación rigurosa. Algunos especialistas han expresado preocupación por la capacidad de respuesta de las autoridades sanitarias tras años de recortes y cambios en las estructuras de salud pública.
Mientras tanto, la República Democrática del Congo habría solicitado a la FIFA el reembolso de entradas para aficionados afectados por restricciones de viaje relacionadas con el brote. Además, la selección nacional congoleña y su personal ya habrían abandonado el país para cumplir con requisitos de cuarentena previos a la competencia.
No obstante, especialistas señalan que los riesgos sanitarios más probables durante el Mundial podrían provenir de enfermedades comunes y conocidas, para las cuales ya existen herramientas de prevención y control.
A medida que se acerca el inicio del torneo, autoridades federales, estatales y locales continúan coordinando esfuerzos para garantizar la seguridad sanitaria de uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.
Lo que debía ser una travesía de exploración por las aguas del Atlántico Sur terminó convirtiéndose en una emergencia sanitaria internacional. El crucero de expedición MV Hondius, reconocido por sus rutas exclusivas hacia destinos remotos, se encuentra en el centro de una investigación epidemiológica luego de que un presunto brote de hantavirus provocara la muerte de al menos tres personas y obligara a evacuaciones médicas de emergencia durante mayo de 2026.
La situación encendió las alarmas de autoridades sanitarias internacionales cuando varios pasajeros y miembros de la tripulación comenzaron a presentar síntomas compatibles con una infección viral severa: fiebre alta, dificultad respiratoria, agotamiento extremo y, en algunos casos, un deterioro clínico acelerado.
Una emergencia inesperada en medio del océano
Según reportes preliminares, el MV Hondius navegaba por el Atlántico cuando se detectaron los primeros casos sospechosos. A medida que el estado de algunos pacientes empeoró, se activaron protocolos de emergencia internacional cerca de Cabo Verde, donde tres personas con síntomas críticos fueron evacuadas para recibir atención especializada en Europa.
Posteriormente, la embarcación cambió su ruta y puso rumbo hacia las Islas Canarias, donde las autoridades sanitarias comenzaron evaluaciones médicas masivas, controles epidemiológicos y planes de repatriación para los pasajeros.
Algunos ciudadanos españoles fueron trasladados bajo vigilancia médica al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, mientras otros pasajeros permanecieron bajo observación preventiva.
¿Qué es el hantavirus y por qué preocupa tanto?
El hantavirus es una enfermedad poco común, pero potencialmente mortal. Generalmente se transmite a humanos por contacto o inhalación de partículas contaminadas con orina, saliva o excrementos de roedores infectados.
Lo que hace este caso particularmente inquietante es que este tipo de contagio es extremadamente inusual dentro de un crucero, donde normalmente los brotes más frecuentes suelen estar relacionados con virus gastrointestinales como el norovirus, o enfermedades respiratorias como ocurrió durante la pandemia del COVID-19.
Por eso, epidemiólogos internacionales ahora investigan una pregunta clave:
¿Cómo llegó el virus al barco y cómo pudo propagarse en un espacio cerrado?
OMS monitorea el caso
Fuentes internacionales señalan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya se encuentra siguiendo de cerca el caso, coordinando con autoridades marítimas, sanitarias y diplomáticas para garantizar la seguridad de pasajeros, tripulación y comunidades receptoras.
Hasta el momento, no se ha confirmado un riesgo de transmisión comunitaria fuera del barco, pero el caso mantiene en alerta a varios países europeos.
Un recordatorio de la vulnerabilidad en alta mar
Este incidente vuelve a poner sobre la mesa una realidad que la industria de cruceros conoce bien: aunque navegar representa aventura y descanso, los espacios compartidos pueden convertirse rápidamente en escenarios críticos cuando aparece una enfermedad infecciosa inesperada.
La investigación continúa y las próximas horas serán clave para determinar el verdadero alcance del brote.