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MARJORIE TAYLOR Greene, derechista radical en el Congreso

Los republicanos tienen un problema llamado Marjorie Taylor Greene. Otra vez.

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Los republicanos tienen un problema llamado Marjorie Taylor Greene. Otra vez.

Antes de incorporarse este mes a la Cámara de Representantes, Greene apoyó comentarios en Facebook que promovían el uso de la violencia contra los demócratas y el FBI. Uno hablaba de pegarle un tiro en la cabeza a la presidenta de la cámara baja Nancy Pelosi. Al responder a un post que planteaba la posibilidad de colgar al expresidente Barack Obama, Greene dijo que “se está preparando el escenario”.

Si bien algunos republicanos condenaron sus actitudes, no sorprendieron a nadie. Ya había apoyado las teorías conspirativas de QAnon, incluida la afirmación ya desvirtuada de que altos dirigentes demócratas participan en el tráfico sexual de menores, la adoración de Satán y canibalismo. El año pasado circularon videos en Facebook en los que aparece expresando puntos de vista racistas, antisemíticos y antimusulmanes. Varios líderes republicanos repudiaron esos comentarios en su momento, en la esperanza de impedir que ganase la nominación a la cámara baja en un distrito legislativo republicano del noroeste de Georgia.

La oposición se diluyó cuando Greene ganó la primaria, que básicamente la garantizaba una banca en el Congreso. Cuando finalmente asumió, ya había viajado con Donald Trump en el avión presidencial.

La conducción republicana enfrenta ahora un dilema. El partido le brindó su respaldo a Greene después de ganar la primaria y ahora le resulta difícil tomar distancia, sobre todo porque sus puntos de vista eran bien conocidas cuando la apoyó.

La situación plantea interrogantes acerca de hasta qué punto al partido le interesa, o está en condiciones, de hacer a un lado el estilo político de Trump, que por años promovió teorías conspirativas propias.

“El partido Republicano es hoy Donald Trump”, expresó Stuart Stevens, cofundador del Proyecto Lincoln, una agrupación conservadora que se opone firmemente a Trump. “Son unos radicales”.

CNN sacó a la luz los comentarios de Greene en Facebook, que ya fueron retirados. La legisladora tuiteó respuestas antes de que se publicase la noticia en las que no negó su autenticidad ni se retractó.

“Muchos de esos comentarios cayeron bien. Muchos fueron compartidos. Algunos no representaban mis puntos de vista”, se limitó a decir.

De todos modos, aumentan las presiones para que los líderes políticos condenen los extremismos luego de que una turba trumpista tomase el Congreso y de que cinco personas muriesen en esa sublevación. El representante demócrata Jimmy Gómez anunció el miércoles por la noche que preparaba una resolución pidiendo la expulsión de Greene del Congreso por su actividad en las redes sociales.

En declaraciones a Axios un portavoz del líder del bloque republicano en la cámara baja Kevin McCarthy dijo que los comentarios eran “muy problemáticos” y que McCarthy “planea tener una conversación con la legisladora sobre ellos”.

La presidenta del Comité Nacional Republicano Ronna McDaniel dijo que los comentarios eran “repugnantes” y que “no tienen cabida en nuestro partido”.

“Sin duda hay que analizarlos”, añadió.

McDaniel sostuvo que QAnon es un tema que va más allá de Greene.

“Considero que es muy importante que, a la luz de lo que acaba de pasar en nuestro país, reflexionemos acerca de la violencia que sigue estallando”, manifestó en una entrevista. “QAnon es algo más que un grupo marginal. Es algo peligroso. Hay que investigar y asegurarnos de que no nos quedamos cortos cuando decimos que no podemos apoyar grupos que apelan a la violencia”.

El miércoles por la noche un periodista de WRCB-TV trató de preguntarle a Greene acerca de sus comentarios en las redes sociales durante una presentación en Dalton, Georgia. El reportero fue sacado del lugar y un policía amenazó con arrestarlo.

La Oficina del Sheriff del condado de Whitfield desistió de hacer comentarios y pidió que se preguntase a la gente de Greene por lo sucedido. Un portavoz de la oficina de Greene dijo en un comunicado que “se trató de una actividad con los votantes, sin declaraciones a la prensa”.

El FBI considera que QAnon representa una amenaza terrorista y el Departamento de Seguridad Nacional alertó el miércoles acerca de posibles actos de violencia de parte de sectores extremistas furiosos por la elección de Joe Biden como presidente, que estarían envalentonados por el ataque al Capitolio.

La situación de Greene recuerda un poco la del exrepresentante Steve King, a quien su propio partido retiró de los comités que ocupaba después de apoyar a supremacistas blancos en el 2019. El partido le dio la espalda y King fue derrotado en las primarias de Iowa, pero insistió en que expresaba el sentir de los votantes más que la mayoría de los cuadros republicanos.

Greene fue seleccionada esta semana para incorporarse al Comité de Educación y Trabajo de la Cámara de Representantes.

Pelosi cuestionó ese nombramiento el jueves. Señaló que Media Matters for America, una organización liberal, había dicho que Greene puso “me gusta” en comentarios en las redes que planteaban dudas acerca de las matanzas en escuelas de Newtown, Connecticut, y Parkland, Florida.

“La asignan al comité de educación, cuando se burló de la matanza de niños” en escuelas, expresó. “¿En qué pensaban?” los líderes republicanos, se preguntó. “O pensar es una palabra demasiado generosa para lo que pueden estar haciendo. Es escandaloso”.

Además de sus comentarios en Facebook, Greene hizo un video en el que planteó que una matanza en Las Vegas del 2017 en la que murieron 58 personas había sido parte de un plan para impulsar leyes que restrinjan la venta de armas.

Desde que consiguió una banca en la cámara baja, Greene ha tratado de ganar espacio entre los conservadores.

Critica con frecuencia a los demócratas y las medidas para contener la pandemia del coronavirus, incluido el uso de barbijos. También pidió al Congreso que desconociese la victoria de Biden en las elecciones presidenciales.

“Estoy cansado de los republicanos débiles que están a la defensiva. Yo me lanzaré al ataque”, declaró Greene el 18 de noviembre en un post. “¡Este es nuestro 1776!”, expresó un día antes de que la turba tomase el Congreso, aludiendo al año en que Estados Unidos se independizó de los británicos.

“Hay miembros del Congreso que no se sienten a salvo en el trabajo en estos momentos por el violento intento de golpe”, dijo Melissa Ryan, CEO de la consultora Card Strategies, que investiga la desinformación online y el extremismo de derecha. “Y también hay políticos como Marjorie Taylor Greene que no solo alientan el miedo, sino que lo usan como herramienta para recaudar fondos”.

Greene está pidiendo a sus partidarios que aporten dinero para “hacerle un juicio político a Biden”. La letra pequeña de su solicitud, no obstante, dice que los fondos serán depositados en la cuenta de su campaña.

  • US Representative Marjorie Taylor Greene, Republican of Georgia, leaves her office on Capitol Hill on February 4, 2021 in Washington, DC. - US lawmakers will vote on February 4 on whether to remove Greene, who backs the QAnon conspiracy group, from two House committees, after leaders failed to agree on the first-term congresswoman's fate.House Majority Leader Steny Hoyer said he spoke February 3, 2021 with the chamber's top Republican amid a raging debate over Greene's incendiary rhetoric and her support of offensive social media posts. (Photo by Nicholas Kamm / AFP) (Photo by NICHOLAS KAMM/AFP via Getty Images)

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México ha entregado a EEUU a 55 líderes de cárteles de droga en operaciones secretas durante el 2025

El operativo incluyó sigilo extremo, drones de vigilancia y sustitución de personal penitenciario. Las autoridades temían fugas, atentados y motines de último minuto

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En una de las operaciones conjuntas más ambiciosas entre México y EstadosUnidos, 55 líderes de cárteles mexicanos fueron entregados este año a la justicia estadounidense en dos misiones bajo estrictas medidas de seguridad. La acción, resultado de una presión diplomática ejercida principalmente por la administración de Donald Trump, representa un golpe a las estructuras criminales y un giro en la cooperación bilateral frente al tráfico de drogas.

De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal (WSJ), los reos trasladados representan las cúpulas de organizaciones como Sinaloa, Jalisco Nueva Generación y Zetas. Entre los extraditados figuran nombres emblemáticos como Rafael Caro Quintero, acusado del asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena en 1985 y prófugo de la justicia estadounidense por décadas.

Durante sus estancias en prisiones de México, estos reclusos contaban con redes de corrupción que les permitían acceso a armas, drogas, mujeres y dispositivostelefónicos. Según funcionarios estadounidenses y mexicanos, desde sus celdas coordinaban el envío de toneladas de heroína, fentanilo, cocaína y metanfetamina hacia Estados Unidos, además de ordenar homicidios y secuestros.

El proceso de extradición se mantuvo en completo sigilo ante el temor de fugas, motines y posibles atentados contra los propios capos, quienes representaban riesgos de filtración de información sensible. “Nunca en la historia de nuestra agencia hemos visto la remoción de este nivel de criminales desde México”, señaló Derek Maltz, exjefe interino de la Administración de Control de Drogas (DEA).

La transferencia de los líderes criminales requirió la movilización de 2.000 efectivos de fuerzas especiales mexicanas. “Fue una misión que no podía fallar. Cualquier filtración habría encendido alarmas y disparado la violencia”, aseguró un alto funcionario mexicano al WSJ.

El nivel de secreto fue tal que los propios detenidos desconocían su destino hasta pisar territorio estadounidense. “Welcome to America!”, exclamó Maltz al recibir al primer grupo de extraditados. Los raslados se ejecutaron en dos bloques: la primera hace nueve meses y la segunda en agosto. Los prisioneros desembarcaron en ciudades como Chicago, Phoenix, San Antonio, Nueva York y Washington D.C..

Entre los extraditados sobresalen los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño, antiguos jefes de Los Zetas, organización responsable de una oleada de violencia. Conforme a fuentes oficiales mexicanas, los Treviño controlaban desde prisión una red de más de 600 internos y han sido vinculados al asesinato de 18 custodios penitenciarios.

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Nicolás Maduro recurre a custodios cubanos y se esconde en múltiples lugares ante el temor de un ataque de Estados Unidos

El dictador chavista ha cambiado su rutina, teléfonos y lugares de descanso, y ha delegado responsabilidades clave de su protección en agentes de inteligencia de La Habana

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha reforzado de manera significativa su seguridad personal, incluyendo el cambio de lugar donde duerme, y ha recurrido a Cuba, su principal aliado, ante la creciente amenaza de una intervención militar estadounidense en el país.

Así lo confirman varias personas cercanas al gobierno venezolano. Describen un clima de tensión y preocupación dentro del entorno íntimo del mandatario, aunque aseguran que Maduro considera que mantiene el control y que podrá superar este desafío, el más grave en sus 12 años de gobierno.

Para protegerse de un posible ataque de precisión o de una incursión de fuerzas especiales, Maduro ha cambiado repetidamente de lugar para dormir y de teléfono celular, según dichas fuentes. Estas precauciones se intensificaron desde septiembre, cuando Estados Unidos empezó a acumular buques de guerra y a atacar embarcaciones que la administración de Trump afirma que traficaban drogas desde Venezuela.

Para reducir el riesgo de ser traicionado, Maduro también ha ampliado el papel de los guardaespaldas cubanos en su equipo de seguridad personal y ha incorporado más oficiales de contrainteligencia cubanos al ejército venezolano, indicó una de las fuentes.

Sin embargo, en público, Maduro ha intentado minimizar las amenazas de Washington, mostrándose relajado y despreocupado, haciéndose presente en actos públicos sin previo aviso, bailando y publicando videos propagandísticos en TikTok.

Las siete personas cercanas al gobierno entrevistadas para este artículo pidieron el anonimato por temor a represalias o porque no estaban autorizadas a hablar con la prensa. El Ministerio de Comunicación de Venezuela, responsable de las consultas de medios, no respondió a la solicitud de comentarios sobre el artículo.

La administración Trump ha acusado a Maduro de liderar un “cártel narcoterrorista” que inunda a Estados Unidos de drogas, una narrativa que, según muchos funcionarios actuales y anteriores en Washington, busca en última instancia un cambio de régimen. Sin embargo, Trump ha combinado esas amenazas con menciones a una posible solución diplomática. Él y Maduro conversaron por teléfono el mes pasado para discutir una posible reunión.

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