Durante siglos, la historia de Escocia mantuvo oculto el paradero de un castillo real perdido, centro de poder de los Señores de las Islas, cuyo dominio se extendió por el oeste del país durante la Edad Media. Ahora, un equipo de arqueólogos ha localizado los restos de esta fortaleza en la isla de Islay, devolviendo a la luz el antiguo núcleo de mando de una dinastía que desafió a la monarquía escocesa.
El hallazgo, revelado por The Guardian, aporta nuevas claves sobre la vida y el declive de uno de los linajes más influyentes de la época.
El descubrimiento tuvo lugar en las pequeñas islas de Loch Finlaggan, un enclave arqueológico de referencia en Islay. Bajo la dirección del Dr. David Caldwell, los investigadores identificaron vestigios de un castillo hasta ahora desconocido, que habría funcionado como residencia y sede administrativa de los Señores de las Islas entre los siglos XIII y XV.
Según detalla Daily Mail, el equipo halló evidencias de una gran torre de piedra en la isla principal, utilizada como vivienda y punto de vigilancia para el líder del clan, así como un patio rectangular en la isla menor, donde se ubicaban cocinas, una capillacon cementerio, talleres, viviendas y un gran salón de banquetes.
La fortaleza abarcaba ambas islas, conectadas por un puente o calzada artificial, y se erigió como símbolo del poderío de los MacDonald, el clan que encabezó la dinastía de los Señores de las Islas. Estos nobles, semi-autónomos y con aspiraciones reales, gobernaron las Hébridas, partes de la Escocia continental y Ulster, manteniendo una independencia que incomodó a la monarquía escocesa, especialmente a reyes como James IV.