A pesar que el gobierno federal se ha encargado de presumir sus datos en cuanto al combate a la inseguridad en el país, existe una cifra por demás sensible que está lejos de disminuir: la de personas desparecidas y no localizadas. En 2022, México fue testigo de un hecho sin precedentes, alcanzar la cantidad de 100 mil personas desaparecidas, pero no sólo eso, sino que al finalizar el año el registro está por llegar a las 110 mil.
De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), en el país hay un reporte de 109 mil 516 personas bajo esta condición (al corte de las 06:29 horas del 31 de diciembre), siendo Jalisco la entidad que más casos reporta. El padrón da cuenta de la ocurrencia desde marzo de 1968 y es actualizada diariamente.
En él, se indica un total histórico de más de 269 mil personas desparecidas y no localizadas (cerca de 160 han sido localizadas). Segmentado en diversas categorías, los datos demuestran que por sexo, el mayor número de desaparecidos corresponde a hombres con 81 mil 449 casos, mientras que 27 mil 326 han sido mujeres (por 741 casos sin determinar).
Jalisco, lugar de desaparecidos
Por entidad, Jalisco es la de mayor incidencia con 15 mil 038 personas desaparecidas. A esta le siguen Tamaulipas con 12 mil 467, el Estado de México con 11 mil 868, Veracruz con 7 mil 438, Nuevo León con 6 mil 250, Sinaloa con 5 mil 664, la Ciudad de México con 5 mil 163 y Michoacán con 4 mil 803. El año inició con alrededor de 95 mil reportes y terminará con 110 mil (según la tendencia y cercanía actual, pero puede variar), un aumento del 15.7%.
La administración de Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco desde 2018, ha tenido que lidiar con esta problemática desde el inicio de su mandato pues es uno de los ejes principales del que la población exige atención. El funcionario ha tenidodiversas controversias en relación a sus declaraciones y manera de afrontar la apremiante situación. La última de ellas al asegurar que la mayor parte de personas desaparece por “voluntad propia”.
“De todas las personas desaparecidas, solamente el 10% desapareció porque se haya cometido un delito. Tenemos muchísimos casos de personas que desaparecen por voluntad propia, que se van y que luego aparecen, pero la estridencia es enorme y eso es muy importante como sociedad entenderlo”, fueron las palabras del político afín a Movimiento Ciudadano durante un informe de seguridad en noviembre de este año.
Cabe mencionar que en el RNPDNO la información es modificada diariamente por lo que las cifras aumentan o disminuyen según sean el reporte y seguimiento de las denuncias. En ese sentido, Jalisco se ha mantenido alrededor de las 15 mil personas desaparecidas sin una disminución en la incidencia, al contrario.
Además, el dato expuesto por el gobernador hace referencia a que, de las personas que sí se pudieron localizar entre 2018 y 2022 -apenas una segmento del total- estas refirieron que fueron o no víctimas de un delito previo. De ahí la información que utiliza Alfaro en su argumento.
En el sentido opuesto a los estados de mayor incidencia es Tlaxcala el que menos casos registra con apenas 154. Luego aparecen Campeche con 191, Tabasco con 245, Yucatán con 342, Aguascalientes con 356, Querétaro con 538, Durango con 788, Baja California Sur con 807, Hidalgo con 817 y San Luis Potosí 820.
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Un mes después de ser detenidos, Nicolás Maduro y Cilia Flores siguen encarcelados en Nueva York, aguardando una audiencia judicial programada para marzo.
Las autoridades estadounidenses mantienen en prisión al ex dictador venezolano y a su esposa, quienes se declararon inocentes de acusaciones de narcotráfico y corrupción mientras esperan la próxima audiencia
El ex dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, cumplieron un mes detenidos en Nueva York, donde permanecen recluidos en una cárcel federal tras declararse inocentes de los delitos de narcotráfico y corrupción que les imputa la Justicia de Estados Unidos, mientras aguardan una nueva audiencia judicial prevista para marzo.
En ese contexto, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York solicitó el lunes posponer la próxima audiencia del proceso penal. El órgano fiscal pidió al juez Alvin Hellerstein que la sesión, originalmente fijada para el 17 de marzo, se reprograme para el 26 del mismo mes, con el objetivo de resolver cuestiones logísticas y concluir el intercambio de pruebas con la defensa.
Maduro y Flores se encuentran presos desde el 3 de enero, cuando fueron capturados en Caracas durante una operación militar estadounidense y trasladados al Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn. Dos días después, el 5 de enero, salieron brevemente del penal para asistir a su primera audiencia de lectura de cargos ante un juez federal en un tribunal de Manhattan.
En esa comparecencia inicial, Maduro rechazó las acusaciones y sostuvo ante el juez que continúa siendo el presidente de Venezuela. “Soy un prisionero de guerra” y fui “secuestrado”, afirmó durante la audiencia, según consta en el registro judicial. Flores, por su parte, también se declaró no culpable de los cargos que enfrenta.
La Fiscalía estadounidense acusa a Maduro decuatro delitos federales. Tres de ellos corresponden a conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos. El cuarto cargo es por posesión de esas armas. En el caso de Flores, la imputación incluye otros cuatro cargos: dos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y otro de posesión de armas.
Las acusaciones forman parte de un amplio expediente presentado por la Justicia de Estados Unidos en 2020, que sostenía que altos funcionarios del régimen venezolano integraban el denominado Cártel de los Soles, organización designada terrorista por Washington y que atribuía su liderazgo a Maduro. Sin embargo, tras la captura del ex mandatario, la Fiscalía eliminó en la nueva imputación las referencias al cártel como una organización criminal estructurada y ya no presenta a Maduro como su jefe.
Encalló un buque de desembarco de la Armada de Venezuela durante ejercicios de defensa
El navío Capana (T-61) quedó varado cerca de la costa de Falcón, con el casco sumergido por debajo de su línea de flotación habitual, sin posibilidad de recuperar la flotabilidad ni zafarse por sus propios medios
El buque de desembarcoCapana (T-61) de la Armada Bolivariana de Venezuela quedó parcialmente sumergido durante un ejercicio militar en aguas del estado Falcón, al norte del país, según imágenes difundidas en redes sociales.
En las tomas, el casco del navío aparece hundido por debajo de su línea de flotación habitual, con el agua alcanzando el número identificatorio del buque. El hecho ocurre menos de dos años después de que la nave recibiera una modernización integral.
Según los videos y fotografías tomadas desde la costa, el buque se desplomó de proa luego de encallar y no pudo recuperar su capacidad de flotación ni liberarse por sus propios medios. La embarcación quedó varada cerca de la playa, con el agua cubriendo parte importante del casco.
Hasta el momento, ni el Ministerio de Defensani el Comando Estratégico Operacional de la FANB han emitido un comunicado sobre el episodio ni sobre la situación de la tripulación.
El Capana T-61 es uno de los cuatro buques de desembarco clase Capana-Alligator, encargados originalmente a astilleros de Corea del Sur en 1982 y en servicio desde 1984. Con un desplazamiento de 4.070 toneladas, 104,8 metros de eslora y una capacidad operativa para transportar hasta seis tanques o 18 vehículos blindados, estos buques están equipados para mover tropas y material en grandes volúmenes.
Su dotación regular es de 130 tripulantes, aunque en esta operación se estima que llevaba más de 300 personas entre militares y personal de apoyo, según reportes extraoficiales.
Entre 2020 y 2023, el ARV Capana fue sometido a una revisión de media vida en los astilleros nacionales DIANCA, culminando en abril de 2023. El proceso incluyó la modernización de sistemas de armamento, motores, compartimientos, comunicaciones, rampa de proa y cubierta de vuelo, entre otras áreas críticas.
“El barco fue actualizado y puesto nuevamente en servicio tras una amplia modernización que costó varios años”, informó un reporte oficial sobre las tareas de mantenimiento.