Alemania y Reino Unido interceptaron aviones militares rusos en el mar Báltico
De acuerdo con la fuerza aérea alemana, se trata de dos aeronaves militares SU-27 y un IL-20, que volaban sin señal de transpondedor en el espacio aéreo internacional.
Cazas de las fuerzas aéreas alemana y británica interceptaron tres aviones de reconocimiento rusos en el espacio aéreo internacional sobre el mar Báltico, según informó este miércoles el Ejército alemán.
“Aviones de reconocimiento interceptados. Eurofighter alemanes y británicos fueron alertados para identificar 3 aviones militares”, escribió la fuerza aérea alemana en Twitter.
Precisó que se trata de dos aviones militares SU-27 y un IL-20 rusos, que “volaban de nuevo sin señal de transpondedor en el espacio aéreo internacional sobre el mar Báltico”.
Dado que los estados de la OTAN, Estonia, Letonia y Lituania, no disponen de aviones de combate propios, la alianza militar protege desde 2004 el espacio aéreo báltico en el noreste de Europa.
Para ello, los aliados desplazan periódicamente en turnos aviones de combate y personal a los estados bálticos fronterizos con Rusia.
El Ejército alemán traspasó tras ocho meses a principios de abril el mando de la misión de vigilancia aérea de la OTAN a Reino Unido, pero hasta finales de mes continuará siendo apoyado por la fuerza aérea alemana, que comenzará su repliegue a principios de mayo.
Los incidentes con aviones rusos y de países de la OTAN se han multiplicado en los últimos años, incluso antes del inicio de la invasión rusa en Ucrania. Una interceptación similar ocurrió el 17 de abril.
Han ocurrido en el mar Báltico, pero también en el mar Negro y en otros lugares.
En marzo, la aviación rusa interceptó un dron estadounidense Reaper MQ-9 en el mar Negro, que se estrelló en las aguas. El incidente provocó una breve escalada de las tensiones entre Washington y Moscú.
El pasado mes de febrero, Estados Unidos interceptó cuatro cazas rusos cerca del espacio aéreo del estado de Alaska, luego de que cuatro aeronaves fueran rastreadas en la misma zona.
“La actividad rusa cerca del espacio aéreo norteamericano ocurre regularmente y no se ve como una amenaza o como una actividad provocativa”, indicó en un comunicado el Mando de Defensa Aeroespacial de Defensa Aeroespacial (NORAD, por sus siglas en inglés).
En concreto, entre los aviones interceptados se encuentran bombarderos TU95, un caza Sukhoi Su30 y un caza SU35.
El NORAD registra una media anual de seis a siete intercepciones de aeronaves militares rusas. Dichas operaciones se producen al margen del derribo de varios objetos aéreos que volaban a gran altitud sobre Alaska.
Por otra parte, un general de la Fuerza Aérea polaca aseguró en una entrevista que tanto los aviones de la Fuerza Aérea polaca como los de la OTAN con base en Polonia interceptan “constantemente” aparatos rusos en las inmediaciones de Kaliningrado.
“Polonia es un país que está en primera línea. Las interceptaciones de naves rusas con origen en la región de Königsberg (nombre polaco de Kaliningrado) y sobre la costa báltica ocurren muy a menudo, y nuestros F-16 se encuentran con esa situación muy a menudo”, señaló el militar.
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La política migratoria vuelve a ocupar el centro de la agenda en Estados Unidos tras el incremento de operativos de control y deportación realizados por las autoridades federales en distintas ciudades del país. Las acciones forman parte de la estrategia del gobierno para reforzar el cumplimiento de las leyes migratorias y atender el aumento de cruces irregulares en años recientes.
Mientras los defensores de las medidas argumentan que son necesarias para fortalecer la seguridad fronteriza y el orden migratorio, organizaciones de derechos civiles y grupos comunitarios han expresado preocupación por el impacto que estas operaciones pueden tener en familias y trabajadores inmigrantes.
El tema continúa generando intenso debate político y social a nivel nacional, especialmente en estados con importantes comunidades migrantes, a medida que se discuten nuevas propuestas de reforma y control migratorio.
Un terremoto de magnitud 6.1 se registró este lunes en el Canal de Yucatán, al noroeste de Cuba, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El movimiento telúrico fue percibido en distintas zonas de Cuba, Florida y México.
Los expertos destacan que el evento ocurrió en una región considerada relativamente estable desde el punto de vista tectónico. La hipótesis principal apunta a la reactivación de antiguas fallas geológicas formadas durante la apertura del Golfo de México hace más de 150 millones de años.