La próxima expedición de la Nasa a la Luna (Artemis) tiene prevista que cuente con la última generación en vehículos lunares. Entre las características que deben tener estos “automóviles” espaciales se destacan sus baterías que deben funcionar a temperaturas gélidas, contar con neumáticos que soporten 150 grados, tener brazos robóticos para realizar tareas de construcción, además de realizar investigaciones científicas, entre otras cualidades inteligentes.
Y es que si bien la Nasa planea volver a la Luna, lo cierto es que también quiere quedarse allí y construir un hábitat sostenible y permanente en el polo sur lunar, lugar que posiblemente tendría agua. Lo que requerirá de un vehículo que sea tanto autónomo y que se pueda usar con astronautas. Para la construcción de este rover eléctrico (término coloquial), la agencia espacial anunció que tres consorcios: Intuitive Machines de Texas, Lunar Outpost de Colorado y Venturi Astrolab de California, participarán del proceso. El ganador tendrá un contrato por US$4.600 millones.
De acuerdo con la Nasa, estos consorcios deben cumplir con requisitos básicos en sus diseños. Por ejemplo, los vehículos deberán tener una autonomía de 10 kilómetros desde el módulo de aterrizaje con una sola carga de batería, alimentada por energía solar, superar pendientes moderadas; sobrevivir durante horas en regiones oscuras y zonas de frío glacial. Cabe destacar que los vehículos no estarán presurizados, lo que significa que los astronautas tendrán que llevar trajes espaciales. Se espera que su vida útil sea de 10 años.
El consorcio Astrolab, que reúne a Axiom Space y Odyssey Space Research, está construyendo un vehículo, que si bien tiene un aspecto elegante y compacto.
Aunque los consorcios no pueden revelar demasiados detalles sobre los vehículos, los tres cuentan con una filosofía de diseño diferente. Lunar Outpost de Colorado, que reúne a Lockheend Martin, General Motors, Goodyear Tire & Rubber Company y MDA Space, está fabricando un “camión espacial” de última generación. Este vehículo está pensado para mantener y construir infraestructuras a gran escala en la superficie lunar, así como transportar carga. Su avanzada tecnología y sus baterías también permiten que el vehículo funcione durante la gélida noche lunar, con o sin astronautas. El consorcio Instuitive Machines de Texas, que integra a las empresas AVL, Boeing, Michelin y Northrop Grumman, estaría trabajando en un diseño centrado en el astronauta, por lo que el vehículo se asemejaría más a un carro de carreras.
Lunar Outpost de Colorado, que reúne a Lockheend Martin, General Motors, Goodyear Tire & Rubber Company y MDA Space, está fabricando un “camión espacial” de última generación. Lunar Outpost
Por su parte, el consorcio Astrolab, que reúne a Axiom Space y Odyssey Space Research, está construyendo un vehículo, que si bien tiene un aspecto elegante y compacto, bastante versátil y cuenta con alta tecnología para realizar todo tipo de tareas y aguantar las altas y bajas temperaturas. PORTAFOLIO
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La industria de los hypercars atraviesa una transformación histórica impulsada por la innovación tecnológica y la competencia entre los principales fabricantes del mundo.
Los nuevos modelos incorporan soluciones heredadas directamente de la Fórmula 1, incluyendo avanzados sistemas aerodinámicos, materiales ultralivianos de fibra de carbono, sofisticadas suspensiones activas y cifras de potencia que superan ampliamente los 1,500 caballos de fuerza.
Sin embargo, el sector se encuentra dividido en dos grandes corrientes. Por un lado, varias marcas apuestan por la electrificación total, utilizando baterías de estado sólido y motores eléctricos independientes en cada rueda para maximizar el rendimiento.
Por otro lado, fabricantes tradicionales continúan defendiendo el legado de los motores de combustión de altas revoluciones, argumentando que la experiencia sonora, la respuesta mecánica y la conexión emocional con el conductor siguen siendo insustituibles.
Esta competencia tecnológica promete redefinir el futuro del automóvil de ultra lujo durante la próxima década.
El mundo del fútbol está de luto tras la trágica muerte del delantero portugués Diogo Jota, de 28 años, y su hermano André, de 26, en un accidente automovilístico ocurrido la madrugada del 3 de julio en la autovía A-52, a la altura del municipio de Cernadilla, en Zamora, España.
Ambos viajaban en un Lamborghini Urus cuando, según las primeras investigaciones, el vehículo sufrió el reventón de un neumático mientras intentaban adelantar a otro coche, lo que provocó que se salieran de la vía y el auto se incendiara tras el impacto. Los servicios de emergencia llegaron rápidamente, pero no pudieron hacer nada para salvarles la vida.
Diogo Jota, figura del Liverpool FC y de la selección de Portugal, había contraído matrimonio apenas 11 días antes del accidente y era padre de tres hijos. Su hermano André también era futbolista profesional en la Segunda División de Portugal. La noticia ha generado una ola de conmoción en el deporte mundial, con mensajes de despedida de clubes, compañeros y figuras como Cristiano Ronaldo.