Este domingo 4 de abril terminó el fin de semana largo por motivo de la Semana Santa en México, un periodo vacacional que suele convocar miles de mexicanos en las principales playas del país; sin embargo, por la presencia del COVID-19, la sugerencia de la Secretaría de Salud (SSa) fue evitar las aglomeraciones para evitar una tercera oleada de casos.
A pesar de que esto pudiera generar una nueva crisis por el nuevo coronavirus, miles de mexicanos decidieron acudir a playas, balnearios y centros turísticos de diversos puntos de la república, elevando los números de ocupación hotelera por encima de lo recomendado por las autoridades sanitarias.
En la mayoría de los estados de la república el semáforo epidemiológico, instrumento de medición que determina el factor de riesgo infeccioso, indica color amarillo y naranja, lo cual quiere decir que las actividades sociales no deben de ser reanudadas como antes de la pandemia, sino que deben de estar bajo estrictos métodos de control; no obstante, los bañistas hicieron presencia en las playas del país.
De acuerdo con la página del gobierno federal, el indicador naranja refiere que “además de las actividades económicas esenciales, se permitirá que las empresas de las actividades económicas no esenciales trabajen con el 30% del personal para su funcionamiento, siempre tomando en cuenta las medidas de cuidado máximo para las personas con mayor riesgo de presentar un cuadro grave de COVID-19, se abrirán los espacios públicos abiertos con un aforo (cantidad de personas) reducido”.
Por su cuenta, el color amarillo indica que “todas las actividades laborales están permitidas, cuidando a las personas con mayor riesgo de presentar un cuadro grave de COVID-19. El espacio público abierto se abre de forma regular, y los espacios públicos cerrados se pueden abrir con aforo reducido. Como en otros colores del semáforo, estas actividades deben realizarse con medidas básicas de prevención y máximo cuidado a las personas con mayor riesgo de presentar un cuadro grave de COVID-19”.
Estas consideraciones contrastan con lo referido por la Secretaría de Turismo del estado de Guerrero, ya que indica que en Acapulco, la ocupación de la zona tradicional está al 45.3%; mientras que en la diamante llegó al 38.7%; y, finalmente, en la zona dorada al 51.4 por ciento.
Por su cuenta, en el estado de Quintana Roo la ocupación hotelera de Cancún llegó al 63.2%, mientras que en la zona de la Riviera Maya se posicionó en el 38.7%, en Cozumel se llegó al 53.2% y en la Gran Costa Maya se alcanzó el 29.8 por ciento.
Cabe recordar que el sector turístico fue uno de los más afectados con la llegada de la pandemia, pues por disposición oficial entró en vigor la Jornada Nacional de Sana Distancia, misma que promovía las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en materia restrictiva para actividades sociales no esenciales e incentivaba el distanciamiento social.
De tal modo que a partir de Marzo del año pasado, resultaba casi imposible acudir a cualquier centro turístico en cualquiera de sus vertientes. Fue por esto que el sector hotelero, restaurantero y de entretenimiento sufrieron grandes pérdidas de recursos.
Por lo que reiniciar operaciones en esta semana resultó crucial para diversos empresarios que operaban en números rojos desde agosto del 2020 derivado de la baja afluencia turística tanto nacional como internacional. Ahora, con el periodo de reactivación se espera que estas industrias puedan recuperarse del embate económico que trajo consigo el SARS-CoV-2; no obstante, continúa latente la amenaza de un nuevo repunte por los miles de vacacionistas. En todo caso, estos números comenzarán a manifestarse dentro de unas semanas, que es el periodo de incubación asintomática del COVID-19.
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BOGOTÁ, Colombia — El candidato independiente Aberaldo de la Espriella, conocido por su postura firme contra el crimen, obtuvo la mayor cantidad de votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebradas el domingo, lo que lo enfrentará en una segunda vuelta con Iván Cepeda, aliado del presidente saliente Gustavo Petro.
Al no alcanzar ninguno de los aspirantes la mayoría absoluta requerida para ganar en la primera ronda, los colombianos volverán a las urnas en junio para definir al próximo mandatario.
Tras conocerse los resultados preliminares, Cepeda y Petro expresaron dudas sobre el proceso electoral, afirmando —sin aportar evidencias— que pudo haber existido manipulación de votos e injerencia extranjera en la elección.
Cepeda señaló que esperará la revisión completa de los resultados por parte de las autoridades electorales antes de emitir una posición definitiva sobre los comicios.
“Nos pronunciaremos cuando las comisiones escrutadoras hayan esclarecido plenamente lo sucedido”, afirmó el candidato, aunque reconoció que todo apunta a una segunda vuelta electoral.
Con el 99,98 % de las mesas escrutadas, De la Espriella registraba cerca del 44 % de los votos, mientras que Cepeda alcanzaba aproximadamente el 41 %, de acuerdo con cifras oficiales.
Iván Cepeda, senador de tendencia progresista, ha prometido dar continuidad a la controvertida política de “paz total”, una iniciativa que busca alcanzar acuerdos con grupos guerrilleros y organizaciones criminales para reducir la violencia en el país.
Aunque Cepeda lideró de manera constante las encuestas durante gran parte de la campaña, en las semanas previas a la votación del domingo Aberaldo de la Espriella logró un rápido ascenso en la intención de voto, impulsado por su promesa de combatir con mayor firmeza a los grupos armados y reforzar la seguridad en Colombia.
El ajustado resultado de la primera vuelta podría representar un desafío para Iván Cepeda en la segunda ronda electoral, ya que se espera que Aberaldo de la Espriella atraiga el respaldo de los votantes que apoyaron a otros candidatos conservadores en la primera fase de la contienda.
De la Espriella, un recién llegado a la política nacional apodado “El Tigre”, ha intentado proyectarse como un aliado ideológico del presidente estadounidense Donald Trump, destacando posiciones de firmeza en materia de seguridad y orden público.
Durante un enérgico discurso la noche del domingo, pronunciado detrás de un cristal blindado frente a sus simpatizantes, el candidato hizo un llamado a la observación internacional de la segunda vuelta.
“Que Estados Unidos y las fuerzas democráticas supervisen esta segunda vuelta electoral. Yo lideraré esta batalla; seré el mejor guerrero de Colombia”, afirmó De la Espriella mientras golpeaba su pecho ante la multitud.
Un mes después de ser detenidos, Nicolás Maduro y Cilia Flores siguen encarcelados en Nueva York, aguardando una audiencia judicial programada para marzo.
Las autoridades estadounidenses mantienen en prisión al ex dictador venezolano y a su esposa, quienes se declararon inocentes de acusaciones de narcotráfico y corrupción mientras esperan la próxima audiencia
El ex dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, cumplieron un mes detenidos en Nueva York, donde permanecen recluidos en una cárcel federal tras declararse inocentes de los delitos de narcotráfico y corrupción que les imputa la Justicia de Estados Unidos, mientras aguardan una nueva audiencia judicial prevista para marzo.
En ese contexto, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York solicitó el lunes posponer la próxima audiencia del proceso penal. El órgano fiscal pidió al juez Alvin Hellerstein que la sesión, originalmente fijada para el 17 de marzo, se reprograme para el 26 del mismo mes, con el objetivo de resolver cuestiones logísticas y concluir el intercambio de pruebas con la defensa.
Maduro y Flores se encuentran presos desde el 3 de enero, cuando fueron capturados en Caracas durante una operación militar estadounidense y trasladados al Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn. Dos días después, el 5 de enero, salieron brevemente del penal para asistir a su primera audiencia de lectura de cargos ante un juez federal en un tribunal de Manhattan.
En esa comparecencia inicial, Maduro rechazó las acusaciones y sostuvo ante el juez que continúa siendo el presidente de Venezuela. “Soy un prisionero de guerra” y fui “secuestrado”, afirmó durante la audiencia, según consta en el registro judicial. Flores, por su parte, también se declaró no culpable de los cargos que enfrenta.
La Fiscalía estadounidense acusa a Maduro decuatro delitos federales. Tres de ellos corresponden a conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos. El cuarto cargo es por posesión de esas armas. En el caso de Flores, la imputación incluye otros cuatro cargos: dos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y otro de posesión de armas.
Las acusaciones forman parte de un amplio expediente presentado por la Justicia de Estados Unidos en 2020, que sostenía que altos funcionarios del régimen venezolano integraban el denominado Cártel de los Soles, organización designada terrorista por Washington y que atribuía su liderazgo a Maduro. Sin embargo, tras la captura del ex mandatario, la Fiscalía eliminó en la nueva imputación las referencias al cártel como una organización criminal estructurada y ya no presenta a Maduro como su jefe.