El precio de la pasta se duplicó en Italia y obligó al gobierno a convocar reuniones de emergencia
El incremento es más del doble de la inflación del país, que se situó en un 8.1 por ciento en marzo, según el Banco Central Europeo, y se produce mientras el precio del trigo continúa en descenso.
En Italia, un debate sobre el aumento de los precios de la pasta obligó al gobierno a convocar una reunión de emergencia esta semana.
Adolfo Urso, ministro de Empresas, llamó a una comisión para discutir el incremento del precio de la pasta, según un funcionario que habló bajo condición de anonimato. De acuerdo con un informe de la prensa local, el costo del alimento aumentó un 17.5 por ciento interanual en marzo.
El incremento registrado es más del doble de la inflación en Italia, que se situó en un 8.1 por ciento en marzo, según el Banco Central Europeo, y se produce mientras el precio del trigo se ha desplomado.
Grupos de consumidores acusaron a los productores de especulación y presentaron una queja oficial ante las autoridades. Los productores afirman que una combinación de factores, incluidos los mayores costos de energía, las interrupciones en la cadena de suministro y la inflación, están elevando sus costos y los obliga a cobrar más por la pasta, un alimento básico de la dieta italiana.
La discusión de este jueves estuvo encabezada por Benedetto Mineo, Garante de Vigilancia de Precios, quien afirmó en un comunicado posterior a la reunión que “se espera una disminución significativa en el costo de la pasta en breve” y que las autoridades seguirán monitoreando los precios “para proteger a los consumidores”.
La pasta, que cuesta alrededor de unos 2 dólares por caja, sigue siendo relativamente económica. Sin embargo, cualquier disputa relacionada con este alimento que está tan estrechamente vinculado a la vida cotidiana, atrae una atención desproporcionada. Una estimación sugiere que más del 60 por ciento de los italianos comen pasta a diario.
“No puedo creer los precios de los ñoquis, me niego a pagar eso”, dijo un usuario de redes sociales en respuesta a la reunión del Ministerio de Empresas.
La reacción del gobierno muestra el “valor simbólico, emocional y cultural que la pasta tiene para los italianos”, expresó Fabio Parasecoli, profesor de estudios gastronómicos en la Universidad de Nueva York.
La pasta italiana se produce a partir de trigo duro, cuyos precios, según Coldiretti, el mayor organismo agrícola de Italia, han caído un 30 por ciento desde el año pasado.
El grupo afirmó en un comunicado que hacer pasta solo requiere agregar agua al trigo, por lo que el aumento de precios parecía injustificado.
Assoutenti, un grupo de derechos de los consumidores que publicó una encuesta sobre los precios regionales de la pasta en abril, culpa del aumento a los productores.
“No hay justificación para los aumentos más que la especulación pura de los grandes grupos alimentarios que también quieren aumentar sus ganancias”, indicó Furio Truzzi,presidente del grupo.
“La pasta es un alimento principal para la dieta italiana. Aumentar su precio sería como aumentar el precio de la mazorca para los estadounidenses”, agregó.
El informe de Assoutenti encontró que los precios de la pasta habían aumentado en promedio un 25 por ciento desde el año pasado, con algunas ciudades como Módena presenciando un aumento de casi 50 por ciento. Solo en 12 de las 110 provincias de Italia se podía comprar un kilo de pasta por menos de 2,20 dólares.
Los productores, sin embargo, apuntan a un alza en los costos de producción. La energía, el empaque y la logística han registrado un aumento significativo en los precios, lo que se traslada a los costos, aseguró Ivana Calò, portavoz de Unione Italiana Food.
“El impacto de la inflación de la pasta en el presupuesto de las familias italianas será limitado”, ya que solo cuesta unos pocos euros, escribió en un correo electrónico.
Otros expertos señalan que aún se sienten las secuelas del conflicto en Ucrania desde que se inició el año pasado, cuando los mercados de productos básicos del país se vieron muy afectados.
“La pasta en los estantes de hoy se produjo hace meses cuando el trigo duro se compraba a precios altos y con costos de energía en el pico de la crisis”, dijo Michele Crippa, profesora italiana de ciencias gastronómicas.
Aunque el precio de una caja de pasta puede ser relativamente bajo, el contexto económico impacta significativamente en el bolsillo de los italianos.
El aumento de los precios sigue siendo tema de preocupación debido a la contracción de la economía italiana a fines del año pasado. El Fondo Monetario Internacional proyectó que la economía italiana crecerá un 0,7 por ciento este año, por debajo de la proyección del 1,3 por ciento para las economías avanzadas.
Al tratar el aumento de los precios de la pasta como una crisis, el gobierno puede estar tratando de demostrar que está “interesado en la calidad de vida de los ciudadanos, incluso si el impacto es probablemente mucho menor que el de los aumentos en las facturas de electricidad, “, dijo Parasecoli de NYU.
El gobierno italiano ha implementado políticas centradas en la calidad, disponibilidad y procedencia de los alimentos, y recientemente cambió el nombre del ministerio de agricultura a “Ministerio de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Silvicultura”.
En respuesta a las acusaciones de fijación de precios, Francesco Mutti, director ejecutivo de la empresa Mutti, que fabrica alimentos en conserva, incluida la salsa de tomate para la pasta, dijo a La Stampa que la gente está buscando un chivo expiatorio y que los productores han tenido que subir los precios para mantenerse al día.
“Cuando suben los precios, te arriesgas a perder cuota de mercado, y eso es algo que no le hace bien a nadie. Cuando subimos los precios, no lo hacemos a la ligera”, dijo al diario.
Giuseppe Ferro, director ejecutivo de La Molisana, un importante productor de pasta italiano, dijo a Il Sole 24 Ore que espera que los precios bajen en septiembre.
Esta no es la primera vez que el precio de la pasta ha puesto a las empresas en problemas. En 2009, las agencias allanaron a los principales fabricantes de pasta por acusaciones de fijación de precios y los multaron con casi 18 millones de dólares.
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El mercado internacional de fichajes vuelve a colocar al colombiano Luis Díaz en el centro de la atención. Diversos reportes de prensa señalan que Al Hilal, uno de los clubes más poderosos de Arabia Saudita, estaría preparando una ambiciosa operación para intentar incorporar al extremo de la Selección Colombia, actualmente vinculado al Bayern Múnich.
Según las versiones difundidas en Europa y Medio Oriente, el conjunto saudí ofrecería un salario cercano a 25 millones de euros netos por temporada, además de contar con un presupuesto estimado entre 120 y 150 millones de euros para negociar un eventual traspaso con el club alemán.
Hasta el momento no existe una confirmación oficial por parte de las instituciones involucradas, por lo que las conversaciones permanecen en el terreno de las especulaciones propias del mercado de transferencias.
En caso de concretarse, la operación se convertiría en una de las más importantes del fútbol internacional y reforzaría la estrategia de la liga saudí de incorporar figuras de primer nivel provenientes de las principales ligas europeas.
Japón volvió a enfrentar un fuerte evento sísmico luego de que un terremoto de magnitud 7.1 estremeciera la isla de Kyushu, en el sur del país. De acuerdo con la Agencia Meteorológica de Japón, el epicentro se localizó en la prefectura de Kumamoto, una zona con intensa actividad tectónica.
El movimiento provocó escenas de pánico entre la población y daños estructurales en varias edificaciones. Entre los incidentes más relevantes se reportó el colapso parcial del segundo nivel de un centro comercial Aeon Mall, en la localidad de Kashima, donde equipos de emergencia trabajaron durante horas para rescatar a personas que quedaron atrapadas entre los escombros.
Las autoridades también confirmaron daños menores en el histórico Castillo de Kumamoto, uno de los monumentos más importantes del país.
Tras el sismo, se emitió una advertencia de tsunami de hasta un metro para los mares de Ariake y Yatsushiro. Horas después, la alerta fue levantada al comprobarse que no existían anomalías significativas en la costa.
Las autoridades japonesas informaron además que no se registraron incidentes en las centrales nucleares de la región y continúan evaluando posibles daños adicionales.