Naomi Osaka, la tercera mejor tenista del mundo, se clasificó este jueves para su segunda final del Abierto de Australia tras vencer con contundencia a Serena Williams (11ª) por 6-3, 6-4 en una hora y cuarto de partido.
Un resultado que estuvo marcado por reiterados errores no forzados de la estadounidense, quien terminó reconociéndolos en la rueda de prensa posterior: “No diría que estaba nerviosa (…) Hubiera podido adelantarme y llegar al 5-0, pero cometí tantos errores que…”
La tenista de 39 años no pudo retener las lágrimas e interrumpió su comparecencia ante los medios tras su derrota este jueves en las semifinales. Además, dejó en el aire su continuidad dentro del mundo del tenis.
“Ya está, se acabó”, se lamentó antes de desmoronarse ante la prensa tras ver frustrado su intento de conseguir el vigesimocuarto título de Grand Slam que necesitaba para igualar el récord de la australiana Margaret Court.
Sin embargo, fue durante la pregunta de un periodista donde las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos, sin poder responderla y abandonando la sala. “Estás hablando de los errores no forzados a lo largo del partido, considerando lo bien que has jugado para llegar a esta etapa, ¿Qué sientes?”, fue la consulta.
Osaka accedió a su segunda final del Abierto de Australia
Ella sólo atinó a decir con la voz entrecortada que no lo sabía y, acto seguido, se levantó y se fue del recinto. Este jueves, al salir de la cancha tras su derrota, Williams también saludó al público como si estuviera despidiéndose. Sus declaraciones posteriores aumentaron las dudas sobre el futuro profesional de la tenista: “Si un día me despido, no se lo diré a nadie”, dijo, misteriosa.
“Es siempre un honor de jugar contra ella y estoy muy contenta de tener el público de nuevo”, comentó por su parte Osaka tras alcanzar por segunda vez la final en Melbourne Park, en la que se enfrentará a la estadounidense Jennifer Brady (22).
Estaba llamado a ser un duelo entre semejantes estilos, puesto que ambas tenistas construyeron su juego a partir de una extrema agresividad, en una Rod Laver Arena que contó con la presencia de un escaso público por primera vez en cinco días tras el fin del confinamiento que afectó a la ciudad de Melbourne.
“Cuando era pequeña la veía ganar todos esos títulos y ahora es diferente porque compito con ella de tú a tú”, explicó tras acercarse a la que podría ser su cuarta corona ‘slam’.
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Hay historias que trascienden los resultados, las estadísticas y los trofeos. La de Julián Quiñones es una de ellas.
Este jueves, ante miles de aficionados en el Estadio Azteca y millones de espectadores alrededor del mundo, el delantero colombo-mexicano escribió su nombre en la historia al marcar el primer gol de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en la victoria de México 2-0 sobre Sudáfrica. Pero detrás de ese histórico momento existe una trayectoria marcada por sacrificios, gratitud y una decisión que nació desde lo más profundo de su corazón.
Nacido el 24 de marzo de 1997 en Magüí Payán, Nariño, una región del Pacífico colombiano golpeada durante años por la violencia y las dificultades económicas, Quiñones creció en un hogar humilde junto a su madre, sus hermanas y su abuela, quien se convirtió en una figura fundamental en su formación.
En aquellas calles donde los sueños parecían lejanos, Julián aprendió a jugar fútbol descalzo. El balón se convirtió en su refugio y en la esperanza de un futuro diferente.
A los 18 años llegó la oportunidad que cambiaría su vida. Los visores de Tigres UANL descubrieron su talento y lo llevaron a México, un país que inicialmente representaba una oportunidad profesional, pero que con el tiempo se transformó en su hogar.
Su crecimiento futbolístico lo llevó por equipos como Venados de Mérida y Lobos BUAP, hasta consolidarse como una de las figuras más importantes de la Liga MX. Sin embargo, fue con Atlas de Guadalajara donde alcanzó la inmortalidad deportiva al liderar el histórico bicampeonato que puso fin a una espera de siete décadas para la afición rojinegra.
Más tarde continuó acumulando éxitos con el Club América, ampliando una carrera llena de títulos y reconocimiento.
Pero la historia de Quiñones va más allá del fútbol.
Aunque representó a Colombia en categorías juveniles, fue en México donde construyó su vida, formó una familia y encontró un sentido de pertenencia que terminó definiendo su destino.
El propio futbolista ha contado que durante el Mundial de Rusia 2018 sintió una conexión especial con México mientras celebraba la histórica victoria del Tri sobre Alemania. Aquella emoción fue el inicio de una decisión que cambiaría su carrera para siempre.
Cuando en 2023 recibió el interés formal de la Selección Colombia para convocarlo a la selección absoluta, Quiñones ya había tomado una determinación. Según reveló posteriormente, ni siquiera quiso abrir la carta enviada por la federación colombiana. Su corazón ya había elegido.
Meses después obtuvo oficialmente la nacionalidad mexicana y debutó con la camiseta verde.
Hoy, esa decisión encuentra uno de sus capítulos más emotivos.
Tras una extraordinaria temporada con Al-Qadsiah de Arabia Saudita, donde firmó números impresionantes y se consolidó como uno de los delanteros más efectivos del fútbol internacional, Quiñones llegó al Mundial en plenitud.
Y cuando el reloj marcaba apenas 8 minutos y 32 segundos del partido inaugural, apareció para empujar a México hacia la victoria y convertirse en el primer goleador del Mundial 2026.
Del niño que corría descalzo en Nariño al hombre que hizo vibrar al Estadio Azteca. Del colombiano que soñaba con escapar de las dificultades al mexicano por elección que abrió el camino del triunfo mundialista.
Una historia de fútbol, pero sobre todo, una historia de gratitud, identidad y perseverancia.
Llegó el gran día! El mundo vuelve a detenerse para vivir la emoción de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
El histórico Estadio Azteca de Ciudad de México será el escenario donde se abrirá oficialmente el torneo con el esperado encuentro entre México y Sudáfrica , un partido que marcará el inicio de un mes lleno de pasión, emociones y momentos inolvidables.
🕒 Hora del partido: 🇲🇽 México: 1 p.m. 🇺🇸 Hora del Este (Estados Unidos): 3 p.m.
La ceremonia inaugural también ha despertado gran expectativa por la participación de artistas colombianos, quienes llevarán el sabor, la música y el talento de Latinoamérica a una audiencia global de miles de millones de espectadores.
México vuelve a hacer historia al recibir una vez más la apertura de una Copa del Mundo, mientras aficionados de todos los continentes centran su atención en un evento que trasciende el deporte y une culturas, países y generaciones.
Esta noche comienza el sueño mundialista. El planeta entero estará mirando hacia el Azteca.
¿Tu pronóstico para el partido inaugural? Gana México ?
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