Tras estallar la guerra se dedicó a registrar crímenes contra la humanidad perpetrados durante la invasión de las tropas de Putin a su país. Murió este lunes a consecuencia de las heridas sufridas en un bombardeo a Kramatorsk
La escritora ucraniana, Victoria Amelina, durante uno de sus recorridos buscando testimonio sobre crímenes de guerra en pueblos aledaños a la ciudad de Kharkiv. (Twitter)
Hay un momento para escribir y otro para escuchar. Uno para dejarse llevar mientras se le pega a las teclitas y otro en el que el escritor se nutre, anoticia y recibe testimonio. La novelista ucraniana Victoria Amelina, 37, decidió que era la hora de dejar la computadora, colocarse un casco y comenzar a recopilar lo que estaba sucediendo, adentrarse en lo más oscuro para dar luz a las siguientes generaciones. Su país estaba en guerra, invadido por Rusia, y ella entendió que ya no podía abstraerse e imaginar historias. La realidad en Ucrania era demasiado pesada como para no percibirla. Amelina dejó de lado la escritura diaria para convertirse en una cronista del horror.
Victoria Amelina junto en compañía del también escritor colombiano Héctor Abad y el que fuera Alto Comisionado para la Paz de la presidencia de Colombia Sergio Jaramillo en una foto tomada poco antes del bombardeo.
Amelina desde hacía más de ocho meses viajaba por los campos de batalla buscando los testimonios y juntando las pruebas que puedan llevar a los criminales de guerra ante tribunales internacionales para recibir el castigo. “Es imposible escribir de otra cosa que no sea la guerra y ya hay demasiados periodistas más capacitados que yo para contar lo que sucede. Decidí hacer algo por los que ya no se puede entrevistar”, contó Amelina al Kyiv Independent desde Kharkiv.
Su reconversión en investigadora de crímenes de guerra comenzó con la desaparición de su colega y amigo, Volodymyr Vakulenko, célebre escritor de literatura infantil que había permanecido en el pueblo de Kapitolivka, cerca de Izium, en el oblast (provincia) de Khakiv, para cuidar de su hijo discapacitado. La zona estaba ocupada por los rusos en ese momento. Los asesinatos a mansalva, las violaciones y las torturas que se comenzaron a conocer apenas las tropas invasoras se veían obligadas a retirar, la hicieron pensar en lo peor. Decidió que apenas fuera liberado el pueblo de Kapitolivka iba a ir a investigar lo que le había sucedido a Vakulenko. Pero para eso tenía que prepararse. Fue cuando se contactó con la organización Truth Hounds (sabuesos de la verdad), especializada en la recopilación de pruebas para presentar los cargos en casos de crímenes de lesa humanidad. Asistió a clases virtuales y presenciales de fiscales, antropólogos y policías. Pasó noches enteras leyendo los estatutos de la Convención de Ginebra y los Tratados de Roma.
“No creo que el Derecho y los derechos humanos sean campos reservados a las personas licenciadas en Derecho. En última instancia, el derecho trata de seres humanos, o al menos debería tener a las personas en el centro; esto es lo que hace que el derecho se parezca a la literatura”, explicó Amelina.
La escritora ucraniana Victoria Amelina. (Arrosmith Press).
En septiembre, apenas las fuerzas ucranianas liberaron Kapitolivka, viajó junto a un equipo de expertos para comenzar la investigación sobre la desaparición de Vakulenko y cientos de otras personas.
“Sabía que habría miles de crímenes de guerra incluso sin este caso concreto”, dijo Amelina.
Así se enteró por la policía de Kharkiv que agentes de las fuerzas especiales rusas se llevaron al escritor en la noche del 24 de marzo de 2022, en un coche que estaba identificado por la clásica “Z” de los invasores. Dos días después encontraron tres cámaras de tortura en la cercana localidad de Balakliia. En el bosque, a las afueras de Izium, apareció una fosa común con cientos de cadáveres. Amelina estuvo ahí preparando los cuerpos para la identificación y tomando fotos de los rasgos distintivos y las ropas de las víctimas. El 28 de noviembre, cuando llegaron los análisis de ADN, se confirmó que el cadáver de Volodymyr Vakulenko se encontraba en la fosa número 319 del infame cementerio colectivo del bosque. Serhiy Bolvinov, jefe de investigación de la policía de Kharkiv, informó a BBC Ucrania en diciembre de 2022 que se encontraron dos balas de calibre 9 mm en el cuerpo de Vakulenko, disparadas con “probablemente” con una pistola Makarov, como la que utilizan los oficiales rusos.
Amelina siguió investigando, fue a ver a los padres de Vakulenko y logró hallar el diario que su amigo estaba escribiendo sobre la guerra y había enterrado bajo un cerezo del patio unos minutos antes de que fueran a secuestrarlo. Se sumó a las pruebas para cuando llegue el momento del juicio. Este mes está siendo exhibido en el Museo Literario de Kharkov. En su última entrada se puede leer: “¡Todo será Ucrania! Creo en la victoria”.“Pareciera que lo escribió a las apuradas, con sus verdugos en la puerta”, comentó Amelina.
Hay otra historia que marcó a Amelina y que se venía desarrollando desde hace décadas en su ciudad natal de Lviv, donde nació en 1986. Ella lo explicó así en un ensayo que escribió para Arrowsmith Press: “El historiador Timothy Snyder tituló su libro sobre estas tierras entre el Báltico y el Mar Negro “Bloodlands: Europa entre Hitler y Stalin”. En él relata el modo en que ambos regímenes persiguieron su proyecto utópico en mi Ucrania natal, asesinando en el proceso a millones de personas. El Terror Rojo y el genocidio ucraniano conocido como Holodomor, la matanza masiva de oficiales polacos y el llamado Renacimiento Ucraniano Ejecutado, que implicó la desaparición y matanza sistemática de cientos de escritores del país, el Holocausto y otros asesinatos masivos nazis ocurrieron aquí, en el territorio que yo llamo hogar. Estos acontecimientos convirtieron a la región en el lugar más mortífero del planeta durante las décadas de 1930 y 1940″.
Mientras desarrollaba su carrera literaria con estadías en Canadá y Estados Unidos, ganaba el premio Joseph Conrad 2021 y era finalista del Premio de Literatura de la Unión Europea 2019 por sus novelas “El síndrome de la caída o Homo Compatiens” y “El reino soñado de Dom”, traducidas al inglés, polaco, alemán, checo y neerlandés, recorría su natal Lviv en busca de las raíces que después la llevaron a su tarea de investigadora de crímenes de guerra. “Mi ciudad natal está situada justo en medio de las “tierras de sangre”, al oeste de Ucrania. Lviv fue fundada en 1256 por Danylo, rey de Rutenia. Sin embargo, los germanoparlantes la recuerdan como Lemberg, en el imperio austrohúngaro. Los polacos la recuerdan como Lwów. Durante la demasiado larga vida de la Unión Soviética, Lviv se rusificó: muchos de sus nuevos ciudadanos la llamaban L’vov”, continuó explicando en su ensayo.
Descubrió que su ciudad albergó a algunos de los autores más brillantes que describieron las atrocidades cometidas en estas tierras ensangrentadas y que mientras pertenecieron a la ex Unión Soviética, jamás se habló del Holocausto ni nada de lo que sucedió allí. “Es que, si tenían que explicar un genocidio, tenían que hablar del propio. Era mejor para ellos `olvidar´ todo”, explicó Amelina. Así es como encontró a la vuelta de su propia casa la familia de Philippe Sands, autor de “East West Street: Sobre los orígenes del genocidio y los crímenes contra la humanidad”. Este brillante libro examina la vida y obra de Raphael Lemkin y Hersh Lauterpacht, los abogados que desempeñaron un papel clave en los juicios de Núremberg, y que en el proceso definieron los conceptos modernos de los derechos humanos. “Si no fuera por estos dos hombres, que casualmente también vivían y estudiaban en la ciudad de Lviv, el mundo sería hoy un lugar diferente. Como lo seríamos mi familia y yo”, dijo. Lemkin, fue quien acuñó el término “genocidio” para describir la destrucción sistemática de una nación.
En el mismo barrio de Lviv, vivió el escritor y filósofo polaco Stanislaw Lem, más conocido como autor de la novela de ciencia ficción “Solaris”, adaptada posteriormente al cine por Andrei Tarkovsky (1972) y Steven Soderbergh (2002). Stanislaw Lem fue uno de los pocos descendientes de judíos que sobrevivieron al Holocausto en Lviv. Nunca quiso hablar ni escribir explícitamente sobre su experiencia, y nunca regresó a la ciudad. “Este `vecino´ silencioso se volvió importante para mí como escritor. Quería entender cómo el silencio sobre los genocidios se solapa y se transpone. Cuando me atreví a escribir sobre el superviviente del Holodomor que vivía en el apartamento de los supervivientes del Holocausto, ambienté mi novela precisamente en el apartamento de Stanislaw Lem en Lviv, cerca del viejo parque que todos los vecinos compartíamos”, escribió Amelina.
Victoria Amelina en una residencia abandonada cerca de Zaporizhia, Ucrania. (Twitter)
Con el recuerdo de sus ilustres “vecinos” y su “tarea de guerra”, como ella la define, la escritora trabajó cada vez más comprometida en su nuevo rol de investigadora de crímenes contra la Humanidad.
A principios de mayo estuvo en la zona de Zaporizhzhia, donde aún los rusos ocupan la central nuclear más grande de Europa del Este, y donde las tropas ucranianas se preparan para iniciar la crucial contraofensiva de primavera. “Vamos a ir avanzando detrás de los soldados. Es mejor entrevistar a la gente apenas se van los invasores, son la memoria fresca y encontrar las evidencias antes de que se borren. Para lo otro ya habrá tiempo”, comentó Amelina, pensando en un tribunal especial como el que funciona en La Haya donde se presenten las pruebas y tengan que sentarse los genocidas.
Nota publicada originalmente el 7 de mayo de 2023, actualizada el 3 de julio de 2023
Enfoque Now es una plataforma digital dedicada a conectar e informar a la comunidad latina acerca de los acontecimientos que suceden a nivel local e internacional.
México ha entregado a EEUU a 55 líderes de cárteles de droga en operaciones secretas durante el 2025
El operativo incluyó sigilo extremo, drones de vigilancia y sustitución de personal penitenciario. Las autoridades temían fugas, atentados y motines de último minuto
En una de las operaciones conjuntas más ambiciosas entre México y EstadosUnidos, 55 líderes de cártelesmexicanos fueron entregados este año a la justicia estadounidense en dos misiones bajo estrictas medidas de seguridad. La acción, resultado de una presión diplomática ejercida principalmente por la administración de Donald Trump, representa un golpe a las estructurascriminales y un giro en la cooperación bilateral frente al tráficodedrogas.
De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal (WSJ), los reos trasladados representan las cúpulas de organizaciones como Sinaloa, Jalisco Nueva Generación y Zetas. Entre los extraditados figuran nombres emblemáticos como Rafael Caro Quintero, acusado del asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena en 1985 y prófugo de la justicia estadounidense por décadas.
Durante sus estancias en prisiones de México, estos reclusos contaban con redes de corrupción que les permitían acceso a armas, drogas, mujeres y dispositivostelefónicos. Según funcionarios estadounidenses y mexicanos, desde sus celdas coordinaban el envío de toneladas de heroína, fentanilo, cocaína y metanfetamina hacia EstadosUnidos, además de ordenar homicidios y secuestros.
El proceso de extradición se mantuvo en completo sigilo ante el temor de fugas, motines y posibles atentados contra los propios capos, quienes representaban riesgos de filtración de información sensible. “Nunca en la historia de nuestra agencia hemos visto la remoción de este nivel de criminales desde México”, señaló Derek Maltz, exjefe interino de la Administración de Control de Drogas (DEA).
La transferencia de los líderescriminales requirió la movilización de 2.000 efectivos de fuerzas especiales mexicanas. “Fue una misión que no podía fallar. Cualquier filtración habría encendido alarmas y disparado la violencia”, aseguró un alto funcionario mexicano al WSJ.
El nivel de secreto fue tal que los propios detenidos desconocían su destino hasta pisar territorio estadounidense. “Welcome to America!”, exclamó Maltz al recibir al primer grupo de extraditados. Los raslados se ejecutaron en dos bloques: la primera hace nueve meses y la segunda en agosto. Los prisioneros desembarcaron en ciudades como Chicago, Phoenix, San Antonio, Nueva York y Washington D.C..
Entre los extraditados sobresalen los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño, antiguos jefes de Los Zetas, organización responsable de una oleada de violencia. Conforme a fuentes oficiales mexicanas, los Treviño controlaban desde prisión una red de más de 600 internos y han sido vinculados al asesinato de 18 custodios penitenciarios.
Nicolás Maduro recurre a custodios cubanos y se esconde en múltiples lugares ante el temor de un ataque de Estados Unidos
El dictador chavista ha cambiado su rutina, teléfonos y lugares de descanso, y ha delegado responsabilidades clave de su protección en agentes de inteligencia de La Habana
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha reforzado de manera significativa su seguridad personal, incluyendo el cambio de lugar donde duerme, y ha recurrido a Cuba, su principal aliado, ante la creciente amenaza de una intervención militar estadounidense en el país.
Así lo confirman varias personas cercanas al gobierno venezolano. Describen un clima de tensión y preocupación dentro del entorno íntimo del mandatario, aunque aseguran que Maduro considera que mantiene el control y que podrá superar este desafío, el más grave en sus 12 años de gobierno.
Para protegerse de un posible ataque de precisión o de una incursión de fuerzas especiales, Maduro ha cambiado repetidamente de lugar para dormir y de teléfono celular, según dichas fuentes. Estas precauciones se intensificaron desde septiembre, cuando Estados Unidos empezó a acumular buques de guerra y a atacar embarcaciones que la administración de Trump afirma que traficaban drogas desde Venezuela.
Para reducir el riesgo de ser traicionado, Maduro también ha ampliado el papel de los guardaespaldas cubanos en su equipo de seguridad personal y ha incorporado más oficiales de contrainteligencia cubanos al ejército venezolano, indicó una de las fuentes.
Sin embargo, en público, Maduro ha intentado minimizar las amenazas de Washington, mostrándose relajado y despreocupado, haciéndose presente en actos públicos sin previo aviso, bailando y publicando videos propagandísticos en TikTok.
Las siete personas cercanas al gobierno entrevistadas para este artículo pidieron el anonimato por temor a represalias o porque no estaban autorizadas a hablar con la prensa. El Ministerio de Comunicación de Venezuela, responsable de las consultas de medios, no respondió a la solicitud de comentarios sobre el artículo.
La administración Trump ha acusado a Maduro de liderar un “cártel narcoterrorista” que inunda a Estados Unidos de drogas, una narrativa que, según muchos funcionarios actuales y anteriores en Washington, busca en última instancia un cambio de régimen. Sin embargo, Trump ha combinado esas amenazas con menciones a una posible solución diplomática. Él y Maduro conversaron por teléfono el mes pasado para discutir una posible reunión.