Fue hace cinco años, en un Walmart de El Paso, Texas, muy cerca de la frontera con México. El asesino fue condenado a 90 cadenas perpetuas y podría enfrentar la pena capital
Manejó casi once horas, se puso auriculares aislantes para no escuchar los gritos y abrió fuego con un fusil semiautomático en medio de una sucursal de Walmart. Asesinó a 23 personas e hirió a la misma cantidad. Fue hace exactamente cinco años y fue en El Paso, Texas, uno de los puntos claves de la frontera entre Estados Unidos y México. Eran cerca de la diez de la mañana y su objetivo era claro: quería matar latinos.
Patrick Crusius se entregó un rato después a la Policía de este estado norteamericano y confesó ser el autor de la masacre, que al día de hoy es la séptima más grave de los últimos cuarenta años entre los tiroteos masivos que se producen con preocupante frecuencia en Estados Unidos.
En julio de 2023 sus actos le valieron una condena a 90 cadenas perpetuas consecutivas porque la Justicia federal lo encontró culpable de 90 cargos de asesinato y crímenes de odio. La fiscalía local de El Paso anticipó en esa instancia que iría por más: se espera para este año o el que viene un juicio en el que los fiscales pedirán la pena de muerte para Crusius.
Luis Calvillo, un veterano de guerra de Irak, recibió cinco tiros en la masacre en El Paso, Texas. (Tamir Kalifa/The New York Times)
El día de la masacre murieron trece estadounidenses, nueve mexicanos y un alemán. Y resultaron heridos diecisiete norteamericanos y seis mexicanos. El ataque terrorista doméstico -así lo catalogó primero la investigación y luego la Justicia federal- enseguida reveló sus características: se había cometido en la sucursal de un supermercado al que, por su cercanía a la frontera, solían ir miles de ciudadanos de México a hacer las compras. El episodio sería considerado desde ese momento la mayor matanza dirigida a latinos de la historia norteamericana, y bajo esa idea fue juzgado.
De hecho, apenas cinco días después del tiroteo The Washington Post publicó documentación exclusiva de la investigación que revelaba que el objetivo de Crusius era “matar mexicanos”. Según esa información, el asesino había asegurado en su declaración que había elegido ese Walmart por su cercanía con la frontera y porque “la frecuentan clientes hispanos”.
A eso se sumó la publicación que el asesino había hecho apenas minutos antes de empezar a disparar. En un manifiesto que compartió en foros de la web ese mismo día, el perpetrador de los crímenes aseguraba que Estados Unidos atravesaba, en sus palabras, “una invasión hispana” y se quejaba de lo que definía como “sustitución cultural y étnica”.
Crusius tenía 21 años cuando cometió los asesinatos. Se declaró culpable ante la justicia federal. Mark Lambie/Pool via REUTERS/File Photo
Pese a eso, cuando uno de los familiares de sus víctimas fatales le preguntó, en el marco del juicio, si se consideraba un supremacista blanco Crusius respondió que no. Y cuando le preguntaron si se arrepentía de los crímenes perpetrados respondió que sí. Más allá de cómo se autodefinió, el asesino fue condenado no sólo por los homicidios sino por haberse tratado de crímenes de odio. Es decir, la Justicia sí dio por probado que su objetivo era, en particular, la población latina de la zona.
“Solía ser una adolescente feliz y normal, hasta que un cobarde eligió usar la violencia contra los inocentes”, le dijo a Crusius una de las sobrevivientes de la masacre. Fue en los dos días del juicio en los que el entonces acusado -y ahora condenado- debió enfrentar los relatos de los familiares de las personas asesinadas y de los que sobrevivieron aquel fatídico 3 de agosto. El hijo de una de las asesinadas le preguntó si dormía bien de noche: no obtuvo respuesta.
“Apoyo total” por parte de su administración y “las oraciones más sinceras”. Eso fue lo que ofreció el entonces presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a las víctimas directas e indirectas del tiroteo apenas unas horas después de los hechos. Lo hizo vía Twitter, que fue el mismo medio por el que Greg Abbott, que gobernaba el estado de Texas, calificó el tiroteo como “un acto de violencia atroz y sin sentido”. Ese mismo día, Beto O’Rourke, que era pre-candidato presidencial por el Partido Demócrata, interrumpió su gira de campaña para volver lo más rápido posible a su ciudad natal, El Paso.
México también reaccionó: el gobierno estadounidense le cedió a su par mexicano información de seguridad exclusiva. Eso hizo que la gestión encabezada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) declarara el tiroteo como un ataque deliberado contra los mexicanos y como un acto terrorista tras analizar esos datos.
Un memorial en conmemoración del tiroteo masivo que ocurrió en un Walmart en El Paso, Texas. EFE/EPA/LARRY W. SMITH
La Unión Europea también consideró que se había tratado de un episodio terrorista y la ONU se plegó a esa misma calificación. En esa instancia, llamó a “trabajar juntos para combatir la violencia nacida del odio, el racismo y la xenofobia”. Al día siguiente de la masacre, en su discurso dominical ante la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco condenó “los ataques contra personas indefensas” y se manifestó “espiritualmente cerca de las víctimas, los heridos y las familias afectadas”.
Ahora que se cumplen cinco años de la masacre Crusius cumple con sus 90 cadenas perpetuas en prisión. Mientras tanto, está a la espera de lo que finalmente ocurra con su destino judicial a nivel estatal, en Texas, donde los fiscales solicitarían la pena capital.
En aquel momento, cuando se produjo la masacre, los especialistas en inmigración, la población latina y quienes se manifiestan abiertamente en contra del racismo y la xenofobia expresaron su preocupación no sólo por este tipo de crímenes sino por discursos como los que encabezaban Abbott, el gobernador de Texas, y el senador Ted Cruz, a quienes señalaron como responsables de diseminar “conspiraciones de odio y mentiras” desde el partido republicano.
La otra alarma que sonó inmediatamente fue la misma que se activa ante cada tiroteo masivo en los Estados Unidos: la discusión sobre la libre posesión de armas, garantizada constitucionalmente y sostenida por la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA). Una semana antes de que Crusius abriera fuego se había producido un tiroteo en California, y al día siguiente hubo otro en Ohio. El perpetrado por Crusius quedaría especialmente en la historia sangrienta de los Estados Unidos. Por la cantidad de personas que asesinó e hirió y por el odio que lo motivó.
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Lo que debía ser una travesía de exploración por las aguas del Atlántico Sur terminó convirtiéndose en una emergencia sanitaria internacional. El crucero de expedición MV Hondius, reconocido por sus rutas exclusivas hacia destinos remotos, se encuentra en el centro de una investigación epidemiológica luego de que un presunto brote de hantavirus provocara la muerte de al menos tres personas y obligara a evacuaciones médicas de emergencia durante mayo de 2026.
La situación encendió las alarmas de autoridades sanitarias internacionales cuando varios pasajeros y miembros de la tripulación comenzaron a presentar síntomas compatibles con una infección viral severa: fiebre alta, dificultad respiratoria, agotamiento extremo y, en algunos casos, un deterioro clínico acelerado.
Una emergencia inesperada en medio del océano
Según reportes preliminares, el MV Hondius navegaba por el Atlántico cuando se detectaron los primeros casos sospechosos. A medida que el estado de algunos pacientes empeoró, se activaron protocolos de emergencia internacional cerca de Cabo Verde, donde tres personas con síntomas críticos fueron evacuadas para recibir atención especializada en Europa.
Posteriormente, la embarcación cambió su ruta y puso rumbo hacia las Islas Canarias, donde las autoridades sanitarias comenzaron evaluaciones médicas masivas, controles epidemiológicos y planes de repatriación para los pasajeros.
Algunos ciudadanos españoles fueron trasladados bajo vigilancia médica al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, mientras otros pasajeros permanecieron bajo observación preventiva.
¿Qué es el hantavirus y por qué preocupa tanto?
El hantavirus es una enfermedad poco común, pero potencialmente mortal. Generalmente se transmite a humanos por contacto o inhalación de partículas contaminadas con orina, saliva o excrementos de roedores infectados.
Lo que hace este caso particularmente inquietante es que este tipo de contagio es extremadamente inusual dentro de un crucero, donde normalmente los brotes más frecuentes suelen estar relacionados con virus gastrointestinales como el norovirus, o enfermedades respiratorias como ocurrió durante la pandemia del COVID-19.
Por eso, epidemiólogos internacionales ahora investigan una pregunta clave:
¿Cómo llegó el virus al barco y cómo pudo propagarse en un espacio cerrado?
OMS monitorea el caso
Fuentes internacionales señalan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya se encuentra siguiendo de cerca el caso, coordinando con autoridades marítimas, sanitarias y diplomáticas para garantizar la seguridad de pasajeros, tripulación y comunidades receptoras.
Hasta el momento, no se ha confirmado un riesgo de transmisión comunitaria fuera del barco, pero el caso mantiene en alerta a varios países europeos.
Un recordatorio de la vulnerabilidad en alta mar
Este incidente vuelve a poner sobre la mesa una realidad que la industria de cruceros conoce bien: aunque navegar representa aventura y descanso, los espacios compartidos pueden convertirse rápidamente en escenarios críticos cuando aparece una enfermedad infecciosa inesperada.
La investigación continúa y las próximas horas serán clave para determinar el verdadero alcance del brote.
Un proyecto que podría cambiar la ingeniería mundial
China vuelve a sorprender al mundo con uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de la historia moderna: un tren bala submarino que conectará las ciudades de Dalian y Yantai, atravesando el Mar de Bohai a velocidades de hasta 250 kilómetros por hora.
Actualmente, recorrer esta ruta puede tomar entre 6 y 8 horas, dependiendo si se viaja por carretera o ferry. Con esta nueva obra, el trayecto podría reducirse a apenas 40 minutos, transformando por completo la movilidad de pasajeros y mercancías.
El megaproyecto bajo el mar
La obra, conocida como Bohai Strait Tunnel, contempla una inversión estimada entre 220.000 y 300.000 millones de yuanes (decenas de miles de millones de dólares).
El diseño incluirá:
Dos túneles ferroviarios paralelos Una galería central para emergencias y mantenimiento Sistemas avanzados de ventilación y evacuación Monitoreo inteligente en tiempo real Tecnología de mantenimiento predictivo
El gran reto: ingeniería extrema
El proyecto enfrenta importantes desafíos técnicos debido a la compleja geología marina y la presencia de fallas sísmicas en la zona.
Para garantizar la seguridad, China planea integrar:
Sensores de filtración de agua Centros de control en tiempo real Protocolos especiales de rescate Infraestructura antisísmica avanzada
¿Cuándo estará listo?
Aunque actualmente se encuentra en fase de planificación y evaluación técnica, las autoridades proyectan que el tren submarino podría entrar en operación alrededor del 2035.
Además de revolucionar el transporte, la obra podría generar miles de empleos e impulsar el comercio interno y la exportación. ¿Estamos viendo el futuro del transporte mundial?