De acuerdo con la Oficina de Estudios Económicos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, en el fin de año creció 1,9%.
De acuerdo con la Oficina de Estudios Económicos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo con base en lo informado por Migración Colombia y las Sociedades Portuarias de Santa Marta y Cartagena, Colombia registró 5,86 millones (5.869.869) de turistas en 2023.
Solo en diciembre fueron 620.000 viajeros, lo que representó un aumento de 1,9% frente al mismo periodo de 2022. Los visitantes no residentes entre enero y diciembre de 2023 se encuentran 24,3% por encima de los recibidos en 2022; superan 173,6% los de 2021 y con respecto a los de 2019, reportan un aumento de 29,6%.
Según el informe, las cifras muestran que del total de visitantes no residentes que llegaron al país durante 2023, un total de 3,84 millones (3.841.675) eran extranjeros (sin sumar ciudadanos venezolanos); 1,44 millones (1.449.259) corresponden a colombianos residentes en el exterior; 233.650 eran venezolanos con motivo de descanso y esparcimiento y otros 345.285 fueron pasajeros provenientes de cruceros internacionales.
El ministro de Comercio, Industria y Turismo, Germán Umaña Mendoza, aseguró que “este resultado reafirma una vez más que somos uno de los destinos de América Latina preferidos para el turismo, logrando posicionar no solamente la oferta consolidada de turismo marino costero y de naturaleza, sino también las experiencias gastronómicas, culturales y comunitarias”.
Durante diciembre, el cuarto mes de ejecución de la campaña de promoción nacional e internacional de marca país ‘Colombia, el País de la Belleza’, llegaron al país 619.660 visitantes no residentes, lo que representó un aumento de 1,9% con respecto al mismo mes del año 2022. Además, es una cifra superior a la del mismo mes del 2019 (523.866).
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Una tragedia aérea estremeció al condado de Palm Beach, en Florida, después de que un avión privado tipo Learjet 60 se precipitara sobre una zona residencial, dejando nueve personas fallecidas y provocando momentos de verdadero pánico entre los habitantes del sector.
Entre las víctimas ya identificadas se encuentra Nathalia Gadelha Filgueiras, una joven copiloto de apenas 20 años, quien había conseguido su licencia de piloto mientras todavía cursaba sus estudios de secundaria. Una historia que hace aún más dolorosa esta tragedia. Las autoridades todavía no han divulgado oficialmente la identidad de todos los ocupantes.
Pero hay detalles de los últimos momentos del vuelo que resultan estremecedores.
De acuerdo con los audios del control de tráfico aéreo, el piloto llegó a emitir una señal de emergencia, un dramático «Mayday», alertando sobre problemas de control de la aeronave. Entre las posibles causas que se investigan aparecen el exceso de velocidad y la acumulación de hielo en las alas, un fenómeno conocido en aviación como icing, que puede comprometer seriamente la sustentación y el comportamiento de un avión.
Los registros de seguimiento ADS-B Exchange reflejan la extraordinaria velocidad del descenso: la aeronave habría perdido aproximadamente 8.230 metros, equivalentes a unos 27.000 pies, en apenas un minuto, antes de desaparecer de los sistemas de rastreo.
El impacto ocurrió cerca de la intersección de Military Trail y 10th Avenue North, en el área de Greenacres y Cresthaven, a pocos kilómetros del aeropuerto de West Palm Beach.
La aeronave cayó sobre el pavimento, abrió un enorme cráter y provocó una impresionante bola de fuego. La emergencia obligó a evacuar aproximadamente a 600 residentes de un vecindario cercano de casas móviles.
Y aunque el saldo humano fue devastador dentro del avión, hay un dato que representa un alivio en medio de semejante tragedia: no se reportaron víctimas ni personas heridas en tierra.
El jet, identificado con la matrícula N722BD, había despegado del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, y tenía como destino North Eleuthera, en las Bahamas.
Ahora, la FAA, Administración Federal de Aviación, y la NTSB, Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, adelantan las investigaciones para establecer qué ocurrió realmente durante esos últimos instantes de vuelo y determinar si las condiciones meteorológicas, las tormentas y la posible formación de hielo contribuyeron al accidente.
Una tragedia que deja nueve vidas perdidas, una comunidad conmocionada y muchas preguntas todavía sin respuesta.
Un reciente brote de ébola en África ha encendido las alertas de salud pública en Estados Unidos y otros países de Norteamérica a pocas semanas del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, un evento que atraerá a cientos de miles de visitantes de todo el mundo.
Aunque las autoridades sanitarias estadounidenses consideran poco probable un brote importante de ébola en el país, la llegada masiva de aficionados, atletas y turistas ha reavivado las preocupaciones sobre la posible propagación de enfermedades transmisibles durante el torneo.
En respuesta a la situación, los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y México anunciaron medidas sanitarias coordinadas para viajeros procedentes de las regiones africanas consideradas de mayor riesgo. Según un comunicado conjunto, estas acciones buscan proteger tanto a los residentes como a los millones de personas que asistirán al campeonato, sin interrumpir significativamente el flujo de viajes y comercio.
La administración del presidente Donald Trump también ha reforzado sus controles sobre viajeros internacionales y ha implementado políticas destinadas a evitar que personas infectadas o expuestas al virus ingresen al territorio estadounidense.
Expertos en salud pública advierten que, aunque enfermedades como el ébola y el hantavirus son mucho menos contagiosas que el COVID-19, la magnitud de un evento internacional de esta escala exige una preparación rigurosa. Algunos especialistas han expresado preocupación por la capacidad de respuesta de las autoridades sanitarias tras años de recortes y cambios en las estructuras de salud pública.
Mientras tanto, la República Democrática del Congo habría solicitado a la FIFA el reembolso de entradas para aficionados afectados por restricciones de viaje relacionadas con el brote. Además, la selección nacional congoleña y su personal ya habrían abandonado el país para cumplir con requisitos de cuarentena previos a la competencia.
No obstante, especialistas señalan que los riesgos sanitarios más probables durante el Mundial podrían provenir de enfermedades comunes y conocidas, para las cuales ya existen herramientas de prevención y control.
A medida que se acerca el inicio del torneo, autoridades federales, estatales y locales continúan coordinando esfuerzos para garantizar la seguridad sanitaria de uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.
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