El gobierno de Donald Trump ha emitido un ultimátum a 36 países, en su mayoría africanos, exigiendo mejoras en sus procesos de verificación de antecedentes y documentación de viaje. De no cumplir con estas condiciones en un plazo de 60 días, sus ciudadanos podrían enfrentar una prohibición de ingreso a Estados Unidos.
El Departamento de Estado envió un cable diplomático instruyendo a embajadas y consulados a evaluar la disposición de estos países para colaborar. Las exigencias incluyen aceptar a sus ciudadanos deportados desde EE.UU. y garantizar que sus pasaportes y procesos migratorios sean confiables.
Entre los países señalados figuran Egipto, Nigeria, Siria, Liberia y Yibuti, algunos de ellos aliados históricos de EE.UU.
Esta medida se suma a una política migratoria más estricta que ya ha impuesto restricciones a ciudadanos de 12 países y limitaciones parciales a otros 7. La administración argumenta que estas acciones buscan proteger la seguridad nacional y evitar abusos en el sistema de visas.
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La política migratoria vuelve a ocupar el centro de la agenda en Estados Unidos tras el incremento de operativos de control y deportación realizados por las autoridades federales en distintas ciudades del país. Las acciones forman parte de la estrategia del gobierno para reforzar el cumplimiento de las leyes migratorias y atender el aumento de cruces irregulares en años recientes.
Mientras los defensores de las medidas argumentan que son necesarias para fortalecer la seguridad fronteriza y el orden migratorio, organizaciones de derechos civiles y grupos comunitarios han expresado preocupación por el impacto que estas operaciones pueden tener en familias y trabajadores inmigrantes.
El tema continúa generando intenso debate político y social a nivel nacional, especialmente en estados con importantes comunidades migrantes, a medida que se discuten nuevas propuestas de reforma y control migratorio.
Un terremoto de magnitud 6.1 se registró este lunes en el Canal de Yucatán, al noroeste de Cuba, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El movimiento telúrico fue percibido en distintas zonas de Cuba, Florida y México.
Los expertos destacan que el evento ocurrió en una región considerada relativamente estable desde el punto de vista tectónico. La hipótesis principal apunta a la reactivación de antiguas fallas geológicas formadas durante la apertura del Golfo de México hace más de 150 millones de años.