Policías de Florida y agentes de la Patrulla Fronteriza comparten sus vehículos como parte de su estrategia migratoria
La operación se desarrolla sin anuncios oficiales, involucra interrogatorios en el acto tras infracciones vehiculares y ha sido confirmada mediante registros judiciales y testimonios de abogados especializados en inmigración
Policías estatales de Florida y agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) están compartiendo vehículos para aplicar leyes migratorias en operativos de tránsito ordinarios, revelaron documentos judiciales federales a los que accedió WPTV. Esta estrategia permite a los agentes federales interrogar y arrestar a personas sin estatus migratorio regular inmediatamente después de una infracción de tráfico, sin necesidad de esperar a otros funcionarios de inmigración.
Hasta el martes, esta táctica no había sido reportada ni comunicada oficialmente por las autoridades estatales ni federales. El descubrimiento fue confirmado por múltiples abogados de inmigración que, al ser consultados por el medio, afirmaron desconocer por completo la existencia de esta práctica, que se estaría ejecutando sin transparencia pública ni lineamientos formales conocidos.
“Esto es nuevo”, declaró al medio el abogado Richard Hujber, con sede en Boynton Beach. En su opinión, la medida facilita los arrestos inmediatos de personas indocumentadas al evitar demoras en la llegada de agentes de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas). Según explicó, “una de las cuestiones es no tener que esperar a que llegue ICE. He visto cómo eso toma horas, y en distintas administraciones, donde no era una prioridad, simplemente se esperaba sin saber qué hacer con la persona”.
Casos judiciales revelan el uso de infracciones menores como punto de partida para arrestos migratorios
Según los documentos judiciales revisados por WPTV, al menos dos arrestos recientes evidencian este procedimiento. En el primer caso, un agente de la Policía de Carreteras de Florida detuvo un vehículo cuyo conductor no realizó una parada completa antes de girar a la derecha con semáforo en rojo. Un agente de la Patrulla Fronteriza, que viajaba en el mismo vehículo patrullero marcado, interrogó a los ocupantes y arrestó a un hombre originario de Guatemala. El detenido enfrenta el cargo federal de “extranjero previamente deportado encontrado en Estados Unidos”, que conlleva una pena máxima de 20 años de prisión.
En un segundo incidente, otro conductor fue detenido por tener el parabrisas polarizado. Nuevamente, un agente federal presente en el mismo patrullero interrogó a los pasajeros y detuvo a un hombre que declaró haber ingresado de forma ilegal al país desde México. Al igual que en el caso anterior, fue acusado formalmente con el mismo delito migratorio.
Enfoque Now es una plataforma digital dedicada a conectar e informar a la comunidad latina acerca de los acontecimientos que suceden a nivel local e internacional.
Un mes después de ser detenidos, Nicolás Maduro y Cilia Flores siguen encarcelados en Nueva York, aguardando una audiencia judicial programada para marzo.
Las autoridades estadounidenses mantienen en prisión al ex dictador venezolano y a su esposa, quienes se declararon inocentes de acusaciones de narcotráfico y corrupción mientras esperan la próxima audiencia
El ex dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, cumplieron un mes detenidos en Nueva York, donde permanecen recluidos en una cárcel federal tras declararse inocentes de los delitos de narcotráfico y corrupción que les imputa la Justicia de Estados Unidos, mientras aguardan una nueva audiencia judicial prevista para marzo.
En ese contexto, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York solicitó el lunes posponer la próxima audiencia del proceso penal. El órgano fiscal pidió al juez Alvin Hellerstein que la sesión, originalmente fijada para el 17 de marzo, se reprograme para el 26 del mismo mes, con el objetivo de resolver cuestiones logísticas y concluir el intercambio de pruebas con la defensa.
Maduro y Flores se encuentran presos desde el 3 de enero, cuando fueron capturados en Caracas durante una operación militar estadounidense y trasladados al Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn. Dos días después, el 5 de enero, salieron brevemente del penal para asistir a su primera audiencia de lectura de cargos ante un juez federal en un tribunal de Manhattan.
En esa comparecencia inicial, Maduro rechazó las acusaciones y sostuvo ante el juez que continúa siendo el presidente de Venezuela. “Soy un prisionero de guerra” y fui “secuestrado”, afirmó durante la audiencia, según consta en el registro judicial. Flores, por su parte, también se declaró no culpable de los cargos que enfrenta.
La Fiscalía estadounidense acusa a Maduro decuatro delitos federales. Tres de ellos corresponden a conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos. El cuarto cargo es por posesión de esas armas. En el caso de Flores, la imputación incluye otros cuatro cargos: dos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y otro de posesión de armas.
Las acusaciones forman parte de un amplio expediente presentado por la Justicia de Estados Unidos en 2020, que sostenía que altos funcionarios del régimen venezolano integraban el denominado Cártel de los Soles, organización designada terrorista por Washington y que atribuía su liderazgo a Maduro. Sin embargo, tras la captura del ex mandatario, la Fiscalía eliminó en la nueva imputación las referencias al cártel como una organización criminal estructurada y ya no presenta a Maduro como su jefe.
Encalló un buque de desembarco de la Armada de Venezuela durante ejercicios de defensa
El navío Capana (T-61) quedó varado cerca de la costa de Falcón, con el casco sumergido por debajo de su línea de flotación habitual, sin posibilidad de recuperar la flotabilidad ni zafarse por sus propios medios
El buque de desembarcoCapana (T-61) de la Armada Bolivariana de Venezuela quedó parcialmente sumergido durante un ejercicio militar en aguas del estado Falcón, al norte del país, según imágenes difundidas en redes sociales.
En las tomas, el casco del navío aparece hundido por debajo de su línea de flotación habitual, con el agua alcanzando el número identificatorio del buque. El hecho ocurre menos de dos años después de que la nave recibiera una modernización integral.
Según los videos y fotografías tomadas desde la costa, el buque se desplomó de proa luego de encallar y no pudo recuperar su capacidad de flotación ni liberarse por sus propios medios. La embarcación quedó varada cerca de la playa, con el agua cubriendo parte importante del casco.
Hasta el momento, ni el Ministerio de Defensani el Comando Estratégico Operacional de la FANB han emitido un comunicado sobre el episodio ni sobre la situación de la tripulación.
El Capana T-61 es uno de los cuatro buques de desembarco clase Capana-Alligator, encargados originalmente a astilleros de Corea del Sur en 1982 y en servicio desde 1984. Con un desplazamiento de 4.070 toneladas, 104,8 metros de eslora y una capacidad operativa para transportar hasta seis tanques o 18 vehículos blindados, estos buques están equipados para mover tropas y material en grandes volúmenes.
Su dotación regular es de 130 tripulantes, aunque en esta operación se estima que llevaba más de 300 personas entre militares y personal de apoyo, según reportes extraoficiales.
Entre 2020 y 2023, el ARV Capana fue sometido a una revisión de media vida en los astilleros nacionales DIANCA, culminando en abril de 2023. El proceso incluyó la modernización de sistemas de armamento, motores, compartimientos, comunicaciones, rampa de proa y cubierta de vuelo, entre otras áreas críticas.
“El barco fue actualizado y puesto nuevamente en servicio tras una amplia modernización que costó varios años”, informó un reporte oficial sobre las tareas de mantenimiento.