Aunque no son tan graves como en 2021-22, existe la preocupación que los problemas actuales de la cadena de suministro se repercutan en los precios en los próximos meses.
Ha pasado una semana desde que el Dali, un buque portacontenedores, chocó contra el puente Francis Scott Key de Baltimore. Todavía está atascado allí, y las imágenes siguen siendo asombrosas, en parte porque el buque es enorme comparado con lo que queda del puente. ¿Cómo es posible que los planificadores no se dieran cuenta de que operar con superbuques en las confinadas aguas del puerto suponía un riesgo?
Y con el barco y los trozos del puente bloqueando la entrada al puerto, el puerto de Baltimore permanece cerrado. ¿Qué importancia tiene eso para la economía?
Bueno, habría sido un gran problema si hubiera ocurrido a finales de 2021 o principios de 2022, cuando las cadenas de suministro globales estaban bajo mucha presión. ¿Recuerdan cuando todos esos barcos iban y venían frente a Los Ángeles, esperando un atraque?
Ahora es menos importante: antes de Dalí, Baltimore sólo era el 17º puerto con más tráfico de EE.UU., y al parecer hay suficiente capacidad sobrante como para que la mayoría de los cargamentos que normalmente habrían pasado por Baltimore puedan desviarse a otros puertos de la Costa Este. El Dali no es el Ever Given, el buque que bloqueó el Canal de Suez cuando encalló en 2021.
Aun así, las cadenas de suministro mundiales no tienen tanta holgura como, por ejemplo, el verano pasado, después de que las interrupciones por la pandemia fueran casi cosa del pasado, porque Baltimore no es el único problema. El Canal de Panamá está funcionando a capacidad reducida porque una sequía histórica, probablemente en parte consecuencia del cambio climático, ha limitado el suministro de agua para llenar las esclusas del canal.
En otros lugares, los hutíes han estado disparando misiles contra los barcos que entran o salen del Mar Rojo, es decir, que se dirigen hacia o desde el Canal de Suez. Presumiblemente como resultado de estos y otros problemas, el ampliamente citado índice de la Fed de Nueva York sobre la presión de la cadena de suministro mundial, aunque todavía no parpadea con las luces rojas que mostraba en el invierno de 2021-22, ha empeorado significativamente desde el pasado mes de agosto:
Índice de presión de la cadena mundial de suministro (Reserva Federal de Nueva York)
Y dado lo que sabemos sobre las causas del repunte de la inflación de 2021-22, este empeoramiento me pone un poco nervioso.
Creo que es justo decir que a la gran mayoría de los economistas la evolución de la inflación en los últimos tres años los ha tomado desprevenidos. Al igual que muchos otros, no logré predecir el gran repunte inicial de la inflación. Pero incluso la mayoría de los economistas que acertaron en esa parte parecen, en retrospectiva, haber acertado por las razones equivocadas, porque no lograron anticipar la “desinflación inmaculada” de 2023: la inflación se desplomó, aunque no hubo recesión, y el elevado desempleo que algunos afirmaban que sería necesario para bajar la inflación nunca se materializó.
Una observación al margen: las mediciones oficiales de la inflación se calentaron un poco en los dos primeros meses de 2024. Pero gran parte de ello refleja probablemente el llamado efecto enero (que en realidad se reparte entre enero y febrero), en el que muchas empresas suben sus precios con la llegada de un nuevo año. La Reserva Federal y muchos economistas independientes esperan que la desinflación se reanude en los próximos meses.
Entonces,¿qué explica la rápida subida y bajada de la inflación? Allá por julio de 2021, los economistas de la Casa Blanca argumentaron que nos encontrábamos en una situación parecida al repunte de la inflación que comenzó en 1946: que la recuperación de la Covid había creado unas condiciones similares a las del período de principios de la posguerra, de demanda reprimida y cadenas de suministro interrumpidas. El repunte inflacionista de la posguerra terminó con relativa rapidez -al cabo de dos años- sin un periodo prolongado de elevado desempleo.
En retrospectiva, ese análisis parece acertado, ya que más o menos lo mismo parece haber ocurrido en el último ciclo de inflación. Siguiendo a Mike Konczal, del Instituto Roosevelt, que acaba de incorporarse a la administración Biden, he aquí un gráfico de las variaciones anuales de lainflación subyacente -medida como los precios al consumo excluidos los alimentos, que es la mejor cifra disponible desde la década de 1940- frente a la tasa de desempleo:
Variación de la inflación frente al desempleo (Oficina de Estadísticas Laborales)
Como se puede ver, 2023 se parece a finales de la década de 1940, no, como predijeron los pesimistas de la inflación, a la desinflación de Volcker de principios de 1980.
Un análisis más reciente de la Casa Blanca pone cifras adicionales a este diagnóstico, estimando una curva de Phillips -una ecuación que se supone que rastrea la inflación- que incluye los efectos de la presión de la cadena de suministro, utilizando la medida de la Fed de Nueva York. Según este modelo, las presiones de la cadena de suministro (más la interacción de estas presiones con la demanda) explican la mayor parte del aumento de la inflación por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal durante los últimos años:
Descomposición del exceso de inflación del IPC subyacente (Consejo de Asesores Económicos)
A la inversa, el modelo dice que el alivio de los problemas de la cadena de suministro a medida que las empresas se adaptaban al cambio económico explica la mayor parte de la desinflación desde 2022.
Todo esto tiene mucho sentido, y hasta hace poco me hacía sentir bastante cómodo sobre las perspectivas de un aterrizaje suave – la inflación cayendo a un nivel aceptable con el desempleo manteniéndose bajo.
Pero si pensamos que las perturbaciones de la cadena de suministro fueron el principal motor de la inflación y la atenuación de estas perturbaciones el principal motor de la desinflación, tenemos que preocuparnos por los efectos de un nuevo empeoramiento de la situación de la cadena de suministro.
Ahora bien, los problemas de la cadena de suministro en la actualidad no son ni remotamente tan graves como en 2021-22; si el desastre de Dalí hubiera ocurrido entonces, realmente habría sido un puente derrumbado demasiado lejos. Al menos según la medida de la Fed de Nueva York, en realidad hemos estado experimentando un tramo de presión de la oferta por debajo de lo normal, y todo lo que ha ocurrido es una vuelta a la normalidad. Esto podría no tener mucho efecto adverso sobre la inflación.
Pero no estoy tan seguro de esto como me gustaría. Las cadenas de suministro vuelven a ponerme nervioso.
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Panamá dio un paso formal en su aspiración de ingresar al Programa de Exención de Visas (Visa Waiver Program, VWP) de Estados Unidos con la conformación del Grupo de Trabajo Interinstitucional para la Exención de Visas, liderado por el ministro de Relaciones Exteriores encargado, Carlos A. Hoyos.
Este grupo fue establecido en una reunión que reunió a representantes de diversas instituciones del Gobierno, con el objetivo de definir los requisitos técnicos, operativos y de seguridad que Panamá deberá cumplir para avanzar en el proceso de ingreso al programa estadounidense.
El encuentro marcó el inicio formal de un proceso que implica una coordinación interinstitucional intensa, con miras a fortalecer la seguridad fronteriza, la gestión migratoria y el intercambio de información.
La mesa de trabajo operará de manera conjunta con la Embajada de Estados Unidos en Panamá y representantes del Departamento de Seguridad Nacional del país norteamericano, en una etapa que se presenta como compleja y de largo plazo.
Durante la reunión, el ministro encargado Hoyos explicó que la integración del grupo responde a un esfuerzo del Estado panameño por cumplir con los estándares técnicos y operativos exigidos por el Programa de Exención de Visas, que no solo cubre aspectos migratorios, sino también seguridad, gestión documental y cooperación bilateral.
Según Hoyos, avanzar en este proceso requiere del aporte coordinado de múltiples entidades nacionales, desde migración hasta aeronáutica civil, con un enfoque de corresponsabilidad para cumplir los requisitos que establece la ley estadounidense.
El funcionario subrayó además que el programa no solo representa una posible facilidad migratoria para los ciudadanos panameños, sino una herramienta para fortalecer los vínculos sociales, académicos y empresariales entre Panamá y Estados Unidos, siempre bajo estándares elevados de seguridad y confiabilidad.
Enfatizó que la exención de visas debe verse en el marco de una visión estratégica de largo plazo, con beneficios potenciales en turismo, comercio y movilidad educativa.
El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Cabrera, presente en el encuentro, señaló que su gobierno está compartiendo información técnica y apoyo con las autoridades panameñas para avanzar en el cumplimiento de los requisitos que establece la legislación estadounidense.
Hoy comienza la edición 2026 de la Copa Libertadores con el inicio de la Primera Fase, una instancia que marca el arranque oficial del certamen más importante de clubes en Sudamérica. El primer partido tendrá lugar en La Paz, donde The Strongest recibirá a Deportivo Táchira a las 21:30 horas en el estadio Hernando Siles, con el arbitraje de Paulo Cesar Zanovelli da Silva. Este encuentro abre la serie E1 y el ganador avanzará a la siguiente ronda, en busca de un lugar en la fase de grupos.
La primera semana de acción continúa el miércoles con el duelo entre 2 de Mayo de Paraguay y Alianza Lima de Perú, seguido el jueves por el enfrentamiento entre Juventud de Las Piedras de Uruguay y Universidad Católica de Ecuador. Todos los partidos de este tramo inicial se disputarán a las 21:30 horas, y la próxima semana se jugarán los encuentros de vuelta para definir a los equipos que seguirán en carrera.
En la Fase 1 participan clubes de Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela, federaciones que buscan dejar su huella en el certamen desde el primer día. Argentina no cuenta con representantes en esta instancia preliminar. Los tres equipos que superen la Fase 1 se sumarán a otros 13 que ya tienen su lugar asegurado en la Fase 2, cuyos partidos se disputarán entre el 17 y el 26 de febrero.
La estructura del torneo establece que tras la Fase 2, los ocho ganadores avanzarán a la última etapa previa, la Fase 3, donde se definirán los cuatro equipos que accederán a la fase de grupos. Aquellos clubes que no logren superar la Fase 3 tendrán la oportunidad de disputar la fase de grupos de la Copa Sudamericana.
En la fase de grupos de la Libertadores competirán 32 equipos de los diez países sudamericanos, incluidos los campeones vigentes de la Libertadores y la Sudamericana, junto a los que logren avanzar desde las rondas previas. Así se pone en marcha una nueva edición del máximo torneo continental, con el sueño intacto de la “Gloria Eterna”.