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Tecnología

¿Qué pasa si dejas cargando el celular toda la noche? Esto dice la ciencia

La combinación de ciclos de recarga innecesarios y mala disipación térmica puede desencadenar problemas

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Los teléfonos inteligentes actuales, tanto con sistema operativo Android como iOS, incorporan mecanismos para evitar sobrecargas. Una vez que la batería alcanza el 100% de carga, el flujo de energía se interrumpe.

Este sistema de protección evita incidentes graves como el sobrecalentamiento extremo o fallos eléctricos críticos. Aun así, la práctica de dejar el dispositivo conectado durante varias horas después de alcanzar la carga completa puede acelerar el proceso natural de degradación de la batería.

Por qué se deteriora la batería con esta costumbre

Las baterías de ion de litio, utilizadas por la mayoría de los smartphones actuales, están diseñadas para operar de manera eficiente en un rango específico de temperatura. Cuando un teléfono permanece enchufado durante horas, pequeñas fluctuaciones de carga ocurren cada vez que el dispositivo se activa para recibir notificaciones, ejecutar procesos en segundo plano o actualizar aplicaciones.

Estas microcargas continuas generan un estrés innecesario sobre la batería, que en condiciones ideales debería mantenerse en reposo una vez cargada.

Los impactos en la batería

El daño no se manifiesta de forma inmediata, pero sí acorta la cantidad de ciclos de carga que la batería puede soportar. Un ciclo se contabiliza cada vez que se consume el equivalente al 100% de la batería, aunque no sea de una sola vez.

Las investigaciones técnicas de fabricantes y laboratorios coinciden que mantener el teléfono al 100% durante largos periodos, como ocurre por la noche, reduce la capacidad de retención de energía con el tiempo.

Además, cargar el teléfono encendido incrementa la probabilidad de que esos procesos de fondo activen el consumo energético de forma intermitente, obligando al cargador a iniciar nuevas sesiones de recarga que no son necesarias.

Enfoque Now es una plataforma digital dedicada a conectar e informar a la comunidad latina acerca de los acontecimientos que suceden a nivel local e internacional.

Ciencia

CHINA APUESTA AL FUTURO: EL TREN BALA SUBMARINO QUE PROMETE REVOLUCIONAR EL TRANSPORTE

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Un proyecto que podría cambiar la ingeniería mundial

China vuelve a sorprender al mundo con uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de la historia moderna: un tren bala submarino que conectará las ciudades de Dalian y Yantai, atravesando el Mar de Bohai a velocidades de hasta 250 kilómetros por hora.

Actualmente, recorrer esta ruta puede tomar entre 6 y 8 horas, dependiendo si se viaja por carretera o ferry. Con esta nueva obra, el trayecto podría reducirse a apenas 40 minutos, transformando por completo la movilidad de pasajeros y mercancías.

El megaproyecto bajo el mar

La obra, conocida como Bohai Strait Tunnel, contempla una inversión estimada entre 220.000 y 300.000 millones de yuanes (decenas de miles de millones de dólares).

El diseño incluirá:

Dos túneles ferroviarios paralelos
Una galería central para emergencias y mantenimiento
Sistemas avanzados de ventilación y evacuación
Monitoreo inteligente en tiempo real
Tecnología de mantenimiento predictivo

El gran reto: ingeniería extrema

El proyecto enfrenta importantes desafíos técnicos debido a la compleja geología marina y la presencia de fallas sísmicas en la zona.

Para garantizar la seguridad, China planea integrar:

Sensores de filtración de agua
Centros de control en tiempo real
Protocolos especiales de rescate
Infraestructura antisísmica avanzada

¿Cuándo estará listo?

Aunque actualmente se encuentra en fase de planificación y evaluación técnica, las autoridades proyectan que el tren submarino podría entrar en operación alrededor del 2035.

Además de revolucionar el transporte, la obra podría generar miles de empleos e impulsar el comercio interno y la exportación.
¿Estamos viendo el futuro del transporte mundial?

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Mundo

Investigan si los viajes espaciales debilitan el sistema inmunitario humano: las estrategias de prevención

Científicos evalúan los riesgos y proponen acciones para preservar la salud de los astronautas. Qué dicen los nuevos estudios

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La humanidad se encuentra en un momento sin precedentes. Los planes de visitar la Luna, establecer estaciones espaciales permanentes e incluso arribar a Marte en la próxima década, ya no pertenecen al reino de la ciencia ficción.

Sin embargo, junto con estas ambiciones extraordinarias surgen riesgos desconocidos y complejos para la salud humana, siendo el sistema inmunitario uno de los más vulnerables.

Para comprender mejor estos efectos, un equipo internacional liderado por el doctor Daniel Winer, del Buck Institute for Research on Aging, en colaboración con la NASA, la Agencia Espacial Europea y otras universidades, ha desarrollado un marco científico integral denominado astroinmunología.

Esta subdisciplina analiza cómo los factores estresantes del espacio alteran la fisiología inmunitaria y explora estrategias para proteger la salud de los astronautas en misiones de larga duración.

“El futuro de la humanidad implicará vivir en el espacio exterior o en mundos distantes para algunas personas. El objetivo principal de establecer esta subespecialidad emergente de la astroinmunología es desarrollar contramedidas para proteger la salud de quienes exploran la vida fuera de la Tierra”, señaló Winer.

El trabajo publicado en Nature Reviews Immunology no se limita a describir los problemas observados durante las misiones espaciales, sino que ofrece una comprensión mecanicista de cómo la microgravedad, la radiación cósmica, los cambios en los patrones de sueño y los factores de estrés fisiológico afectan la función inmunitaria.

Estos estudios aprovechan análisis multiómicos modernos, que incluyen perfiles transcriptómicos, proteómicos y metabolómicos, para delinear los mecanismos celulares y moleculares que explican la disminución de la eficacia del sistema inmunitario en el espacio.

Uno de los hallazgos más críticos es el impacto de la microgravedad en las células inmunitarias. En ausencia de la atracción gravitacional terrestre, los linfocitos T y las células NK presentan una proliferación, diferenciación y capacidad de respuesta reducidas. La desorganización del citoesqueleto altera la señalización y la comunicación intercelular, mientras que la disfunción mitocondrial incrementa la producción de especies reactivas de oxígeno (ERO), que dañan células y tejidos.

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