Este martes se conoció la órden de un juez de la Alcaldía de Nueva York por la que más de 3.000 empleados municipales deberán ser readmitidos en sus puestos de trabajo. Se trata de personas que habían sido despedidas por negarse a vacunarse contra el COVID-19.
El fallo fue inicialmente emitido este lunes por el juez Ralph Porzio y se dio a conocer hoy. El magistrado argumentó que la orden emitida por el DIrectorio de Salud sobre la obligatoriedad de la inoculación fue “arbitraria y caprichosa” y supuso una infracción de la separación de poderes -ya que la orden debió surgir de la asamblea de la ciudad o el poder Legislativo, en lugar del Ejecutivo-.
Por su parte, el Directorio de Salud local adelantó que recurrirá a la decisión.
El estado de Nueva York dispuso la obligatoriedad de las vacunas el pasado 1 de noviembre para todos los empleados tanto de la Alcaldía como del sector privado. Este plazo se extendió en varias oportunidades por aquellos trabajadores que se negaban a inocularse contra el virus por cuestiones religiosas o personales, entre otras. El pasado 13 de febrero venció la última prórroga.
Con vigencia inmediata, los despedidos deberán ser readmitidos en sus puestos y, adicionalmente, se les deberá abonar todos los salarios atrasados desde el momento del despido.
Entre los afectados hay policías, profesores y personal sanitario; el total supone menos del 1% de la fuerza laboral de la ciudad, que emplea a 370.000 personas.
Este grupo de reticentes es una muestra de una porción de la sociedad estadounidense que desconfía de las dosis que se suministran para hacer frente al virus. Entre ellos, destacan muchos seguidores del ex presidente Donald Trump, quien también manifestó en múltiples oportunidades su desconfianza sobre el virus y su orígen.
Sin embargo, éstos casos son cada vez menos. Según el portal gubernamental dedicado al coronavirus, un 80% de la población norteamericana ya ha recibido la vacuna. La cifra asciende en las franjas etarias mayores.
Joe Biden reforzó su dosis contra el virus
El presidente Joe Biden recibió este martes una quinta dosis contra la enfermedad. El mandatario transitó un cuadro de coronavirus en julio y en agosto contrajo nuevamente la enfermedad. Es por ello que debió esperar unos meses para poder inocularse. Asimismo, la segunda dosis de refuerzo -y cuarta en el esquema completo- la había recibido el 30 de marzo.
El refuerzo tiene lugar en la previa del invierno boreal y se enmarca en una campaña destinada a la población para que todos se aseguren de tener altas sus defensas contra el virus y así garantizar una temporada navideña sana.
“Si confías en tu vieja vacuna de hace nueve meses o en una infección de hace un año, probablemente no será suficiente y esa es una de las razones por las que estamos instando a todos los estadounidenses —pero en particular a los estadounidenses de edad avanzada, sobre todo a los ancianos— a que se pongan la nueva vacuna COVID actualizada, porque creo que va a suponer una diferencia realmente grande”, aseguró el doctor Ashish Jha, líder de la respuesta de la Casa Blanca al COVID-19, en el programa “Today” de la cadena NBC.
Así, Biden se mostró en la Casa Blanca junto a los médicos que dirigen los esfuerzos del gobierno contra la propagación del virus y ejecutivos de farmacias -que han estado trabajando en fórmulas renovadas que den una óptima respuesta a las nuevas subvariantes y cepas dominantes en el país-.
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