Alemanes buscan subirse a la carrera espacial y competir con Space X, de Elon Musk
Tres startups lideran el mercado de los mini lanzadores de satélites en Alemania, una industria que proyecta crecer hasta los 30 mil millones de euros para 2027
Alemania es un país potencia en la fabricación de automóviles, pero ahora se apresura para entrar a la carrera espacial del sector privado que actualmente está dominada por la empresa Space X del excéntrico billonario Elon Musk.
Los esfuerzos están concentrados en una start up llamada Rocket Factory Augsburg (RFA) que recientemente llevó a cabo una primera prueba exitosa de su cohete “RFA One”, encendiendo motores durante ocho segundos en su sitio de desarrollo en Kiura, Suecia.
RFA es el más desarrollado de tres proyectos que pretenden convertir a los alemanes en jugadores serios en la carrera por proporcionar mini lanzadores para el creciente número de pequeños satélites que orbitan la tierra y brindan conectividad para el internet de las cosas y los vehículos inteligentes.
Esta empresa ha logrado replicar satisfactoriamente el sistema de “combustión por etapas” que usan los cohetes de SpaceX y de Blue Origin, la compañía del también billonario americano Jeff Bezos, la cual aún no se había implementado en Europa.
Otra prometedora empresa alemana es Hylmpulse, que tiene su sede en Baden-Wuerttemberg, también ha hecho olas con una prueba de motor de 20 segundos en las islas Shetland en mayo, utilizando un combustible a base de cera de vela para maximizar la eficiencia.
“Nuestra tecnología es lo suficientemente avanzada para servir al mercado de mini-lanzadores”, dijo en su momento el cofundador de HyImpulse, Christian Schmierer.
La tercera es Isar Aerospace, que está dirigida desde las afueras de Múnich por tres directores de treinta y tantos años, aún no ha realizado su primera prueba de motor, pero es el mejor financiado de los tres, ya que cuenta con inversores de la talla del banco suizo Lombard Odier, los capitalistas de riesgo HV Capital y el holding Porsche SE. Esta start up ha acumulado más de 150 millones de euros en financiación y espera lanzar su cohete “Spectrum” por primera vez en 2022.
De acuerdo a las proyecciones de este mercado, para 2027 se calcula que pueda mover más de 30 mil millones de euros, aumentando cada vez más la presencia de de pequeños y medianos satélites propulsados por mini lanzadores.
Estos pequeños satélites apenas pesan unos cientos de kilogramos, un peso diminuto en comparación con las inmensas máquinas que son enviadas a órbita por los cohetes de la Agencia Espacial Europea, las cuales alcanzan hasta las 10 toneladas.
“Un gran cohete es como un autobús de larga distancia que deja a todos sus pasajeros en la misma parada. Un micro-lanzador funciona como un taxi, colocando los satélites exactamente donde el cliente los quiere”, explicó Christian Schmierer de HyImpulse al medio Times Malta.
Según el fundador de Isar Aerospace, Daniel Metzler, los más pequeños serán poco más que “cajas de alrededor de diez centímetros, que pesan apenas un kilogramo (2,2 libras) y orbitan la Tierra a 28.000 kilómetros por hora”.
Reducir el tamaño y maximizar la eficiencia también significa reducir los costos, abriendo un horizonte de posibilidades infinitas.
“Con el tiempo, podremos cargar 1,3 toneladas de material por cinco millones de euros, un precio sensiblemente inferior al de la competencia en 3.850 euros el kilo”, dijo RFA.
Estas tres compañías alemanas tienen como norte futuro ser capaces de ensamblar una flota de 20 a 40 cohetes parcialmente reutilizables, algo que les garantiza docenas de lanzamientos por año.
El negocio está atrayendo a la participación de empresas de la industria del automóvil, muy fuerte en Alemania, los cuales en busca de diversificar más allá de los vehículos proporcionarán las piezas de motor para la fabricación de los cohetes.
Sin embargo, Alemania está lejos de ser el único país que contempla este lucrativo mercado. SpaceX ya pone en órbita minisatélites en colaboración con la NASA, mientras que el rival estadounidense Rocket Lab se encuentra entre los pioneros de los vuelos comerciales extraterrestres.
China también está activa en el sector, mientras que hay media docena de proyectos serios en Europa, incluidos España y el Reino Unido. La carrera por el espacio sigue sigue sumando competidores de cara a un futuro que parece estar a la vuelta de la esquina.
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Lo que debía ser una travesía de exploración por las aguas del Atlántico Sur terminó convirtiéndose en una emergencia sanitaria internacional. El crucero de expedición MV Hondius, reconocido por sus rutas exclusivas hacia destinos remotos, se encuentra en el centro de una investigación epidemiológica luego de que un presunto brote de hantavirus provocara la muerte de al menos tres personas y obligara a evacuaciones médicas de emergencia durante mayo de 2026.
La situación encendió las alarmas de autoridades sanitarias internacionales cuando varios pasajeros y miembros de la tripulación comenzaron a presentar síntomas compatibles con una infección viral severa: fiebre alta, dificultad respiratoria, agotamiento extremo y, en algunos casos, un deterioro clínico acelerado.
Una emergencia inesperada en medio del océano
Según reportes preliminares, el MV Hondius navegaba por el Atlántico cuando se detectaron los primeros casos sospechosos. A medida que el estado de algunos pacientes empeoró, se activaron protocolos de emergencia internacional cerca de Cabo Verde, donde tres personas con síntomas críticos fueron evacuadas para recibir atención especializada en Europa.
Posteriormente, la embarcación cambió su ruta y puso rumbo hacia las Islas Canarias, donde las autoridades sanitarias comenzaron evaluaciones médicas masivas, controles epidemiológicos y planes de repatriación para los pasajeros.
Algunos ciudadanos españoles fueron trasladados bajo vigilancia médica al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, mientras otros pasajeros permanecieron bajo observación preventiva.
¿Qué es el hantavirus y por qué preocupa tanto?
El hantavirus es una enfermedad poco común, pero potencialmente mortal. Generalmente se transmite a humanos por contacto o inhalación de partículas contaminadas con orina, saliva o excrementos de roedores infectados.
Lo que hace este caso particularmente inquietante es que este tipo de contagio es extremadamente inusual dentro de un crucero, donde normalmente los brotes más frecuentes suelen estar relacionados con virus gastrointestinales como el norovirus, o enfermedades respiratorias como ocurrió durante la pandemia del COVID-19.
Por eso, epidemiólogos internacionales ahora investigan una pregunta clave:
¿Cómo llegó el virus al barco y cómo pudo propagarse en un espacio cerrado?
OMS monitorea el caso
Fuentes internacionales señalan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya se encuentra siguiendo de cerca el caso, coordinando con autoridades marítimas, sanitarias y diplomáticas para garantizar la seguridad de pasajeros, tripulación y comunidades receptoras.
Hasta el momento, no se ha confirmado un riesgo de transmisión comunitaria fuera del barco, pero el caso mantiene en alerta a varios países europeos.
Un recordatorio de la vulnerabilidad en alta mar
Este incidente vuelve a poner sobre la mesa una realidad que la industria de cruceros conoce bien: aunque navegar representa aventura y descanso, los espacios compartidos pueden convertirse rápidamente en escenarios críticos cuando aparece una enfermedad infecciosa inesperada.
La investigación continúa y las próximas horas serán clave para determinar el verdadero alcance del brote.
Un proyecto que podría cambiar la ingeniería mundial
China vuelve a sorprender al mundo con uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de la historia moderna: un tren bala submarino que conectará las ciudades de Dalian y Yantai, atravesando el Mar de Bohai a velocidades de hasta 250 kilómetros por hora.
Actualmente, recorrer esta ruta puede tomar entre 6 y 8 horas, dependiendo si se viaja por carretera o ferry. Con esta nueva obra, el trayecto podría reducirse a apenas 40 minutos, transformando por completo la movilidad de pasajeros y mercancías.
El megaproyecto bajo el mar
La obra, conocida como Bohai Strait Tunnel, contempla una inversión estimada entre 220.000 y 300.000 millones de yuanes (decenas de miles de millones de dólares).
El diseño incluirá:
Dos túneles ferroviarios paralelos Una galería central para emergencias y mantenimiento Sistemas avanzados de ventilación y evacuación Monitoreo inteligente en tiempo real Tecnología de mantenimiento predictivo
El gran reto: ingeniería extrema
El proyecto enfrenta importantes desafíos técnicos debido a la compleja geología marina y la presencia de fallas sísmicas en la zona.
Para garantizar la seguridad, China planea integrar:
Sensores de filtración de agua Centros de control en tiempo real Protocolos especiales de rescate Infraestructura antisísmica avanzada
¿Cuándo estará listo?
Aunque actualmente se encuentra en fase de planificación y evaluación técnica, las autoridades proyectan que el tren submarino podría entrar en operación alrededor del 2035.
Además de revolucionar el transporte, la obra podría generar miles de empleos e impulsar el comercio interno y la exportación. ¿Estamos viendo el futuro del transporte mundial?