Ana María Knezevich, estadounidense de origen colombiano, viajó en diciembre desde Fort Lauderdale hacia España, en medio de un divorcio “desagradable”. Desde el pasado 2 de febrero no se sabe nada de ella.
A medida que pasa el tiempo y el teléfono sigue sin sonar, el rastro de la estadounidense de origen colombiano Ana María Knezevich, desaparecida hace un mes en España, se va apagando. De forma paralela a la investigación policial, familiares y amigos tratan sin éxito de encontrar un hilo del que tirar.
A medida que pasa el tiempo y el teléfono sigue sin sonar, el rastro de la estadounidense de origen colombiano Ana María Knezevich, desaparecida hace un mes en España, se va apagando. De forma paralela a la investigación policial, familiares y amigos tratan sin éxito de encontrar un hilo del que tirar.
Da igual que su rostro estampado en un cartel circulara por los ojos de millones de personas, que la alerta de su desaparición se colocara en la red de cajeros automáticos Euronet, que se replicara su foto miles de veces al día en varios países del continente, o que abriesen un correo anónimo exclusivo para su caso. Nadie sabe dónde puede estar.
“En la mayoría de las desapariciones, cuando no hay señales durante un plazo largo, como un mes, es indicativo. Está claro que no se trata de una desaparición voluntaria y da para pensar que el desenlace puede no ser bueno”, comenta en declaraciones a EFE Juan Manuel Medina, abogado con experiencia en este tipo de casos.
Medina, colaborador de la Asociación SOS Desaparecidos, será quien defienda los intereses de la familia de Ana María una vez el consulado español en Miami, donde residen, les otorgue el poder para poder personarse en la causa que instruye un juzgado de Madrid.
De este modo, una vez se levante el secreto de sumario, la familia podrá conocer “por dónde van los tiros” de las pesquisas de la Policía española y obtener la información de la que ahora carecen.
“Sabemos que el FBI está investigando, tanto aquí como en Serbia -donde se encuentra el marido de Ana María- y que la Policía española se ha tomado la desaparición muy en serio”, subraya el letrado.
Un trasfondo económico
Es precisamente la actitud del marido, David Knezevich, la que más está extrañando a la familia de la desaparecida. Tras cerca de 13 años de matrimonio, llevaban seis meses enfangados en el proceso de separación.
Una de las principales dificultades que encontraron era el reparto de la empresa tecnológica que ambos poseían en Florida: mientras ella optaba por una división equitativa, él pretendía llevarse un 75 % de la compañía, asegura a EFE el presidente de SOS Desaparecidos y portavoz de la familia, Joaquín Amills.
Además, prosigue, la familia tuvo conocimiento de que el marido comenzó a vender buena parte del patrimonio compartido.
Su letrado, Ken Padowitz, manifestó en varios medios estadounidenses que su cliente está colaborando en todo lo posible y que si no viaja a España es porque desconoce el idioma y no tiene ni familia ni amigos allí.
Además, prosigue, la familia tuvo conocimiento de que el marido comenzó a vender buena parte del patrimonio compartido.
Su letrado, Ken Padowitz, manifestó en varios medios estadounidenses que su cliente está colaborando en todo lo posible y que si no viaja a España es porque desconoce el idioma y no tiene ni familia ni amigos allí.
“No colabora ni en el plano informativo ni en el económico ni en el moral. La comunicación es cero y las veces que ha habido ha sido en un tono amenazante. Además, ha estado varias veces en España y lo normal sería que viniese y conociese de primera mano lo que está sucediendo”, contrapone Amills.
Borrar el rastro
El pasado 2 de febrero, el día de su desaparición, Ana María, de 40 años de edad, estaba en búsqueda de un nuevo piso de alquiler en el que establecerse a largo plazo en Madrid.
Llegó a la capital en diciembre pasado buscando descanso de un complejo divorcio que le llegó a provocar una depresión por la que su médico en Estados Unidos le recetó una medicación que temen que no haya llevado consigo.
El día 3, dos amigas recibieron sendos mensajes suyos en los que les contaba que había conocido a una persona y que en esos momentos estaban emprendiendo un viaje a un lugar a dos horas de Madrid en el que apenas tendría cobertura.
Los mensajes, sin embargo, fueron enviados con tres horas de diferencia, uno en inglés y otro en castellano y con expresiones impropias de ella, lo que les hizo sospechar que los enviara otra persona.
Medina, quien en principio descarta que pueda tratarse de una cuestión autolítica ante la falta de evidencias, señala que este tipo de mensajes son un proceder “relativamente manido” en las desapariciones forzosas.
“Intentan borrar el rastro de una persona y aparentar que es una huida voluntaria”, sintetiza.
Un día después de recibir el mensaje, una de sus amigas acudió a su domicilio a buscarla y, ante la falta de respuesta, alertó a las autoridades.
Cuando los bomberos entraron por una de las ventanas se encontraron todas sus pertenencias y el desorden habitual, pero ni una sola pista sobre su paradero.
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Panamá dio un paso formal en su aspiración de ingresar al Programa de Exención de Visas (Visa Waiver Program, VWP) de Estados Unidos con la conformación del Grupo de Trabajo Interinstitucional para la Exención de Visas, liderado por el ministro de Relaciones Exteriores encargado, Carlos A. Hoyos.
Este grupo fue establecido en una reunión que reunió a representantes de diversas instituciones del Gobierno, con el objetivo de definir los requisitos técnicos, operativos y de seguridad que Panamá deberá cumplir para avanzar en el proceso de ingreso al programa estadounidense.
El encuentro marcó el inicio formal de un proceso que implica una coordinación interinstitucional intensa, con miras a fortalecer la seguridad fronteriza, la gestión migratoria y el intercambio de información.
La mesa de trabajo operará de manera conjunta con la Embajada de Estados Unidos en Panamá y representantes del Departamento de Seguridad Nacional del país norteamericano, en una etapa que se presenta como compleja y de largo plazo.
Durante la reunión, el ministro encargado Hoyos explicó que la integración del grupo responde a un esfuerzo del Estado panameño por cumplir con los estándares técnicos y operativos exigidos por el Programa de Exención de Visas, que no solo cubre aspectos migratorios, sino también seguridad, gestión documental y cooperación bilateral.
Según Hoyos, avanzar en este proceso requiere del aporte coordinado de múltiples entidades nacionales, desde migración hasta aeronáutica civil, con un enfoque de corresponsabilidad para cumplir los requisitos que establece la ley estadounidense.
El funcionario subrayó además que el programa no solo representa una posible facilidad migratoria para los ciudadanos panameños, sino una herramienta para fortalecer los vínculos sociales, académicos y empresariales entre Panamá y Estados Unidos, siempre bajo estándares elevados de seguridad y confiabilidad.
Enfatizó que la exención de visas debe verse en el marco de una visión estratégica de largo plazo, con beneficios potenciales en turismo, comercio y movilidad educativa.
El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Cabrera, presente en el encuentro, señaló que su gobierno está compartiendo información técnica y apoyo con las autoridades panameñas para avanzar en el cumplimiento de los requisitos que establece la legislación estadounidense.
Hoy comienza la edición 2026 de la Copa Libertadores con el inicio de la Primera Fase, una instancia que marca el arranque oficial del certamen más importante de clubes en Sudamérica. El primer partido tendrá lugar en La Paz, donde The Strongest recibirá a Deportivo Táchira a las 21:30 horas en el estadio Hernando Siles, con el arbitraje de Paulo Cesar Zanovelli da Silva. Este encuentro abre la serie E1 y el ganador avanzará a la siguiente ronda, en busca de un lugar en la fase de grupos.
La primera semana de acción continúa el miércoles con el duelo entre 2 de Mayo de Paraguay y Alianza Lima de Perú, seguido el jueves por el enfrentamiento entre Juventud de Las Piedras de Uruguay y Universidad Católica de Ecuador. Todos los partidos de este tramo inicial se disputarán a las 21:30 horas, y la próxima semana se jugarán los encuentros de vuelta para definir a los equipos que seguirán en carrera.
En la Fase 1 participan clubes de Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela, federaciones que buscan dejar su huella en el certamen desde el primer día. Argentina no cuenta con representantes en esta instancia preliminar. Los tres equipos que superen la Fase 1 se sumarán a otros 13 que ya tienen su lugar asegurado en la Fase 2, cuyos partidos se disputarán entre el 17 y el 26 de febrero.
La estructura del torneo establece que tras la Fase 2, los ocho ganadores avanzarán a la última etapa previa, la Fase 3, donde se definirán los cuatro equipos que accederán a la fase de grupos. Aquellos clubes que no logren superar la Fase 3 tendrán la oportunidad de disputar la fase de grupos de la Copa Sudamericana.
En la fase de grupos de la Libertadores competirán 32 equipos de los diez países sudamericanos, incluidos los campeones vigentes de la Libertadores y la Sudamericana, junto a los que logren avanzar desde las rondas previas. Así se pone en marcha una nueva edición del máximo torneo continental, con el sueño intacto de la “Gloria Eterna”.